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lunes, 31 de agosto de 2009

Arte en las tumbas

Lunes 31 de agosto de 2009

Esculturas de maestros como Miquel Arcas, Tomàs Vila o Joan Grauches están desapareciendo en el cementerio de Palma con el traspaso de los nichos. Carlos Garrido recupera su historia en un libro que Cort publica en noviembre

sepulcro
Sepulcro diseñado por el arquitecto Jaume Alenyar con una estatua de ´desconsol´ firmada por T. Vila. Foto: Lorenzo

M. ELENA VALLÉS. PALMA. Lejos queda la época en que los escultores más cotizados trabajaban para el cementerio municipal de Palma. El escritor y articulista de este diario Carlos Garrido fija las fechas de esa ´edad de oro´ a partir de sus investigaciones en el archivo del camposanto: "Fue un periodo que arrancó en 1820 y se extendió hasta los años cincuenta del siglo XX".
Las tumbas actuales son sencillas, sin ornamentos, exceptuando el mausoleo acorazado de la familia March. Algunas se asientan en el hueco donde antaño había una pieza de arte. ¿Por qué? "Con el tiempo, muchos nichos antiguos han sido vendidos, y con ello, se han ido perdiendo estos elementos patrimoniales", explica Carlos Garrido, quien está ultimando un libro sobre el cementerio de Palma que Cort publicará en noviembre. "La protección de todas estas obras de arte por parte de las instituciones sería necesaria para evitar su desaparición", prosigue.
El arte sepulcral de Ciutat presenta la frecuente peculiaridad de no estar firmado. "Los artistas que diseñaban estas tumbas las consideraban en muchas ocasiones obra menor. Piensa que eran encargos de familias adineradas. Eran artistas y debían vivir en parte de esto". Con las pocas rúbricas que se encuentran en las piezas y con los expedientes del archivo, Garrido rastrea algunos nombres de escultores mallorquines o vinculados a la isla: Miquel Arcas, Horacio de Eguía, Tomás Vila, Joan Grauches, Marc Llinàs o el catalán Joan Borrell Nicolau.
Es franquear el umbral y encontrarse con el área más monumental del camposanto. La primera estatua sobre lápida que destaca es un desconsol de Tomàs Vila –quien sí solía firmar sus piezas– que representa una afligida figura femenina de rodillas. La piedra está negruzca. Le urge una limpieza.
Vila (1893-1963) trabajó con Gaudí en la Catedral, donde también realizó el retablo de la Capilla de San Bernardo. Suya es también la estatua de Sant Domingo de la Calzada en el Paseo Marítimo o la conocida como El darrer vestit a l´ampla del Mercat de l´Olivar.
"En el archivo del cementerio he tenido acceso a muchos proyectos. El nombre del arquitecto que diseña los sepulcros siempre aparece, pero pocas veces el del escultor", cuenta Garrido, quien muestra otra tumba que fue diseñada por el arquitecto modernista Jaume Alenyar, que proyectó la Casa Ozonas de Vía Roma y el edificio de L´Àguila junto a Gaspar Bennàssar.
Un ángel alado, todavía en la zona de sepultura que se originó a principios del siglo XX, es de Joan Grauches, autor de la escultura de Jaume Ferrer en Drassanes. "Mario Verdaguer narra en La ciutat esvaïda que Grauches tuvo muchos problemas económicos y se dedicó a la escultura sepulcral", continúa Garrido, quien atribuye a estos artistas muchas de las esculturas no firmadas por semejanzas con otras sí rubricadas.
Una piedad de Miquel Arcas (1876-1953), escultor del monumento de mármol a Josep M. Quadrado en la calle Palau Reial, el bajorrelieve del catalán Joan Borrell Nicolau en la tumba de Gabriel Alomar o varias en mármol del genovés A. Canessa, son algunas de las mejores muestras de ese arte diseñado para el descanso eterno.
A destacar, dos últimos sepulcros. Uno, de la familia Maneu: una capillita que proyectó Gaspar Bennàssar que sincretiza todo el gótico eclesial de Mallorca. En ella se reproducen el pináculo de Santa Eulàlia, la entrada de Sa Llonja o los detalles de la Seu.
La escultura más sensual está en el nicho del cantante de ópera conocido como ´Uetam´ (Francisco Mateu y Nicolau). Allí, La Fama, de carnes turgentes, custodia una lira de cuerdas rotas, dos máscaras y un diapasón.

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jueves, 20 de agosto de 2009

Arte para la Porta des Camp

Europa Press | Palma jueves 20/08/2009

La escultura 'Puerta para el viento' ha sido instalada este jueves en la plaza palmesana de la Porta des Camp, después de que su creador, Rafael Madhavi, y la Fundación Amics del Patrimoni la donasen al Ayuntamiento de la capital balear.

La alcaldesa de Palma, Aina Calvo, ha agradecido la donación y ha remarcado que la escultura constituye unas "puertas entre la tradición y la modernidad" representados por el Baluard del Príncep y la Fachada Marítima. Por su parte, el presidente de la Fundación, Joan Guaita, ha indicado que el emplazamiento seleccionado para instalar la obra fue el primero que su entidad propuso puesto que es un "sitio extraordinario".

