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jueves, 5 de marzo de 2009

La costa habla de su memoria climática

Universidad de Alicante // Marina Limiñana Alicante 04.03.2009


El investigador José Enrique Tent ha realizado tres salidas en barco por la costa de Alicante junto a 24 estudiantes de Geofísica aplicada y prospección geoquímica, de Técnicas cartográficas (Ingeniería Geológica), y de Métodos en Oceanografía (Ciencias del Mar). La incursión ha producido un material de utilidad para las investigaciones que realiza Tent con su equipo de la universidad de Alicante. Aunque todavía no tienen resultados definitivos, las primeras conclusiones apuntan que la desecación del Mediterráneo creó valles en la desembocadura de los ríos y que hace miles de años el cambio climático era mucho más acelerado que el de ahora.

Entre el 19 y 21 de febrero de 2009, repartidos en tres grupos de ocho personas, los estudiantes salieron al mar para cumplir el recorrido de Santa Pola, la desembocadura del Segura y hasta la distancia de 20 kilómetros mar adentro desde Guardamar. Tent indica que ésta "es una práctica que hago todos los años con los alumnos".

El equipo de trabajo que subió a bordo para realizar un método geofísico con el que ya han trabajado, cuenta con un sistema de posicionamiento al que entran los datos del GPS. Este GPS graba los datos con su posición mediante un software especial. El equipo geofísico que usa y que es sísmica de alta resolución se denomina Boomer y funciona generando una señal u onda acústica en el mar que desciende al fondo, lo atraviesa y es reflejada por las capas existentes. A su vez, el investigador lo recibe en el geófono, o micrófono marino. El resultado que se obtiene es una onda de sonido, que tiene una configuración que dibuja las capas en líneas blancas y negras.

El material obtenido a lo largo de los tres días de campaña sirve para que el alumnado trabaje la información obtenida pintando las diferentes capas inferiores que se reconocen en el fondo marino y, además, para recopilar datos que útiles en el estudio de la costa de Alicante.

Tras la última glaciación, que se produjo hace 18.000 años, el nivel del mar fue subiendo hasta hace 6.000 años, fecha en que se situó en la posición actual. Así, durante el período de tiempo de 12.000 años el nivel del mar subió, pero no de igual manera siempre, sino a saltos. Hace 18.000 años el nivel del mar estaba a 120 metros por debajo del actual. Esta medida en la zona de Santa Pola supone 20 kilómetros mar adentro y en la zona de la Vila está a 40 kilómetros mar adentro, porque allí tiene menos pendiente.

La conclusión que extraen de esta experiencia es cómo, en ese período que oscila entre hace 18.000 y 6.000 años, la costa retrocedía más de dos metros al año. Por esta razón, el profesor de Ciencias de la Tierra y del Medio Ambiente dice al alumnado que este cambio climático era mucho más acelerado que el de ahora, en el que se calcula que el nivel del mar sube alrededor de dos milímetros al año, si bien el retroceso de la línea de la costa es difícil de precisar. Así pues, la campaña permite reconocer la variación del clima, ya que "el clima es cambiante por definición", afirma Tent.

La investigación abarca la Costa de Alicante, cuyos límites no coinciden con los políticos y se extienden desde el Golfo de Valencia en Gandía y hasta el Mar Menor. En estos momentos se encuentran estudiando la franja que va de Altea a Guardamar.

La recopilación de datos es el segundo resultado obtenido de las salidas efectuadas el pasado febrero. El equipo de José Enrique Tent aprovecha estos datos para estudiar la denominada Crisis de Salinidad Messiniense (CSM).

La CSM es la desecación del mar Mediterráneo, hecho que tuvo lugar hace unos 5.000.000 de años, al no haber conexión con el Atlántico. Hace 4.600.000 de años se abrió el Estrecho de Gibraltar y se reinundó otra vez, lo que debió provocar un gran cambio climático.

La investigación se centra ahora en buscar los valles de los ríos encajados cuando se desecó el Mediterráneo, ya que los ríos, a pesar de la desecación, seguían desembocando y crearon valles, que ahora están tapados por el sedimento.

Tent recuerda que fue Jesús Soria, de su mismo departamento en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Alicante, quien empezó a trabajar sobre el Messiniense en 1992. Aunque cada vez van realizando más incursiones en el mar, estos científicos empezaron sus investigaciones en la parte de tierra, que es, además, la zona que trabajan habitualmente y de la que publican sus artículos científicos.

