Pep Córcoles: El palpitar de un corazón de madera (DM, 28/08/2011)
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domingo, 28 de agosto de 2011
martes, 5 de mayo de 2009
Un 'Google Earth' forestal de Baleares en pleno siglo XVIII
Laura Jurado | Palma lunes 04/05/2009

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Sin saberlo, la Marina española fue la primera institución en preocuparse por la deforestación del país. No con un objetivo ecológico sino por la consideración de la madera como un bien estratégico. La necesidad de reconstruir su fuerza naval obligó al estudio de los recursos madereros disponibles. Un encargo que llevó a Pedro Antonio de Hordeñana a realizar el primer inventario de árboles de Mallorca, Ibiza y Formentera.
La posición estratégica de las Islas en las rutas marítimas supuso una importancia cada vez mayor de la construcción naval. Un sector que dependía de la amdera y que transformó el espacio forestal. El propio topónimo de Peguera hace referencia a la pega que se utilizaba para calafatear los barcos.
«La fabricación de barcos no fue la principal causa de deforestación. Los primeros que tenían interés en conservar esos bosques eran los constructores navales porque eran sus recursos. El peligro fue la ocupación por los cultivos y la población», asegura el jefe del Servicio de Gestión Forestal, Luis Berbiela. El aumento de la población acababa con las masas forestales por la necesidad de terrenos para la ganadería, los cultivos y las viviendas. La madera que resultaba de las continuas talas se destinaba también a la fabricación de muebles y al uso energético para los hornos de cal y para el calor doméstico.
Cualquiera que fuera su causa, lo cierto es que la progresiva deforestación preocupó a la Marina cuando afectó también a sus intereses. La pérdida de barcos en sucesivas guerras y su transformación en la Armada Real obligó a la reconstrucción de su fuerza naval. En 1748 se aprobaba la Real Ordenanza de 31 de enero para la conservación y aumento de los montes de Marina. Una comisión de visitadores debía estudiar todos los montes del estado analizando el número, la calidad –si eran nuevos, crecidos o viejos– y la situación de los árboles. El subdelegado de Marina en Mallorca, Pedro Antonio de Hordeñana, fue el encargado del trabajo en las Islas.
Poco se sabe sobre De Hordeñana: nació en Bilbao, estuvo destinado en Mallorca desde 1745 y llegó a ser Caballero de la Orden de Santiago. Su reconocimiento de los montes de Mallorca, Ibiza y Formentera –Menorca estaba en manos inglesas– fue el primer inventario de árboles: 7,18 millones en Mallorca y 2,41 en las Pitiusas. En el inventario original –conservado en el Archivo General de Simancas en Madrid– relata que trabajó con otros tres hombres desde el 7 de mayo hasta el 9 de julio, es decir, 63 días. «Aunque se haya afirmado muchas veces, la idea de que contó árbol por árbol no tiene mucho sentido. Suponiendo que trabajaran doce horas al día significaría que contaban más de 2.000 de árboles por hora», explica el ingeniero técnico forestal, Francisco Grimalt.
Los documentos originales de Pedro de Hordeñana se centran en el inventario de Mallorca donde identificaba nueve especies diferentes en 37 municipios. «Olvida el acebuche y en Ibiza, la sabina con lo cual la riqueza sería aún mayor», añade Grimalt. Probablemente su cálculo se hiciera a partir de una aproximación por cuarteradas. «Su inventario es la primera fotografía de la situación forestal de las Islas. Con los medios que tenían, los errores en el cálculo son casi lo de menos», apostilla.
Al mismo tiempo que el equipo de De Hordeñana contaba árboles, marcaba algunos que quedaban reservados para la construcción de barcos de la Marina. «La ordenanza especificaba que por cada árbol que se talara, se plantarían tres; pero no como una medida ecológica sino para garantizar recursos a largo plazo», explica el ingeniero. Árboles que quedaban embargados y que pagaban a la mitad del precio que ofrecían los constructores particulares.