El escultor ha hecho hincapié en el "valor sentimental" que posee la obra para él y detalló que vino al Puerto de Alcúdia (Mallorca), junto a sus padres, y, por ello, gran parte de su creación -de pintura y escultura- está "anclada en Mallorca".

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jueves, 4 de junio de 2009

Obelisco de la plaza de la Puerta de Santa Catalina

Jueves 04 de junio de 2009

No hay duda. La fuente ornamental coronada por un obelisco situada en la plaza Porta de Santa Catalina fue encargada por un ayuntamiento franquista en 1941 para honrar la memoria no sólo de los titulares de la plaza –los denominados Jinetes de Alcalá–, sino "a todos los que tan heróicamente lucharon y consiguieron salvar esta isla del dominio rojo", tal como se señala en el informe técnico encargado por el actual equipo de gobierno de Cort, con el fin de dilucidar si se debe o no suprimir el monumento aprovechando la reforma que se está ejecutando en estos momentos.
Pero el informe, que no es concluyente en el sentido de si se debe o no eliminar el monumento de la plaza en aplicación de la Ley de Memoria Histórica, también pone de manifiesto que fue proyectado por un arquitecto municipal represaliado por los militares golpistas.
Se trata de Enrique Juncosa Iglesias (Palma 1902-1975), nombrado arquitecto municipal en 1931 y que ejerció el cargo hasta que fue apartado del mismo en 1937 "en virtud de los Decretos de Autoridad Militar y Gobierno de Burgos". No obstante, en 1941 figura nuevamente como arquitecto municipal, cargo que deja definitivamente dos años después, en 1943. Juncosa era hermano de Pilar Juncosa, la mujer del pintor Joan Miró y, como arquitecto, también fue el autor de la casa de Son Abrines (1954) anexa ahora a la Fundació Pilar i Joan Miró a Mallorca.
Lo cierto es que en el interín (en 1941), Juncosa proyectó, por encargo del entonces Consistorio, el monumento de la plaza como parte integrante del proyecto de urbanización de la plaza, "con el fin de que desaparezca el estado salvaje en que se encuentra". El arquitecto pavimenta las vías circundantes y traza "un sencillo jardín", que incluye la siembra de los pinos actuales, según se lee en la memoria que acompaña el acta de la Comisión de Obras y Reforma Interior.
En el centro "y en memoria de los titulares de la plaza" –en ningún momento nombra a los militares golpistas que le daban nombre– se proyecta "un sencillo obelisco rodeado de un pequeño estanque con el fin de que, además de su aspecto decorativo, tenga el fin práctico de proveer de agua a los vecinos de aquella barriada". Disponer de una fuente de agua en la plaza era una antigua reivindicación vecinal del Puig de Sant Pere, que se remontaba a finales del siglo XIX, ya que cuando se construyó el cuartel en el interior del Baluard los vecinos dejaron de tener libre acceso a su aljibe interior, provocando este hecho constantes conflictos.
Otra cuestión curiosa que rodea la génesis de este monumento, que nunca ha sido cuestionado por los vecinos del Puig de Sant Pere, es su estética claramente masónica. Según el estudio técnico municipal, "su referente estético son las fuentes decimonónicas de Palma, especialmente la Fuente de las Tortugas". El estudio señala asimismo que "el obelisco es un elemento rechazado por la estética franquista que lo relacionaba con la masonería". Pero hay más, el arquitecto no sólo consiguió "colar" la cuestión ornamental, sino que adornó el monumento con un escudo de Palma –que aún se puede ver– y una placa, desaparecida hace años, que rezaba así: "A la memoria de las cosas".
Juncosa se tituló por la Escuela Superior de Arquitectura de Barcelona. Al principio de su carrera profesional estuvo vinculado con Guillem Forteza. Entre sus obras destacan la Casa Ques (1932), la casa para Gabriel Esteva (Arxiduc, 31, 1934), la clínica Mare Nostrum (1936), el edificio de la Transmediterránea (1936), el edificio del cine Actualidades (1940), la casa para Gabriel Tarongí (Jardí Botànic 6, 1841) y el cine Capitol (1945). También ejecutó la reforma del Gran Hotel, del que conservó todos sus elementos modernistas, una corriente artística especialmente denostada por el régimen.
El arquitecto autor del proyecto de reforma actual, Frederic Climent, se pregunta hasta dónde hay que llegar en aplicación de la Ley de la Memoria "¿También hay que quitar los pinos por franquistas?"

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sábado, 14 de febrero de 2009

Cort coloca la escultura ´Tornada a l´origen´ de Pilar Cerdà en el Parc de Sa Riera

Sábado 14 de febrero de 2009

escultura
REDACCIÓN. PALMA. El Ayuntamiento de Palma ha incorporado una nueva escultura al Parc de Sa Riera. Se trata de la pieza titulada Tornada a l´origen, de la artista Pilar Cerdà, una escultora nacida en Es Mercadal, Menorca, en 1954. La obra es de hierro y acero y tiene unas medidas de 73 por 400 por 20 centímetros.

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