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martes, 8 de diciembre de 2009

El semáforo del mar se encuentra en verde

Chema L. Espejo | Palma martes 08/12/2009

En plena semana de la Cumbre de Copenhague en la que se intentará dar una solución a los problemas ambientales, la Posidonia Oceánica en Baleares da una buena noticia en un mar de informaciones pesimistas sobre el clima. Hace unas semanas unos buzos amateur –pertenecientes a la red de voluntarios para conservar esta planta– descubrieron por la zona norte de la Isla que la Posidonia Oceánica había florecido.

Tras hacer este descubrimiento se pusieron en contacto con la Conselleria de Agricultura, Ganadería y Pesca que envió a una serie de técnicos a comprobar si era verdad el descubrimiento. Cuál fue su sorpresa cuando encontraron una gran explanada marina en la que esta planta había florecido. También se había producido este fenómeno en las costas de Formentera e Ibiza, aunque según los funcionarios seguramente se habrán desarrollado por otras partes de la costa.

La pregunta entonces es: ¿por qué es importante este fenómeno? En los últimos veinte años la Posidonia Oceánica en Baleares, especie protegida por la Unión Europea, tan sólo ha florecido en tres ocasiones, la última hace cuatro años. "Tienen que darse unas condiciones especiales para que se puedan reproducir", aclaró Toni Grau, responsable de esta área de la Conselleria de Agricultura, Ganadería y Pesca.

La escasez de contaminación es fundamental para que esta planta se reproduzca. La Posidonia Oceánica es una planta marina muy sensible a los cambios de su entorno y para que florezca también debe tener una temperatura del agua cercana a los 19 grados en otoño.

"Cuando la Posidonia termine de florecer, los frutos, olives de mar, madurarán y luego soltarán las semillas", recuerda Grau. Durante este proceso la falta de residuos contaminantes es fundamental. "Esta planta es frecuente en zonas donde no hay ríos, ni en partes en las que no haya ocurrido ninguna catástrofe natural y que las aguas se encuentren limpias", matiza Grau. Baleares concentra el 70% de las Posidonia Oceánica en España.

"La industria pesada es la que provoca a veces que las aguas no se encuentren en buenas condiciones con lo que en esas áreas no se desarrolla. En Baleares no hay este tipo de fábricas por lo que es más sencillo que florezca", añade Grau.

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La mayor inundación de la Tierra formó el Mediterráneo

martes, 12 de mayo de 2009

Descubren una nueva alga roja en el Mar Mediterráneo

SINC España 11.05.2009

alga rojaLeptofauchea coralligena

Un equipo internacional de investigadores liderado por la Universidad de Girona (UdG) ha descrito una nueva especie de alga roja (Leptofauchea coralligena) para el Mediterráneo occidental. Esta especie es la única del género Leptofauchea que se conoce actualmente en el Mediterráneo.

“La especie que hemos descrito, Leptofauchea coralligena, es una alga roja de profundidad muy común entre finales de invierno y otoño en el Mediterráneo occidental. Es de gran importancia ecológica puesto que es una especie característica del coralígeno situado entre 30 y 45 metros de profundidad”, explica a SINC Conxi Rodríguez-Prieto, autora principal del estudio y directora del equipo de Algas Bentónicas Marinas de la UdG.

El estudio de las algas rojas se basa principalmente en la morfología de la estructura reproductora femenina y en los estadios de postfertilización. Rodríguez-Prieto afirma que “muchas especies de macroalgas fueron descritas a partir de especimenes estériles, por lo que a menudo se clasificaron en grupos taxonómicos (orden, familia, género, especie, e incluso clase) equivocados”.

Esto es lo que pasó con Leptofauchea coralligena, que, “a pesar de ser una especie muy frecuente, hasta ahora se pensaba que pertenecía al género Rhodymenia y, en concreto, a la especie Rhodymenia ardissonei”, aclara la investigadora.

