lunes, 30 de noviembre de 2009

De la 'bici voladora' al control de las palomas mensajeras

Laura Jurado | Palma lunes 30/11/2009

La Fundación Aeronáutica de Mallorca celebra un siglo de aviación en la Isla

Mamet
Julien Mamet antes del despegue del primer vuelo en Mallorca

Primero fue el circo, luego llegó el transporte. La historia de la aviación en Mallorca se escribe entre anecdótas y sistemas de control que, vistos desde la actualidad, resultan completamente surrealistas. El próximo 28 de junio se cumplirán cien años del primer vuelo en la Isla, una fecha para la que la Fundación Aeronáutica Mallorquina prepara multitud de actividades.

Hacía pocos meses que la aviación existía en España cuando llegó a Mallorca. El francés Julien Mamet –pionero en sobrevolar el Canal de La Mancha– llegó a la Isla para la celebración de la Semana Deportiva. El Hipódromo de Son Macià (Marratxí) era el escenario escogido para que realizara el primer vuelo de Baleares sobre un aparato que tenía más de bicicleta –incluso las ruedas– que de avión. El interés de la prensa llevó a realizar un pase previo de diez minutos de duración. El éxito de aquella hazaña hizo que al día siguiente una gran multitud se congregara en el recinto.

"Aquello era puro circo. Mamet llevaba ramos de flores que lanzaba a la tribuna cuando volaba a poca altura. Una de las veces una ráfaga de viento le hizo chocar contra los árboles y acabó estrellado contra el suelo", relata el presidente de la Federación Aeronáutica de Mallorca (FAM), Miquel Buades.


Antiguo sistema de embarque de los pasajeros y equipaje a través de carros de caballos| FADM

La alegría había durado apenas un par de minutos y habría que esperar seis años más hasta que Salvador Hedilla llegó a Mallorca, esta vez volando desde Barcelona. De nuevo, la cantidad de gente que le esperaba en la playa de Can Pere Antoni le obligó a desviarse hasta los terrenos de Son Sunyer, junto al actual aeropuerto. El vecino Son Sant Joan era sólo un bosque. La jornada se convirtió entonces en una loca carrera para ser el primer mallorquín que saludara al piloto. El médico Tomás Darder fue el afortunado.

Hasta los años 20 la aviación en Mallorca fue sólo cosa de pilotos. El catalán Manuel Colomer fue el primero que se dedicó a pasear en su Aviatik C.III a todo aquel que estuviera dispuesto a pagar cuatro pesetas. "Aquellos vuelos turísticos también se celebraban sobre Son Macià, pero el ruido molestaba a los caballos y Colomer pidió permiso para volar en las instalaciones del cuartel de ingenieros de Son Bonet", relata Buades. Otro acontecimiento casi premonitorio.

Poco habían avanzado los aparatos desde aquella bici voladora de Mamet hasta los aviones de madera de Colomer. Un cuentarrevoluciones y una brújula eran todos sus indicadores.

Un año después se instauraron los vuelos regulares entre Palma y Barcelona. "El Ministerio de Fomento convocó un concurso para elegir una empresa que llevara el correo aéreo entre ambas capitales. Hasta el momento se transportaba en un barco rápido que tardaba catorce horas en llegar. Los periódicos se leían con dos días de retraso", afirma el presidente de FAM. La iniciativa ganadora fue la de un grupo de empresarios mallorquines sin vinculación alguna con la aviación y entre los que se encontraba el arquitecto Gaspar Bennàssar.

La Compañía Aero-Marítima –como fue bautizada– utilizaba hidroaviones que despegaban desde los hangares situados en el actual Paseo Marítimo, bajo Es Jonquet. "Lo primero que salió de Mallorca fueron dos ensaimadas. Los periodistas catalanes publicaron que por primera vez las habían comido casi calientes". El trayecto duraba sólo una hora y media.

Palomas en lugar de radio
Sin torres de control, la llegada de los aviones era casi un milagro. "Cada vuelo salía dotado con una pareja de palomas mensajeras que se soltaban en caso de accidente para avisar", asegura Buades. Tragedias como la de Colomer –contratado por la empresa y que se ahogó al caer al mar– pusieron en funcionamiento un servicio de lanchas rápidas. Poco después llegaría la telegrafía sin hilos.