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viernes, 17 de octubre de 2008

El cambio climático será más notorio en Balears que en el conjunto del planeta

Miércoles 26 de marzo de 2008


ROSA FERRIOL. PALMA. El impacto del cambio climático será "más importante" en Balears que en el resto de la Tierra porque están en una región de clima marginal. Prueba de ello, el director del centro meteorológico de Palma, Agustí Jansà, indicó que la subida de las temperaturas en el archipiélago ha sido "más fuerte" que en el conjunto del planeta. En los últimos 30 años, el aumento en las islas ha sido el doble que la media del planeta. Así, el conjunto de la Tierra ha sufrido un incremento de 0,7 grados y Balears de 1,5.
Con estos datos, Jansà insistió en que debemos tomarmos los efectos del cambio climático muy en serio. Explicó que los cambios de circulación de la atmósfera son más notorios en los climas marginales. Un clima marginal significa que no es ni típicamente templado como en el norte de Europa ni subtropical. Así, las islas en invierno están en zona templada y en verano en la de anticiclones subtropicales. Por ello, los cambios son más palpables.
El Día Meteorológico Mundial, que conmemora la constitución de la Organización Meteorológica Mundial el 23 de marzo de 1950, se celebró ayer bajo el lema "observar la Tierra para un futuro mejor". Jansà señaló que la observación de la atmósfera es esencial para hacer "mejores predicciones que conducen a que haya más seguridad frente a desastres naturales previsibles". Destacó que la observación es importante para vigilar las consecuencias del cambio climático. "Tener una continuidad de datos permite saber cómo ha evolucionado nuestro clima", indicó.
Jansà hizo especial hincapié en la labor de los colaboradores altruistas, que desde sus casas realizan mediciones de temperatura y precipitaciones a lo largo del año, algo que mejora la previsión. Resaltó que el centro dispone de 180 puntos de observación que permiten conocer nuestro clima con una precisión en el espacio que sería difícil de imaginar por otros medios.
María José Morales y su marido Miguel Jara, de Manacor, llevan colaborando con el centro desde 1970. Durante estos 30 años han detectado un claro aumento de la temperatura y un descenso de precipitaciones. En el acto se rindió homenaje a los colaboradores entregando diplomas a María José Morales, a Salvador Vidal, de Cala Figuera, que colabora desde 1984; a Isabel Arbona, de Marratxí, y a Manuel Martínez, de Petra. Se entregaron unas insignias a cuatro trabajadores jubilados del centro meteorológico.
El acto contó con la charla de la jefa de misión de los satélites Meteosat Segunda Generación y MetOp de la Agencia Espacial Europea, Evangelina Oriol, quien aseguró que los satélites son una base fundamental para hacer previsiones porque ofrecen "datos globales, continuos y homogéneos".
Subrayó que las mediciones de los satélites han permitido conocer la situación de reducción de hielo en el Ártico y la tendencia del aumento del nivel del mar y de su temperatura.
La consellera de Interior, María Ángeles Leciñena, destacó que gracias a las previsiones de la Agencia Estatal de Meteorología, el Govern puede alertar a la población de fenómenos adversos.

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jueves, 9 de octubre de 2008

Greenpeace pide el cierre de las centrales de carbón por sus emisiones de CO2

Lunes 06 de octubre de 2008


Greenpeace ha pedido hoy el cierre de las centrales térmicas de carbón en España porque producen el 15 por ciento de las emisiones totales de dióxido de carbono (CO2), porque "no son rentables" y porque en 24 años tendrán que cerrarse por falta de carbón "si no reciben ayudas adicionales".

EFE La organización ecologista ha presentado, simultáneamente en Madrid y Oviedo, el informe "El carbón en España, un futuro negro", en el que explica que esta materia prima es la primera responsable del cambio climático respecto a la energía producida, porque las 22 centrales españolas proporcionan "sólo" un 23 por ciento de energía eléctrica y emiten el 64 por ciento de las emisiones de este sector.

José Luis García, responsable de energía de Greenpeace España, ha explicado que en los últimos seis años el precio del carbón se ha duplicado y el consumo ha aumentado un treinta por ciento.

Además, la minería es la actividad profesional con mayor riesgo laboral, con una frecuencia de muertes por hora trabajada cinco veces superior a la media y tres veces más alta en el caso de las bajas laborales.

El estudio asegura que las centrales españolas se encuentran obsoletas, con una media de 30 años de edad y una vida útil restante de unos 10, y, además, solo quedan reservas del carbón más utilizado (hulla y antracita) para 24 años.

Esta industria recibirá 2.337 millones de euros por el plan de Reactivación de las Comarcas Mineras entre 2009 y 2012, cantidad que supera las primas destinadas a las energías renovables, según el responsable de energía de Greenpeace.

El dinero destinado a subvencionar el carbón en dos años equivale a lo que costaría financiar proyectos eólicos que generarían la misma cantidad de electricidad.