Más que un catálogo forestal, la Marina ordenó un auténtico inventario de existencias. Aunque no tuvo referencias hasta finales del siglo XX, el texto de De Hordeñana es en la actualidad el mejor documento para justificar la preservación de los 33 millones de árboles de la Isla.
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jueves, 16 de octubre de 2008
La superficie forestal ocupa el 45% de las islas
Jueves 20 de marzo de 2008
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El conseller de Medio Ambiente, Miquel Àngel Grimalt, destacó ayer que la superficie forestal de Balears ha aumentado un 28 por ciento en los últimos 50 años. Así, ocupa 223.600 hectáreas, lo que supone un 45 por ciento del territorio de las islas. Sólo las zonas arboladas han incrementado en este periodo un 74,5 por ciento. Grimalt aportó estas cifras en la jornada técnica ´El paisaje forestal de las islas Balears´ organizada por su departamento con motivo de la celebración mañana del Día Forestal mundial. Debido a la importante función de los bosques, Grimalt recordó que su departamento tiene en marcha el proyecto ´+ Bosque´ que prevé la plantación de un millón de árboles, uno por cada habitante de Balears. Reclamó más medios para la prevención y extinción de los incendios y para el mantenimiento de las masas boscosas. También avanzó que la futura Ley del Paisaje establecerá fórmulas de financiación para la recuperación de los espacios naturales.
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Nuestros bosques valen 2.000 millones
Jueves 20 de marzo de 2008
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R. FERRIOL. PALMA. ¿Qué valen los bosques mallorquines? El director del Centre de Recerca Econòmica (CRE), Antoni Riera, desveló ayer que el valor de los espacios forestales de Mallorca supera los 2.000 millones de euros. Este es el resultado de traducir en unidades monetarias el valor que los residentes otorgan a las múltiples funciones de los bosques.
Durante su ponencia ´Valoración económica de los espacios forestales de Balears´ en el marco de una jornada técnica organizada ayer por la conselleria de Medio Ambiente con motivo del Día Forestal Mundial, Antoni Riera explicó que los bosques tienen "múltiples funciones" como la ambiental que se encarga de regular el clima y la temperatura, evitar la erosión y de asimilar residuos como la contaminación atmosférica. También destacó la recreativa y la productiva (generar madera y leña).
El director del CRE recalcó que los espacios forestales generan todas estas acciones de manera gratuita, "ya que nadie paga por ello", sin embargo, puntualizó que ello no significa que "los ciudadanos no sean capaces de reconocer el importante bienestar que obtienen gracias a las aportaciones de los bosques".
A partir del interés de la conselleria de conocer el valor de nuestros bosques, el director del CRE aplicó "el método del coste del viaje", que permite desvelar el coste de la satisfacción de una persona cuando disfruta de un día de ocio en el bosque o conocer el valor que un ciudadano asigna a un espacio forestal como el de Lluc, por ejemplo, por su función ambiental. La premisa de esta fórmula, indicó Riera, consiste en que si alguien soporta los gastos de desplazamiento, manutención y equipamiento para ir a pasar un día al bosque es porque obtiene un bienestar "mayor" que aquello que invierte para llegar.
Riera explicó que a partir del conocimiento de sus gastos se sabe como valora un bosque. Los de Mallorca valen 2.000 millones de euros, de acuerdo con la cifra de residentes en 2004. Así, indicó que el coste de satisfacción de los que visitan los espacios forestales superan los 10 euros por día y persona. Es decir, 54 euros por todo el año y más de 27 millones anuales si sumamos todos los mallorquines. Según este método, el valor recreativo de la masa forestal de Mallorca asciende a 1.076 millones de euros y el valor ambiental es de 1.041 millones, mientras que el valor productivo de madera y leña suma 164 millones, aunque es negativo ya que el coste no es rentable. Con estas cifras en la mano, Riera resumió que los beneficios recreativos y ambientales son "muy importantes" por ello está justificado proteger, evitar incendios y llevar a cabo campañas a favor de estos ecosistemas.