Portocolom contaba entonces con una de las pocas escuelas de pilotos de la Isla. Aún se recordaba la celebración de la inauguración del Aeroclub de Son Bonet que acabó con el robo de una avioneta. Dos delincuentes que habían escapado de la cárcel intentaron huir con ella de la Isla, pero les faltó tiempo.

La crisis de la empresa hizo que la francesa Latécoere –precedente de Air France– comprara las acciones. Mallorca se convirtió entonces en la escala del vuelo Marsella-Alcudia-Argel. "El hidroavión podía llevar unos diez pasajeros que iban en asientos de mimbre. Las instalaciones de Alcudia apenas tenían una gasolinera donde repostar y un restaurante", explica Buades. El aparato amerizaba cerca de la costa y un barco lo arrastraba hasta el puerto.

La LAPE –precedente de Iberia– fue la primera en utilizar aviones terrestres en la ruta Palma-Valencia-Madrid. El embarque se hacía con carros de caballo que transportaban a los pasajeros hasta el avión. En 1936 dejó de operar y otras como la Ala Littoria eligieron Pollença como inicio de sus conexiones con Roma, Cádiz y Melilla. Al final de la guerra, Iberia ya estableció vuelos diarios con Barcelona y Madrid. El primer chárter llegó a la Isla en 1946 con el escritor Robert Graves a bordo.

Son Bonet fue hasta los años 60 el primer y único aeropuerto de la capital. "Con el boom turístico se creó Son Sant Joan ya que las pistas del primero eran demasiado pequeñas para algunos aviones", explica Miquel Buades. Son Bonet quedó entonces como centro de control y hangar de reparación de los aparatos. En 1959, el piloto Rodolfo Bay y Marta Estades fundaron la aerolínea Spantax, que años más tarde trasladó su sede a Mallorca. Una empresa pionera en los vuelos chárter que luego se convirtió en la compañía más importante del país.

Hoy, Son Bonet será la segunda sede en acoger la exposición que la FAM ha creado para repasar cien años de aviación en Mallorca. Un escenario escogido, además, para presentar todo el programa de actividades que se desarrollará el próximo mes de junio para conmemorar el centenario. Una celebración que promete estar a la altura.

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domingo, 29 de noviembre de 2009

La UIB no dirigirá las obras de recuperación de los jardines de Raixa por razones económicas