Los ecologistas no se han mostrado en contra de que parte de ese dinero (214.000 euros al año por empleo salvado) se destine a la reconversión industrial, que afectaría a cinco mil trabajadores, pero sí se oponen a que sirva para sufragar la quema del carbón.

José Luis García ha añadido que si va a haber reducciones de plantilla, Greenpeace quiere que "se hagan lo antes posible".

El director de la organización en España, Juan López de Uralde, ha explicado que el Gobierno se equivoca al considerar este material como una fuente de energía estratégica para combatir los precios del mercado con producción propia, puesto que el sol, el viento o el mar son más eficientes.

Mañana se debate en el Parlamento europeo una normativa sobre las emisiones de CO2 para 2012 y los ecologistas abogan por que en ella se deje de apoyar este combustible y las concesiones de derechos de emisión se subasten, ya que en la actualidad se asignan de forma gratuita.

España importa más del 60 por ciento del carbón que consume y los países más productores del mundo son, según Greenpeace, los que más se oponen a un acuerdo para tomar medidas contra el cambio climático: Estados Unidos, Rusia, China y Australia.

La organización ha asegurado que para el año 2050 se podría abastecer el cien por cien de la demanda de electricidad con fuentes renovables, un sector en el que trabajan actualmente 188.000 personas.

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La estimulación artificial del plancton marino puede mitigar el cambio climático

Lunes 06 de octubre de 2008


La estimulación artificial del plancton marino mediante técnicas de geoingeniería para aumentar su capacidad de rebajar el CO2 de la atmósfera podría ser la única solución dentro de unos años para mitigar el cambio climático.

EFE Así lo ha manifestado hoy el investigador del CSIC Carlos Duarte, que ha participado en un encuentro informativo, junto a expertos internacionales en biología y geoiongeniería marina, para exponer las graves amenazas que pesan sobre los organismos marinos.

Éstos son responsables de más del 50 por ciento de la producción de oxígeno y del secuestro de cerca de 2 billones de CO2 al año, ya que lo retiran de la superficie del océano y lo exportan hacia las profundidades.

Además, el papel que los organismos marinos desempeñan en la actividad de la biosfera es tan relevante que podrían ser considerados el verdadero motor del Sistema Tierra, según Duarte.

Determinan en gran medida la composición de la atmósfera y regulan el comportamiento del clima, y además, están presentes en nuestra vida cotidiana, por ejemplo, en la pasta de dientes.

Los científicos coinciden en que "falta tiempo" en la lucha contra el cambio climático, ya que las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera procedentes de los combustibles fósiles se han incrementado un 4 por ciento cada año en los últimos seis.

principalmente por el despegue de países en desarrollo como China.

Por el contrario, la captura de CO2 por el plancton marino se ha estabilizado en esos años, lo que, según Jorge Sarmiento, de la Universidad de Princenton (Estados Unidos), ha sido "una gran sorpresa".

Ha explicado que si pudiésemos estimular esa capacidad de los organismos marinos "podríamos moderar notablemente el cambio climático".

Para llevar a cabo esa estimulación, los científicos están investigando el desarrollo de técnicas de geoingeniería como la fertilización artificial del océano con hierro, que el profesor Sarmiento no comparte al considerar que los impactos negativos en el mar pueden ser mayores que los beneficios sobre el clima.

Duarte ha destacado el enorme interés de la comunidad científica por explorar esas vías de estimulación para moderar el proceso de cambio climático.

Ha explicado que, además de la fertilización con hierro, se están estudiando otras técnicas como la inyección de azufre a la atmósfera, aunque el principal obstáculo es que los experimentos se tienen que hacer a pequeña escala, pues "si actuamos sobre todo el planeta luego no podemos volver a atrás".

Tras reconocer que estas actuaciones se enfrentan también a "problemas éticos", Duarte ha subrayado que "estamos llegando a una situación de falta de tiempo", por lo que "en unos años será necesario poner en marcha alguna técnica de geoingeniería", porque "quizá sea la única solución".

En el encuentro han estado también presentes William Berelson y Sergio Sañudo-Wilhemy, ambos de la Universidad de California del Sur (Estados Unidos), y los investigadores del CSIC Rafael Simó y Susana Agustí.