Sin embargo, “la auténtica Rhodymenia ardissonei es una especie común pero muy poco abundante, que vive cerca de la superficie, y que se reproduce de forma muy distinta (por esto pertenece incluso a otra familia)”, señala la científica. La descripción de Leptofauchea coralligena, nueva especie para la ciencia, ha sido posible gracias a que los investigadores encontraron especimenes fértiles y pudieron estudiar su reproducción.

El estudio, que se ha publicado recientemente en European Journal of Phycology, ha contado con la colaboración de Olivier De Clerck, investigador de la Universidad de Ghent (Bélgica) y ficólogo “muy reconocido a nivel mundial y con el que colaboramos desde hace años”, añade Rodríguez-Prieto. Para confirmar que la nueva especie pertenece al género Leptofauchea, se recurrió a la secuenciación del ADN.

Conocer la biodiversidad marina

El Mediterráneo presenta una gran diversidad de algas, pero son organismos poco conocidos por la dificultad que presenta su recolección, ya que crecen desde la superficie hasta 110 metros de profundidad. Según Rodríguez-Prieto, “el estudio de las macroalgas marinas lleva un retraso notable en relación al de las plantas terrestres”, porque hasta mediados del siglo XX no se comenzaron a realizar inmersiones con escafandra autónoma.

La comunidad científica considera fundamental la “conservación de la biodiversidad” y para ello es necesario conocer qué especies existen en la actualidad, y qué requerimientos fisiológicos tienen.

El equipo de la UdG, especializado en reproducción, ecofisiología y ecología de las algas rojas sobre todo de profundidad, está realizando en la actualidad diversos estudios sobre los efectos del cambio climático. Los científicos pretenden “determinar si el calentamiento del Mediterráneo puede afectar al desarrollo y crecimiento de varias especies de macroalgas, entre ellas Leptofauchea coralligena”, avanza Rodríguez-Prieto.

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Referencia bibliográfica:

Rodríguez-Prieto, Conxi; De Clerck, Olivier. “Leptofauchea coralligena (Faucheaceae, Rhodophyta), a new species from the Mediterranean Sea” European Journal of Phycology 44(1): 107-121. 2009.

Fuente: SINC

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lunes, 16 de marzo de 2009

Descubren más de 200 especies vegetales en los arroyos semiáridos del sureste español

SINC Murcia 12.03.2009

Hasta ahora, la creencia general era que los arroyos del sureste de España no tenían nada que ofrecer. Sin embargo, una investigación de la Universidad de Murcia ha demostrado que estos ecosistemas, únicos en Europa, presentan una gran biodiversidad de especies vegetales y animales. Con esta afirmación, el equipo de investigación rompe el mito de que los sistemas áridos no engloban organismos de interés, y propone que sean conservados por su valor ecológico.

En general, los arroyos semiáridos tienen poco caudal y vegetación, y pueden parecer poco atractivos por un aparente valor ecológico mínimo, pero la realidad es muy distinta. Los científicos españoles que han estudiado su funcionamiento a escala global han descubierto que en ellos existe un mayor número de especies que en las zonas más húmedas.

“Nos encontramos con una biodiversidad muy alta, mucho más de lo que cabría esperar en un principio, y nos dimos cuenta de que estos sistemas funcionan como refugios de biodiversidad. En el fondo, encierran una gran heterogeneidad ambiental a nivel de microambientes”, explica a SINC, Marina Aboal, autora principal e investigadora de la Universidad de Murcia.

La investigación, publicada recientemente en Marine and Freshwater Research , se centra en el estudio de las comunidades de algas, sobre todo, en las diatomeas (una clase de algas unicelulares microscópicas), ya que son los organismos a partir de los que se fundamenta todo el ecosistema.

Los biólogos descubrieron más de 200 especies de microalgas (que no se ven a simple vista), de las cuales algunas podrían ser nuevas para la ciencia.

La importancia del hallazgo reside en la excepcionalidad del hábitat en el ámbito europeo. El sureste de España, una de las regiones más áridas del continente, es de las pocas zonas de Europa donde son frecuentes los arroyos semiáridos. Éstos albergan “un número importantísimo de especies, y muchas de ellas son características de estos ambientes”, señala Aboal.