Domingo 29 de noviembre de 2009

jardines
Jardines de Raixa

M. ELENA VALLÉS. PALMA. La Universitat de les Illes Balears (UIB) no dirigirá finalmente las obras de recuperación de los jardines de Raixa. El director de Relaciones Institucionales del Consell, Pere Fullana, adujo "motivos económicos" para no contratar finalmente a la institución académica, que se encargó de redactar el plan director y los proyectos básicos y de ejecución de recuperación de los jardines. La universidad presupuesta todas las intervenciones en 4,1 millones de euros. "Negociamos con la UIB, a través de Tragsa, para que ellos fueran los directores de obra, pero hablábamos de dos cantidades diferentes. Ellos pedían mucho dinero", continúa. Finalmente, la empresa Tragsa, en la que el Govern tiene participaciones, adjudicó por concurso público la ejecución de la obra al ingeniero forestal Antonio García-Delgado, "que restaurará de momento algunas partes del jardín. La recuperación se desarrollará en fases, en función del dinero que dispongamos", añade Fullana.
Los profesores Júlia Roman y Antoni Martínez Taberner confirmaron la noticia: "No tenemos garantía de que nuestro proyecto de ejecución salga adelante. Lo que queremos señalar es que todo lo que finalmente se haga en los jardines de Raixa deberá ajustarse siempre a lo que digan los técnicos de Patrimonio del Consell". Por otra parte, corroboraron que no se llegó a un acuerdo económico con la constructora Tragsa, pese a haber rebajado sus honorarios un 10%. La UIB basó los precios de la dirección de obras en lo que estipula el Colegio Oficial de Arquitectos de Balears.
Todos los estudios elaborados por el equipo multidisciplinar de la UIB costaron 180.000 euros a la Fundació Balears Sostenible, dependiente del Govern. El plan director de los jardines fue aprobado en la comisión de Patrimonio del pasado viernes.
El equipo multidisciplinar comenzó a elaborar toda la documentación de los jardines de Raixa en 2005 y entregó el plan director y los proyectos en enero de 2009. Habida cuenta de la "cuestionada restauración" realizada en la finca pública, que abrió sus puertas el pasado 5 de septiembre, la Fundació encargó el proyecto a un grupo de especialistas formado por la historiadora del arte Júlia Roman; la arquitecta Maria Bel Riera y el biólogo Antoni Martínez Taberner, que prepararon un informe con toda la documentación patrimonial, las patologías arquitectónicas y un inventario florístico sobre los jardines. "No hay que olvidar", dicen los profesores, "que Raixa tiene un jardín histórico, que fue encargado por el Cardenal Despuig. De lo que se trata es de recuperar una obra de arte", advierten.
Los criterios adoptados para la restauración se ciñen a que debe respetarse la morfología de un jardín típico del siglo XIX.
Los responsables del proyecto han dividido los jardines en diez áreas distintas.
En el Jardí dels Tarongers hay en estos momentos una franja de cipreses enorme que tapa la perspectiva de la casa. El proyecto contempla su retirada y la plantación de nuevos cítricos en base a una cuadrícula agrícola; todo para recuperar la panorámica orginal. El Jardí de la Lògia, el más cercano a la edificación, es el que ha sufrido más transformaciones a lo largo del tiempo, por las modas y los gustos de los propietarios. Se mantendrán las palmeras plantadas en el siglo XX, "por guardar cierto valor monumental". La intención es recuperar también las perspectivas.
Del Jardí Apol·lo se recuperará la escalera y la "lógica" de la vegetación, pues ésta ha crecido desmesuradamente. Por otro lado, el proyecto contempla asimismo recuperar un laberinto, los plataneros del paseo de entrada y los monumentos del Itinerari del Turó.

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Coinciden en aguas palmesanas cuatro buques oceanográficos

Domingo 29 de noviembre de 2009

barco
Francisco de Paula Navarro Foto de M. R. Aguilera

MANUEL R. AGUILERA. PALMA. Este fin de semana han coincidido en nuestras aguas cuatro buques oceanográficos españoles: el Sarmiento de Gamboa, el Cornide de Saavedra, el Odón de Buen y el Francisco de P. Navarro.
El Sarmiento de Gamboa ha venido para iniciar una campaña de varias semanas. Fue construido en Vigo en 2007, y está preparado para realizar investigaciones pesqueras y de ecosistemas marinos. Lleva 16 tripulantes y tiene una capacidad para alojar a 25 científicos.
El Cornide de Saavedra, por su parte, está realizando la campaña Ecomed en la que entre otras especies, estudia el futuro del boquerón y la sardina en el Mediterráneo. Se trata de uno de los buques más antiguos y pioneros en la investigación marina en España.
El Francisco de P Navarro, de dimensiones más modestas, puede llevar 10 tripulantes y 7 científicos.
Finalmente también ha estado el Odón de Buen, uno de los más veteranos y el más pequeños de todos. Construido en 1973 como El Pescador. Es el buque más ligado a Balears ya que se construyó entre la Secretaría General de Pesca y la Confederación de Cofradías de las Islas Baleares que lo financió, siendo su uso compartido al principio, hasta el año 1986 en que lo adquirió plenamente el Instituto Nacional de Oceanografía y le puso su actual nombre. Puede llevar 6 tripulantes y 6 científicos, estando equipado también con un laboratorio.