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viernes, 12 de septiembre de 2008

Norberto Alcover: La tentación climática

Jueves 07 de febrero de 2008


NORBERTO ALCOVER Desconozco por qué misteriosa razón, de golpe y porrazo nos ha dominado la preocupación por los irremediables problemas que llevaría consigo un drástico cambio climático en el planeta. Está claro que todos conocíamos lo que estaba en juego, pero ha tenido que llegar un especialista en marketing como Al Gore, para que el grito desde la calle y desde las cancillerías se haya levantado hasta el olimpo de los dioses amenizándonos con desgracias sin fin en caso de no tomarnos muy en serio la situación. Si ustedes lo meditan despacio, el fenómeno es llamativo del todo: todo lo demás ha quedado barrido por los nubarrones de CO2 ocultando el cielo y las advertencias apocalípticas de quien, cuando era Vicepresidente de los Estados Unidos, no firmó el Protocolo de Kyoto. Hay que ver.
Lejos de mí disminuir la gravedad de lo que nos está ocurriendo en esta tierra nuestra de la que abusamos en la medida que nuestras pasiones lo demandan: seguramente es mucho más serio de cuanto imaginamos. Desde mi punto de vista y en el colmo de la paradoja, lo que me preocupa no es la amenaza climática en cuanto tal amenaza, porque es objetiva. Me preocupa la posible manipulación que los poderosos estén haciendo de la misma para distraernos de otras urgencias mucho más terribles y que, tras siglos de palabrería inútil, no hemos sido capaces de solucionar. Esto es lo que me preocupa muy de veras: la utilización de una gravísima amenaza para ocultar otras amenazas puede que mucho más cercanas e inmediatas. Porque, inesperadamente, todo es ecología, como si lo demás no tuviera derecho a la existencia. Con el gravamen de que nuestra juventud, siempre tan sensible y solidaria, se ha entregado a esta causa con un fervor que nunca hubiéramos sospechado. Olvidando otras causas.
El gran problema de la humanidad sigue siendo la pobreza, tantas veces convertida en miseria mortal, sobre todo para niños y ancianos. Más de un tercio del planeta pasa hambre, pasa sed, pasa frío o pasa calor hasta límites que conocemos perfectamente pero que preferimos pasar por alto porque nos avergüenza tanta inoperatividad y tanta hipocresía. Nunca como ahora mismo, hemos sido capaces de erradicar esta lacra de la pobreza mundial, especialmente la africana, y nunca como ahora caemos en la cuenta de que los gobiernos pasan de largo ante tantos "cristianos crucificados de la historia", en palabras de Jon Sobrino, que las ha tomado de Ignacio Ellacuría, dos peligrosísimos representantes de la peligrosísima Teología de la Liberación. Peligrosísima porque puso el dedo en la llaga de nuestra intolerable falta de pudor evangélico. Nos fastidia no ser capaces de erradicar la pobreza. Y entonces, hemos decidido buscarnos otra lacra de sustitución. Ahí está el verdadero problema, que recubrimos con el celofán del apocalipsis.

En otras palabras, que si nos entregamos a la causa climática en detrimento de la causa de los pobres, seremos unos vulgares egoístas que velan por su futuro de ricos en perjuicio del presente de los menospreciados del planeta. ¿Será preciso, entonces, permanecer en la brecha de la cooperación gubernamental y no gubernamental en pro de los pobres infradesarrollados, tal vez atendiendo una miaja menos a la problemática climática? Pues sí. De lo contrario, habremos caído en la llamada "tentación climática", que a todos acecha pero fundándose en una realidad objetiva donde las haya. Clima sí, pobreza también. Un ser humano muerto de hambre, por ejemplo, es de tal valía en cuanto ser humano que justifica absolutamente algún retraso climático para evitar que hubiera muerto. Lo que está en juego es el valor de la vida. Desde el comienzo hasta el final pero pasando por las de en medio, por el rito necesario de la sobreviviencia.
Haría mal España en olvidarse de su compromiso con los pobres para entregarse en los foros mundiales a la moda imperante. Haría muy mal. Sobre todo cuando son los socialistas quienes nos gobiernan, cuya consigna histórica es la distribución de la riqueza de manera más igualitaria y fraterna. Pero claro está, si el socialismo español resulta que, en seguimiento del frágil Pettit, ha abandonado la causa de los más desfavorecidos en beneficio de los derechos, entonces para nada podemos esperar de ese socialismo una política en línea con su mejor tradición. Un asunto que merecería reflexión profunda precisamente en estas semanas preelectorales, pero que nadie realizará porque es ideológicamente una reflexión incorrecta. Y además, los pobres españoles y planetarios gritan mucho menos que determinadas minorías. Todos sabemos a lo que me refiero. Y todos callamos.
En fin, que la tentación climática está ahí para quien quiera verla. Pero la pobreza también está ahí, y tal vez ya hayamos decidido que no apetece contemplarla porque resulta molesta y nos acusa de infatigable hedonismo. Una lástima.