Cambio climático
El conseller Miquel Àngel Grimalt destacó la importante función de los bosques para evitar la erosión del suelo, preservar la biodiversidad y el patrimonio natural o crear paisaje. Añadió que la masa forestal es esencial en la lucha contra el cambio climático, ya que absorbe CO2 y disminuye la emisión de gases de efecto invernadero.
El profesor de la UIB, Lleonard Llorens también participó en las jornadas con la ponencia ´Hábitats de Balears, bases para la interpretación´. Destacó que las poblaciones de boixera, savines y ullastrars de las islas figuran entre las más representativas del mundo. Las arboceres también son significativas, indicó. Por último, el catedrático de la Universidad Politécnica de Madrid, Luis Gil, vaticinó que la desaparición de los bosques sería resultado de la utilización humana en sentido económico y social.
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viernes, 12 de septiembre de 2008
Casi la mitad de la superficie forestal de España está desarbolada
Jueves 14 de febrero de 2008
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Un 46,48 por ciento de la superficie forestal en España -casi 13 millones de hectáreas- está desarbolada, la mayoría -9,7 millones de hectáreas- debido a que la elevada altitud u otras condiciones del terreno no permiten una reforestación. EFE Son datos que ha comentado hoy el director General para la Biodiversidad del Ministerio de Medio Ambiente, Jose Luis Herranz, durante la presentación de un estudio de la Asociación Nacional de Empresas Forestales (Asemfo) sobre inversión en el sector forestal, a la que ha asistido también la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona.
El informe concluye que un 40,89 por ciento de los terrenos forestales en España -que suponen algo más de la mitad de la superficie total- están arbolados y un 12,62 por ciento acoge un arbolado ralo.
La gestión privada se extiende a la mayoría del territorio forestal -a casi el 70 por ciento-, y los espacios protegidos ocupan casi la mitad -un 43 por ciento-.
El presidente de Asemfo, Miguel Ángel Duralde, se ha felicitado de la evolución positiva de la salud de los bosques españoles, que han incrementado tanto su superficie como el número de árboles, a pesar de las amenazas.
Entre estos peligros, la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, ha destacado los incendios forestales y el urbanismo poco respetuoso.
En 2006, apunta el informe, casi la cuarta parte de los 45 euros que las administraciones públicas invirtieron en cada hectárea de terreno forestal, unos 10 euros, se destinó a la prevención y extinción de incendios.
Ésta fue el área donde se realizó la mayor inversión, ya que constituyó la partida más importante en nueve comunidades autónomas, seguida de las subvenciones a la reforestación.
Por el contrario, los sectores con menores inversiones varían dependiendo de las regiones, aunque la restauración de ríos y riberas y la mejora de los pastizales ocupan frecuentemente los últimos puestos.
De los 1.246 millones de euros que las administraciones invirtieron durante 2006 en terrenos forestales, 1.047 millones fueron financiados por las comunidades y 199 por el Estado.
Por autonomías, Madrid, Comunidad Valenciana y Baleares son las que más invierten en prevención y extinción de incendios por hectárea y por habitante, mientras que Extremadura, es la que menos, seguida de Cataluña.
Enrique Asensio, director del informe, ha justificado estas diferencias en el hecho de que encabezan la lista las comunidades más pobladas, con más recursos y con menos superficie forestal.
Castilla-La Mancha y Castilla y León son las comunidades que más recursos destinaron a la inversión forestal en relación con la inversión total.
Por su parte, Extremadura y Andalucía fueron las regiones que más incrementaron la inversión en terrenos forestales mientras que La Rioja y Asturias registraron los menores incrementos.
Narbona ha pedido que las propuestas que se hagan para reforestar sean realistas y se ha preguntado dónde se podrían plantar los 500 millones de árboles que el PP ha propuesto sembrar, ya que no existen terrenos públicos suficientes.
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