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martes, 20 de enero de 2009

El mar balear genera una barrera natural que aísla las poblaciones de peces

Martes 20 de enero de 2009


R.F.M. PALMA. Un equipo de investigadores españoles ha descubierto que los frentes oceánicos, originados por la mezcla de aguas de diferente densidad como el del norte de Balears y del Mar de Alborán, generan unas barreras naturales que aíslan las poblaciones de peces. Así, ni las larvas ni los peces adultos atraviesan las fronteras que conforman los frentes oceánicos
La revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias estadounidense publica un artículo con los resultados de la investigación de un equipo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad de Barcelona, que es determinante para la demarcación de áreas marinas protegidas. El investigador del CSIC, Enrique Macpherson, aseguró que "el aislamiento entre especies puede condicionar el establecimiento de las reservas marinas dado que establece la conectividad entre las poblaciones de las zonas protegidas y las que no lo están".
El estudio se ha realizado sobre siete especies de peces litorales del Mediterráneo con características biológicas muy diversas con una fase larvaria que dura desde menos de diez días en algunas especies hasta más de un mes en otras. Así, se ha trabajado sobre las siguientes especies: el salmonete, la mojarra, la oblada, la cabrilla, el salmonete real, el peto y la moma. Otro de los hallazgos es que la mayoría de los peces adultos estudiados apenas se alejan 30 ó 40 kilómetros del lugar donde nacen.
El investigador del CSIC y coordinador del trabajo, Ciro Rico, explicó que la investigación demuestra que "la retención de las larvas es importante y que , incluso en peces con una capacidad de dispersión elevada, las larvas son incapaces de atravesar frentes oceánicos". Debido a la entrada de agua atlántica por el Estrecho de Gibraltar, hay dos frentes muy marcados en el Mediterráneo occidental. El agua atlántica es menos densa y al juntarse con el agua mediterránea, más densa, genera un frente entre Almería y Orán y otro al norte de las islas.
Los expertos señalan que la magnitud de estos frentes es muy diferente pero ambos son capaces de impedir que las larvas de los peces los atraviesen. Esto, dicen los científicos, da lugar al aislamiento genético de sus poblaciones.
Según explicó Macpherson, es previsible que el aislamiento genético entre las poblaciones de muchas especies marinas sea superior al esperado debido a que este tipo de frentes se generan en numerosas áreas de los océanos.

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jueves, 11 de septiembre de 2008

Gamba roja, una cuestión de corrientes

Domingo 27 de enero de 2008

Las aguas frías ricas en nutrientes procedentes del Golfo de León favorecerían la reproducción de la especie

Corrientes en el Mediterráneo


I. OLAIZOLA. PALMA. La mayor o menor abundancia de gamba roja en aguas de Balears o su desaparición no pasa por cataratas submarinas que descienden hasta los fondos abisales a través de impresionantes cañones sumergidos. Pero sí, como apunta Enric Massutí, investigador del Instituto Español de Oceanografía en el archipiélago, a las corrientes de aguas frías ricas en nutrientes emanadas de estas cataratas del Golfo de León o de otras, más cálidas y salinas, procedentes del otro extremo del mar, del Mediterráneo oriental.
Un reciente estudio dirigido por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y del Instituto Español de Oceanografía ha demostrado que la formación de cataratas submarinas en el Golfo de León está detrás de las desapariciones recurrentes de gamba roja.
El fenómeno, explicado a grandes rasgos, sería el siguiente: los vientos intensos, fríos y persistentes del Golfo de León en invierno provocaría la formación de aguas superficiales densas que, por su mayor peso, se hundirían dando lugar a fuertes corrientes que descenderían hasta los fondos abisales aprovechando los cañones submarinos presentes en esta parte del litoral español.
Estas altas corrientes, asociadas a estas cataratas, desplazarían a las poblaciones de gamba roja desde los caladeros tradicionales hasta profundidades superiores a los mil metros, fuera del alcance de las redes de los arrastreros.
Este fenómeno meteorológico provocaría una merma del recurso más rentable para las cofradías de pescadores, un periodo de escasez de capturas que puede prolongarse por espacio de dos años.
Sin embargo, pese a esta inicial percepción negativa, la acción de las cataratas submarinas favorece la reproducción de la especie puesto que la corriente de agua fría rica en nutrientes fertiliza los fondos de cría de la gamba roja. El aporte de grandes cantidades de partículas nutritivas hasta estas profundidades donde cría la gamba aumenta la tasa de supervivencia larvaria de la especie.
Esto se traduce en que, cuando los ejemplares ya adultos migran hacia profundidades menores donde se hallan los caladeros, su elevado número propicia un aumento de capturas.
No obstante, todo este proceso que explicaría las periódicas desapariciones de la gamba roja en el Mediterráneo occidental no sería aplicable al archipiélago balear, donde no existen estos cañones submarinos que, como explica gráficamente Enric Massutí, investigador del Instituto Oceanográfico en Balears, funcionan como toboganes hacia las profundidades abisales para las aguas frías ricas en nutrientes del Golfo de León.
No obstante, en el Mediterráneo casi todo está ligado. Estas corrientes de aguas frías se desplazarían por toda el litoral de la península ibérica hasta desembocar y reforzar el denominado frente balear a lo largo de un periplo que el investigador del Oceanográfico calcula en unos cuatro meses.
Esta aguas ricas en nutrientes, al igual que en el caso anterior, "reforzarían el reclutamiento de especies comerciales muy importantes como la merluza y la gamba roja", apunta Massutí.
Esto quiere decir que habrá más individuos o una mayor supervivencia gracias a la abundancia de alimento, pero no implica necesariamente que se traduzca en una buena temporada para las cofradías de pescadores. "Sencillamente porque puede haber más gambas, pero no se encuentran en las zonas tradicionales donde se pesca", recalca el científico
Para Massutí, estos recientes estudios demuestran que es indudable la relación entre los fenómenos medioambientales y los efectos que éstos producen sobre los recursos pesqueros.
De la misma manera que esta corriente de agua fría procedente del Golfo de León, otra corriente de aguas más densas, calientes y salinas procedentes del Mediterráneo oriental, de la zona más alejada de éste océano entre Chipre y Creta, provocaría una mayor abundancia de gamba roja en las pesquerías de Balears.
"Estas corrientes procedentes del este tardarían unos cuatro años en desplazarse por todo el Mediterráneo y llegar hasta Balears, donde arrastraría a la gamba roja hacia los fondos de explotación pesquera", ilustra el investigador del Oceanográfico, para quien la combinación de ambas corrientes, la fría del Golfo y la cálida de oriente, podría traducirse en que algunos años las capturas de gamba superen las previsiones más optimistas.