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jueves, 11 de septiembre de 2008

Los científicos auguran un aumento de las temperaturas en el Báltico

Lunes 21 de enero de 2008


La región del mar Báltico registrará a lo largo de este siglo un aumento medio de la temperatura del aire y la superficie del agua de hasta cinco y cuatro grados, respectivamente, si no se detiene de manera efectiva el cambio climático. EFE A esa conclusión llegan los científicos europeos responsables del estudio sobre las consecuencias del cambio climático para el mar Báltico (BACC), elaborado dentro del Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC), dependiente de las Naciones Unidas.

El profesor alemán Hans von Storch, director del Instituto de Investigaciones Costeras en el Centro de Investigación de Geesthacht (GKSS), junto a Hamburgo, anunció hoy además que el área del mar Báltico se calentó mas rápidamente en el siglo pasado que la media de la toda la Tierra.

El calentamiento de la región ha sido de 0,85 grados, 0,1 grados más que la subida media de la temperatura de nuestro planeta, señaló Von Storch, quien comentó que en el norte del Báltico el calentamiento ha alcanzado 1,0 grados centígrados y en el sur 0,7 grados.

Los cálculos efectuados por un equipo de 80 científicos de 13 países para elaborar el BACC señalan que la temperatura media del mar Báltico podría subir hasta cinco grados antes de acabar el siglo.

"En el caso de que no tengan éxito medidas para proteger el clima sería probable que las temperaturas del aire a finales de este siglo aumenten un máximo de 4 a 6 grados en el norte del área báltica y entre 3 y cinco grados centígrados en el sur, afectando a gran parte de Polonia y el este de Alemania", señala el estudio.

Añade que, como consecuencia de dicho calentamiento, la habitual congelación de las aguas en el norte del mar Báltico se reduciría entre un 50 y un 80 por ciento.

El cambio climático afectaría igualmente a las precipitaciones en toda la región, que podrían aumentar entre un 25 y un 75 por ciento en invierno y verse reducidas en hasta un 45 por ciento en verano.

En cuanto a las aguas, las simulaciones hechas revelan que la superficie del mar Báltico se podría calentar entre 2 y 4 grados antes de acabar el siglo.

Debido a que dicho mar tiene un muy bajo contenido salino, que podría verse reducido aún mas con el calentamiento de la atmósfera por el mayor desagüe de agua dulce, la subida de la temperatura afectaría inevitablemente a la fauna y flora marina, provocando incluso un crecimiento desmesurado de las algas en verano.

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Analizan en la Antártida el papel del pingüino como indicador del cambio climático

Lunes 21 de enero de 2008


Un grupo de investigadores españoles liderado por Andrés Barbosa, perteneciente a la Estación Experimental de Zonas Aridas del CSIC en Almería, ha emprendido en la Antártida un proyecto que tratará de estudiar el papel del pingüino como indicador del fenómeno del cambio climático. EFE Según ha informado hoy la Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa, el equipo de investigación desarrolla en estos momentos sus trabajos en la Patagonia y como parte integrante del proyecto "Birdheald: La salud de las poblaciones de pingüinos antárticos", en el que participan un total de 29 equipos procedentes de doce países.

El grupo liderado por Barbosa, constituido por investigadores de la Estación Experimental de Almería, así como de las universidades de Extremadura, Murcia y Alcalá de Henares (Madrid), será el encargado de aportar toda la información relativa a las especies de aves en la Antártida.

La hipótesis de partida de este proyecto se basa en un incremento del área de distribución y de la abundancia de los organismos patógenos con la subida de las temperaturas.

Para validarlo, el grupo recopilará datos sobre los efectos de la contaminación y la presencia de enfermedades en las especies de pingüinos antárticos, además de analizar toda la información obtenida a partir del proyecto "Pinguclim" para el seguimiento científico de tres especies de pingüinos como bioindicadores de cambio global a largo plazo.

Además de profundizar en los datos recopilados sobre estas especies -Pygoscelis antarctica o barbijo, Pygoscelis papua y el pingüino Pygoscelis adeliae- los investigadores realizarán un seguimiento a largo plazo de las poblaciones para trabajar en la construcción de una base de datos que permita analizar el efecto directo de la temperatura en las variables de estudio y validar así las predicciones de cambio establecidas.

Para ello se analizarán en las diferentes colonias aspectos como la presencia de parásitos, las enfermedades, la respuesta inmunitaria y la variación de la dieta, de forma que se puedan establecer criterios de modificación de estos factores frente al escenario de cambio climático.