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jueves, 26 de noviembre de 2009

2002. Un agujero negro en el centro de nuestra Galaxia

Rafael Bachiller | Madrid martes 24/11/2009


Dibujo de la Vía Láctea | NASA/JPL-Caltech/R. Hurt (SSC)

En el año 2002, un equipo internacional de astrónomos liderado desde el Instituto Max Planck de Física Extraterrestre de Munich presentó los resultados de un patrullaje de diez años de duración de la estrella S2 que orbita en torno al Centro de la Vía Láctea. Sus medidas indicaban que nuestro centro galáctico está ocupado por un agujero negro supermasivo de unos 4 millones de masas solares. Observaciones posteriores en un amplio rango de longitudes de onda (visibles, infrarrojas, radio, X y gamma) han confirmado este resultado ofreciendo más y más detalles. Se piensa hoy que la presencia de agujeros negros supermasivos no sólo tiene lugar en galaxias extremas, sino que puede ser un fenómeno habitual en la mayor parte de las galaxias espirales y elípticas.

Una radiofuente en el Centro Galáctico
La región del Centro Galáctico.
La posición del centro geométrico y de rotación de nuestra Galaxia se conoce de manera aproximada desde principios del siglo XX. En 1918, el astrónomo norteamericano Harlow Shapley estudiando la distribución espacial de los cúmulos globulares había localizado su situación en un determinado punto de la constelación de Sagitario, en una zona oscurecida por las enormes cantidades de materia interestelar presentes en la línea de mirada y que, por lo tanto, no puede ser observada en el visible. Los telescopios que a lo largo del siglo XX fueron acumulando datos en el infrarrojo, en rayos X y en ondas de radio, fueron afinando progresivamente las observaciones de la región central de la Galaxia para concluir que su centro debía estar localizado en un gran complejo denominado Sagitario A, a 25.000 años-luz de nuestro sistema solar.

El Centro Galáctico observado por el Spitzer | NASA/JPL-Caltech/Stolovy.
La radiofuente más intensa de esta compleja región se conoce como Sagitario A* (o simplemente Sgr A*) y presenta unas extraordinarias propiedades pues a su intensa radiación en ondas de radio se suman fuertes emisiones infrarrojas, de rayos X y gamma. En la región de unos 3 años luz que rodea a Sgr A* se encuentran millares de estrellas, al menos un centenar de ellas son muy masivas (de los tipos O y B) y de las llamadas Wolf-Rayet, precursoras de Supernovas. Todo parece indicar que si nuestro centro galáctico no es exactamente Sgr A*, debe situarse en una posición muy cercana a esta radiofuente.

Órbitas estelares revelan un agujero negro
Estrellas en torno al Centro Galáctico | ESO.
El centro de la Galaxia resulta pues muy difícil de estudio por encontrarse en una región oculta por numerosas nubes interestelares que, además, está afectada por una gran confusión. Sin embargo, es posible estudiar el comportamiento de las estrellas de su entorno inmediato para tratar de deducir algunas características del misterioso objeto que debe ocupar el núcleo. En el año 2002, unos astrónomos alemanes culminaron 10 años de patrullaje de una estrella denominada S2 que se encuentra orbitando en torno al centro galáctico. Sus medidas indicaban que el movimiento Kepleriano descrito por la estrella sólo podía explicarse si el centro de la órbita la ocupaba un objeto extremadamente masivo y compacto. Esa zona central, de tamaño menor que el de nuestro sistema solar, debía contener unos 3 ó 4 millones de masas solares. Tal objeto, tan sumamente compacto y masivo, sólo puede ser un agujero negro supermasivo.

El Centro Galáctico observado en rayos X por el telescopio Chandra | NASA.
Otros estudios realizados en el mismo año 2002, revelaron que en el entorno de este objeto tan compacto se encuentra un anillo irregular con una masa de varios millones de veces la del Sol y que se encuentra en una situación en la que una intensa actividad de formación estelar debe desencadenarse en un próximo futuro. Tales brotes de formación estelar son vistos con frecuencia cerca de los discos circunnucleares de muchas galaxias que poseen agujeros negros en sus centros. En muchas ocasiones, estos estallidos de formación estelar van acompañados por violentos chorros de materia que se eyectan de manera bipolar desde el núcleo hacia el medio intergaláctico.