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Página relacionada: Resuelto el misterio de la gamba roja (17/01/2008)

Resuelto el misterio de la gamba roja

Jueves 17 de enero de 2008


EUROPA PRESS. MADRID. Las cataratas submarinas explican las desapariciones temporales de gamba roja en el Mediterráneo, según un estudio dirigido por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y el Instituto Español de Oceanografía (IEO), que publica esta semana la revista ´PLos ONE´.
La investigación describe un mecanismo de interacción entre ecosistemas marinos que podría tener impacto en las pesquerías a escala mundial y sus resultados posibilitan el desarrollo, en coordinación con los agentes implicados, de un modelo para conseguir una explotación sostenible de los caladeros de gamba roja y mitigar la sobreexplotación que sufren ésta y otras especies que habitan en el fondo marino.
El estudio, coordinado por los investigadores Joan B. Company y Pere Puig, del Instituto de Ciencias de Mar (CSIC), en Barcelona, ha demostrado que las cataratas submarinas controlan los procesos biológicos de recursos vivos de las grandes profundidades de los océanos.
"Se trata de un proceso desconocido hasta el momento y que destierra la idea de que los fondos y la superficie son dos ecosistemas marinos independientes", explica Company. A su juicio, gracias a estos datos se puede determinar cuándo desaparecen las comunidades de gambas y cuándo vuelven.
"Con esta información es posible diseñar programas de aviso a los pescadores ante las desapariciones inesperadas de capturas, además de mitigar la sobreexplotación pesquera de la especie", añade.
Para llegar a ellos, los autores analizaron el impacto de la formación de cataratas submarinas en el Mediterráneo noroccidental desde la década de los 70 hasta la actualidad. "Comprobamos que las altas corrientes asociadas a estas cataratas desplazan a las poblaciones de gamba roja de los caladeros de pesca habituales hacia aguas profundas, probablemente más allá de los 1.000 metros", aclara Pere Puig.
De esta manera se explican las desapariciones recurrentes de esta especie (cada 6-11 años), un fenómeno periódico cuyas causas hasta ahora se desconocían. La desaparición de la gamba de los caladeros tiene, en un primero momento, repercusiones económicas negativas en el sector pesquero del Mediterráneo, ya que las bajas capturas pueden prolongarse hasta cerca de dos años después y porque la gamba roja supone entre el 30 por ciento y el 50 por ciento de los beneficios de las cofradías que capturan esta especie.
Sin embargo, la acción de las cataratas submarinas favorece, en realidad, los procesos de reproducción de la especie, puesto que se fertilizan sus fondos de cría, fenómeno que propicia el crecimiento y recuperación de la población en los años siguientes.

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Página relacionada: Gamba roja, una cuestión de corrientes (27/01/2008)