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Las costas de Balears subirán 12,5 centímetros en los próximos 50 años

Sábado 19 de enero de 2008

Así lo refleja un estudio que también recuerda que la tendencia en la última década es el descenso del nivel del mar y temperaturas

EUROPA PRESS. MADRID. Las costas de Balears que tengan una altura más baja podrían verse perjudicadas por el incremento de las temperaturas atmosféricas y de las aguas del mar Mediterráneo, si bien la tendencia de Balears durante la última década es el descenso del nivel del mar y temperaturas, según el estudio Cambio climático en el Mediterráneo español.
No obstante, en Balears se ha detectado a partir de 1998 un descenso en las temperaturas atmosféricas, que junto a un aumento de la salinidad han originado un fuerte descenso del nivel del mar en las islas en cerca de 3,5 milímetros al año durante estos años.
En términos generales, las conclusiones del estudio muestran una apreciable subida de temperatura en el aire y aguas del Mediterráneo durante los últimos tiempos, con un rápido ascenso del mar, que puede estimarse entre 2,5 y 10 milímetros por año.
Con estas cifras, el nivel del mar podría subir 12,5 centímetros en los próximos 50 años, y que incluso las estimaciones más elevadas precisan que a finales del siglo XXI podría llegar a 60 centímetros a nivel global si se mantiene inalterable los factores que propician el cambio climático, detalló uno de los autores del libro, Manuel Vargas Yánez.
Este investigador también detalló que las costas con niveles más bajos podrían ser las principales afectadas por la regresión, si bien recalcó que lo provisional de estas predicciones y lo reversible de su carácter dependiendo de las actuaciones que se lleven a cabo en materia medioambiental
El estudio presentado ayer en Madrid por el secretario de Estado de Universidades e Investigación, Miguel Ángel Quintanilla; el director general del Instituto Español de Oceanógrafa, Enrique Tortosa; y el propio Yánez, se precisó que son indicadores y estimaciones con cierto nivel de incertidumbre.
Así pues, desde ese periodo se ha apreciado un descenso en la temperatura del aire en cerca de 0,063 grados por año, con una clara bajada en el caso de la localidad de Pollença, según recoge el informe en baso a los estudios recopilados por la estación EcoBaleares.
Otro de los aspectos en los que destaca el archipiélago es que el calor sensible es prácticamente cero en los meses de verano, por lo que la temperatura del aire y el mar es casi idéntica.
La salinidad aumenta en todas las profundidades analizadas -desde la superficie a 200 metros de profundidad-, que junto a los datos de temperaturas se puede interpretar según el estudio como un descenso en la proporción de aguas más saladas y frías originadas en el norte de Balears desde 1997 de componentes atlánticos coincidiendo con inviernos suaves.

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miércoles, 10 de septiembre de 2008

Varios científicos alertan de una creciente pérdida de masa de hielo en la Antártida

Domingo 13 de enero de 2008


La Antártida occidental y la Península Antártica perdieron miles de millones de toneladas de masa de hielo entre 1996 y 2006, según revelan esta semana científicos estadounidenses en la revista "Nature Geoscience". EFE Los expertos, dirigidos por Eric Rignot, utilizaron datos obtenidos por un potente satélite, que cubre el 85 por ciento de la costa antártica, para calcular la cantidad de hielo que se fundió en ese período.

El equipo comparó esa información con la supuesta acumulación de nieve en esos diez años, calculada con simulaciones según el modelo climático regional.

La mayor pérdida de masa de hielo tuvo lugar en la parte occidental de la Antártida, donde se perdieron 132.000 millones de toneladas en el 2006, frente a sólo 83.000 toneladas en 1996, y en la Península Antártica, donde hace dos años hubo una pérdida de 60.000 millones de toneladas.

Sin embargo, la masa de hielo se mantuvo estable en la parte oriental de la Antártida, sin que hubiera pérdidas ni acumulaciones, según los expertos.

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Balears perderá un tercio de las lluvias a final de siglo, según la UIB

Sábado 12 de enero de 2008


F.G. PALMA. Balears habrá perdido a finales de este siglo un tercio de las lluvias que registra anualmente si se mantienen los cambios detectados en el clima, según los estudios realizados por el grupo de meteorología de la Universitat balear, en cuyo informe se pronostica también un aumento de las temperaturas superior al de la media del planeta.
El trabajo realizado por este equipo, en el marco de su colaboración con la conselleria de Medio Ambiente, determina que de mantenerse el actual ritmo de pérdida en las precipitaciones, dentro de cien años éstas se habrán recortado en un 30%.
El problema, según se destaca, no se limita al alcance de esta reducción, sino también a su tipología. Así, se ha detectado que está creciendo en el archipiélago el número de días con lluvias muy débiles y el de jornadas con precipitaciones muy intensas, mientras que se rebaja "drásticamente" el de lluvias moderadas, que es el más beneficioso para la agricultura y el conjunto de ecosistemas, ya que permite al agua infiltrarse en la tierra y no generar inundaciones en superficie.