Un valor ecológico único

Para el equipo de investigación, estas especies de algas “merecen ser estudiadas y consideradas en las estrategias de conservación”, ya que se adaptan a condiciones bastante extremas, como temperaturas muy altas, mucha evaporación, o salinización del agua.

De no proteger estos ecosistemas, como en realidad se ha estado haciendo hasta ahora, “se extinguirán especies que nunca llegaremos a conocer y no sabremos ni los beneficios que nos pueden aportar”, destaca la botánica.

Los expertos subrayan que, al tratarse de ecosistemas “humildes y desconocidos”, se pierde información sobre las especies que en ellos habitan. “Al ir perdiendo especies, el funcionamiento cambia completamente, y eso provoca reacciones en cadena que terminan con una mini-catástrofe ecológica, con pérdidas de un ecosistema”, alerta Aboal.

Además de su interés ecológico por ser el primer eslabón de la cadena trófica, las microalgas pueden ser “interesantes” para aplicaciones biotecnológicas. La catedrática recalca que si no se conservan y estudian, “no sabremos si son útiles”. Es el gran drama de la extinción de las especies, que antes de llegar a conocerlas, desaparecen.

En las algas descansa todo el funcionamiento del sistema. Estos organismos fotosintetizadores son productores primarios, y constituyen el alimento a partir del cual se basa todo el sistema ecológico de los ecosistemas acuáticos. Desde el punto de visto medioambiental, ya se utilizan para el control de la calidad ambiental de los sistemas acuáticos, y son esenciales para conocer su estado ecológico o de salud.

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Referencia bibliográfica:

Ros, M. Dolores; Marin-Murcia, Jose Pedro; Aboal, Marina “Biodiversity of diatom assemblages in a Mediterranean semiarid stream: implications for conservation” Marine and Freshwater Research 60(1): 14-24, 2009.

Fuente: SINC

martes, 3 de marzo de 2009

La invasión de la posidonia no daña la fauna balear

02/03/2009

La invasión de algas del género "caulerpa" en las praderas de "posidonia oceánica" de Baleares no ha cambiado la composición de la fauna que las habita ni ha supuesto, por el momento, una pérdida de biodiversidad, según un estudio reciente difundido por la Universidad de las Islas Baleares (UIB).

Según la tesis elaborada por el doctor del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados del Mediterráneo (Imedea) de la UIB y el CSIC, Antoni Box, aunque hay lugares del Mediterráneo donde la "caulerpa" ha provocado pérdidas importantes de la diversidad de invertebrados que se alimenta en las praderas de "posidonia", no ha sido el caso en Baleares. El hecho de que las especies del género "caulerpa" no colonicen grandes extensiones ni formen praderas monoespecíficas en zonas poco profundas puede explicar que los efectos negativos esperados no se hayan confirmado en las islas, según señala el estudio.

El autor de la tesis ha aconsejado hacer un seguimiento adecuado de la expansión y evolución de las comunidades faunísticas de las áreas invadidas por estas macroalgas. El estudio indica que se ha detectado la presencia de diversas especies de este tipo de macroalga en Baleares, la primera de las cuales, "caulerpa racemosa" se observó en la Bahía de Palma en 1997. Actualmente se localiza en todas las Baleares, pero sobre todo en Mallorca, donde ocupa grandes extensiones y entra en competencia con las especies nativas como la "posidonia oceanica".

El doctor Box recogió muestras en Mallorca de mata de "posidonia oceánica" colonizada por "caulerpa taxifolia", "caulerpa racemossa" y "caulerpa prolifera" cada dos meses, a lo largo de dos años completos entre 2003 y 2005 para analizar y comparar las comunidades de invertebrados. La principal conclusión del estudio es que la presencia de algas del género "caulerpa" sí que produce cambios en las comunidades de invertebrados que habitan y se alimentan en las praderas de "posidonia", pero, al contrario de lo que se podría pensar, las especies ya presentes ven incrementada su abundancia.

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