lunes, 13 de octubre de 2008

Opinión. Una buena parábola en un mal tiempo

Lunes 13 de octubre de 2008


FELIPE ARMENDÁRIZ Ivan Murray nos plantea una excelente parábola de lo que es, lo que será y en lo que podría convertirse Balears. Murray emplea sabias palabras y utiliza expresiones muy plásticas. La imagen de la mochila con 120 kilos de basura al hombro que carga cada balear a diario es lo suficientemente elocuente para describir el disparate económico-medio ambiental en el que, hasta ahora, nos hemos sentido la mar de felices.
Los símiles de quemar billetes de 500 euros para producir energía eléctrica y derrochar combustibles sólidos para obtener un agua desalada de muy baja calidad son otros elementos de la historia del insular nuevo rico e inconsciente. El protagonista, que en el fondo somos todos, ha vivido en la confianza de que hay barra libre, y para siempre, de alimentos, petróleo barato y territorio urbanizable. Sabemos que nunca ha sido así. Y menos ahora.
El prestigioso geógrafo carga contra los turistas de los cruceros y contra los visitantes que vienen de lejos, pero, hoy por hoy, y toquemos madera, son nuestro salvavidas en la recesión universal. Rezamos para que sigan viniendo turistas, aunque sean de la Luna y nos dejen kilos de basura. La clase magistral de Murray, como toda buena parábola, choca en sus consejos con la dura realidad de la existencia humana, que siempre codicia más cosas y, por otro lado, debe sobrevivir sea como sea.

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