Aumentan las temperaturas

También se advierte que las temperaturas podrían haber aumentado en el archipiélago casi cinco grados a finales de siglo, unos datos que el jefe del grupo de meteorología de la Universitat, Sergi Alonso, califica de "realmente preocupantes", dado que este incremento es superior al previsto para el conjunto del planeta.
Sobre este punto, se destaca que la subida de las temperaturas en el plazo de cien años será más acentuado en primavera -casi ocho grados- y en verano -6,7 grados-, y más moderado en el otoño e invierno. También se señala que el alza de las temperaturas mínimas afectará más a Mallorca y Menorca que a Eivissa.

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´La fusión del hielo en el Ártico supera las previsiones más catastróficas´

Domingo 06 de enero de 2008


Gomis lidera un equipo español de investigación que analizará la circulación marina en la Antártida



N. TOGORES. PALMA. Si los planes de viaje se han cumplido, el investigador menorquín Damià Gomis estará en estos momentos navegando por aguas del Mar de Escocia, en la Antártida, a bordo del buque Hespérides. El físico del Imedea lidera el grupo español de científicos que participa, en el marco del Año Polar Internacional, en el proyecto Synoptic Antartic Shelf-Slope Interaction (Sassi), en el que están involucrados doce países y que analizará la circulación marina en el Océano Austral y su influencia en los demás océanos.
El día 28 de diciembre, pocas horas antes de iniciar su periplo, recibió a este rotativo. El diario de la expedición se puede ver en la web.


-¿Cuál es el objeto concreto de estudio de la expedición que lidera?

-Estudiamos la dinámica marina en las plataformas continentales. Cuando el fondo marino va cayendo desde la costa forma una especie de repisa a lo largo de 100 o 200 metros y luego cae abruptamente hasta los 2.000, 3.000, 4.000. En el caso de la Antártida, la plataforma es un lugar interesante, porque sobre ella el agua, por contacto con la atmósfera, se enfría tanto que se hace más densa que la de abajo y entonces, igual que sucede con el aire caliente y frío, se hunde y pasa a ocupar los niveles profundos de todos los océanos del planeta. Al mismo tiempo, el agua intermedia aflora y pasa a ocupar su sitio. Esto es importante porque el agua que está en contacto con la atmósfera tiene oxígeno, que se lleva hacia abajo oxigenando así todas las aguas del planeta.


-¿Este proceso contrarresta el cambio climático?

-Ahora mismo lo está contrarrestando, porque, además de oxígeno, el agua también se lleva hacia el fondo dióxido de carbono. En la atmósfera hay mucho CO2, éste pasa al mar y, entre comillas, el mar lo entierra. De hecho, se calcula que hasta ahora el océano ha engullido un 30% del dióxido de carbono producido por la humanidad.


-¿El CO2 desaparece una vez bajo el mar?

-No, allí continúa estando, pero el ciclo es muy lento, de unos 300 años. El agua que ahora aflora hace cientos de años que no ha visto la atmósfera.


-Es virgen en materia de contaminación.

-Sí, no ha estado nunca en contacto con la atmósfera desde que hay exceso de dióxido de carbono porque la revolución industrial tuvo lugar hace 150 años y, por tanto, todavía tiene capacidad de absorción. Claro que, en 200 años, pongamos por caso, el agua que aflore ya llevará dióxido de carbono y el mecanismo no será tan efectivo.


-¿Desde cuándo se conoce este fenómeno?

-Desde hace décadas, pero nosotros tratamos de determinar mejor el biorritmo, el ritmo al cual se hunde el agua. Con vistas a los modelos climáticos que intentan predecir el clima del futuro, determinar esto de forma exacta es fundamental.


-¿Afectará el cambio climático a este proceso?

-Por supuesto que el cambio climático puede afectar a la circulación termohalina. Por ejemplo, si en el Ártico se llega a fundir mucho hielo, que es dulce, el agua se volverá más dulce y pesará menos. Así, por mucho que se enfríe, no se hundirá. Es una de las hipótesis que se maneja hoy día, si se llegará a parar esta circulación termohalina debido a la fusión del hielo. Si esto sucediera, se producirían cambios bastante rápidos en la temperatura y en muchos procesos del planeta. El clima cambiaría de repente.


-¿El océano también transforma CO2?

-Existen distintos mecanismos. El dióxido de carbono que queda disuelto no se destruye, pero sí que es verdad que el fitoplancton y otros organismos vivos, como el coral, lo toman y forman esqueletos calcáreos. Esto es importante porque, entre comillas, lo destruyen. Pasa de ser un gas disuelto a formar parte de su esqueleto y se va depositando en el fondo de forma inerte de modo que no volverá a aflorar nunca más. Se convierte en un carbonato cálcico, una concha, y queda como parte del sedimento. El CO2 que queda disuelto, en cambio, no se destruye y vuelve a salir con el agua. Además, la acidifica, lo que dificulta a los corales y estos organismos la formación de sus esqueletos.


-Perderán así su capacidad de absorción.

-Sí. De momento son cambios muy pequeños, pero que ya existen. El de la acidificación es uno de los problemas más discutidos científicamente.


-¿Estudiar el Ártico o la Antártida es estudiar a un enfermo terminal?

-De ninguna manera. Desde el punto de vista climático son dos zonas fundamentales porque tienen una influencia muy grande sobre el planeta y porque son las áreas más sensibles al cambio climático. Mientras en el Ecuador la temperatura puede aumentar uno o dos grados, en los polos puede subir cinco o seis debido a que allí los procesos se retroalimentan. Por ejemplo, en el Ártico el hielo rebota buena parte de la radiación solar, la devuelve al espacio. Si se funde, toda esta radiación entra en el mar y lo calienta. Es un proceso no lineal, que empieza poco a poco y se acelera de forma muy brusca. En el caso del Ártico es fundamental porque, a diferencia de lo que pasa en la Antártida, donde hay 2.000, 3.000, hasta 4.500 metros de espesor de hielo sobre el continente, allí sólo hay unos pocos metros de hielo sobre el mar.


-Así, la situación del Ártico es más grave.

-Mientras la Antártida presenta síntomas muy ligeros de aumento de temperatura, y sólo en determinados lugares, como la península Antártica, en el Ártico la fusión del hielo va mucho más acelerada que la previsión más, entre comillas, catastrófica que se ha hecho hasta ahora.


-¿Cómo se articula el equipo humano que viaja en esta expedición?

-Somos 22 personas, de las que 20 son científicos -físicos, químicos y biólogos-, uno es periodista y otro, fotógrafo. Además hay ocho técnicos del Centro superior de Investigaciones Científicas que se encargan del instrumental del barco. De los 20 científicos, 14 son del Imedea, otro de un instituto de química ambiental de Barcelona, cuatro de la Universidad de Texas (Estados Unidos) y otra de la Universidad de East Anglia (Reino Unido). Luego está la tripulación del barco, que son cincuenta y pico


-¿Cuántos días permanecerán a bordo y qué ruta realizarán?

-Estaremos embarcados 21 días. Partimos de Ushuaia [ciudad más austral del planeta] día 2 de enero. Atravesar el Paso Drake, que separa Sudamérica de la Antártida, son dos días y medio y, luego, en la zona entre las Islas Shetland del Sur y las Orcadas, iremos realizando mediciones en una serie de puntos.


-¿Qué tipo de trabajos desarrollará cada miembro del equipo sobre el terreno?

-Los físicos tomamos medidas de forma bastante automática, tenemos un instrumento que arriamos hasta el fondo y mide temperatura, salinidad y presión de toda la columna de agua. Cuando la sonda sube, toma muestras de agua de distintas profundidades mediante un sistema de 24 botellas, cada una de ellas con capacidad para 10 litros de agua. Aquí es donde intervienen químicos y biólogos. Su trabajo es mucho más costoso en materia de tiempo y mano de obra.


-¿Analizarán también a fondo organismos vivos?

-Estudiaremos fitoplancton, nutrientes, oxígeno pero no peces ni cetáceos. Es una campaña de física, de masas de agua y corrientes marinas. Lo que pasa es que la biología y la química, efectivamente, para nosotros son indicadores de cómo funcionan los procesos físicos y queremos que sean medidos.


-Esta es su tercera expedición a la zona.

-Sí, pero es diferente. En las otras yo iba como parte de un equipo de la Universidad Politécnica de Cataluña, no teníamos nuestro equipo. Eran campañas de dinámica marina, pero eran más de biología y los físicos éramos un complemento. Ahora es al revés.


-¿Cómo se han repartido las zonas de trabajo los países que participan en el proyecto?

-Los países quieren trabajar cerca de donde tienen bases, por si necesitan el barco para otros menesteres. Las bases españolas están en las islas Livingnston y Decepción, en el archipiélago de las Islas Shetland del Sur.


-¿Quién financia el proyecto?

-El ministerio de Educación y Ciencia aporta el cien por cien. Con motivo del Año Polar Internacional, España duplicó el presupuesto del programa polar y sacó una convocatoria extraordinaria [de proyectos].



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