El agujero negro central
Todas las observaciones parecían por tanto estar de acuerdo en la presencia de un agujero negro supermasivo en el centro de la Vía Láctea. En el año 2008, el astrónomo alemán Reinhard Genzel y su equipo del Instituto Max-Planck de Física Extraterrestre (Munich) presentaron los resultados de una campaña de observaciones que había durado 16 años. Durante este periodo de tiempo, estos astrónomos habían patrullado el movimiento de varias estrellas en el entorno del centro galáctico y la conclusión no ofrecía dudas: las órbitas estelares corroboraban muy claramente ("más allá de cualquier duda razonable", en palabras de Genzel) que la zona nuclear está ocupada por un agujero negro de 4,3 millones de masas solares.

Naturalmente todas estas observaciones no nos muestran la presencia del agujero negro de manera directa. Es cierto que, tal y como predijo Stephen Hawking, todos los agujeros negros deben generar radiación (la que se conoce como “radiación de Hawking”), pero se trata de una emisión extremadamente débil muy fuera del alcance de las técnicas de recepción actuales. Estos misteriosos y fascinantes objetos sólo se ponen de manifiesto mediante los dramáticos efectos que causan en su entorno. Por ejemplo, la radiación infrarroja y de ondas de radio procedente de la zona central de nuestra Galaxia indica que las grandes nubes de gas y polvo (pequeñas partículas de material sólido) que allí se encuentran, están calentadas a temperaturas que superan el millón de grados, posiblemente mientras se desploman en el abismo del agujero negro.

Imagen óptica-infrarroja-X del Centro Galáctico. | NASA, ESA, SSC, CXC, STSci.

Curiosidades


En los primeros años 2000 se identificó muy cerca de Sgr A* (a tan sólo 3 años-luz de distancia) una fuente infrarroja denominada GCIRS 13E. Estudios detallados de este objeto en el infrarrojo revelaron que se trata realmente de un cúmulo de al menos seis estrellas muy masivas (de las que cuatro son del tipo Wolf-Rayet) que contiene un agujero negro en su centro. Aunque orbitando en la actualidad en torno a Sgr A*, parece posible que GCIRS 13E acabe siendo engullido por el agujero supermasivo central, lo que apoyaría la teoría de que los agujeros supermasivos pueden aumentar de masa mediante la acreción de otros agujeros negros menos masivos que se formen en sus proximidades.
En el año 2008, unas observaciones llevadas a cabo por el telescopio especial de rayos gamma Integral, indicaron la existencia de unas misteriosas nubes en las proximidades del centro galáctico que podrían estar constituidas por antimateria (positrones) y que parecen coincidir con una población de estrellas binarias de rayos X. El descubrimiento, que fue realizado por un equipo internacional de astrónomos liderados por el alemán Georg Weidenspointer, resulta sumamente estimulante pero necesita ser confirmado mediante observaciones más exhaustivas.
La presencia de un agujero negro supermasivo en el núcleo de casi todas (si no todas) las galaxias plantea aún la duda de qué se formó primero, si el agujero o la galaxia. Durante años se ha admitido implícitamente que la galaxia se forma primero y el agujero negro resulta de la contracción gravitacional de sus regiones centrales, pero recientemente ha surgido la idea de que un simple agujero negro, en los momentos iniciales de la evolución del Universo, podría atraer materia construyendo así una galaxia alrededor suyo. Estamos por tanto ante un problema del tipo "el huevo y la gallina", sólo observaciones detalladas de las relaciones existentes entre las galaxias y sus agujeros centrales podrán arrojar algo de luz sobre este asunto.

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Rafael Bachiller es director del Observatorio Astronómico Nacional ( Instituto Geográfico Nacional).

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martes, 24 de noviembre de 2009

El médico de la metrópoli (Lorenzo Campins)

Laura Jurado | Palma martes 24/11/2009

farmacia

El Virreinato de Nueva Granada era parte del imperio español, pero lo que ocurría en las provincias de ultramar era algo desconocido para la mayoría de españoles. Cuando Lorenzo Campins decidió dar el salto a Venezuela, no sabía que iba a encontrar un erial científico en el que convertirse en un pionero de la medicina.

Nació en Palma en 1726 en el seno de una familia humilde pero siempre soñó con ser médico. En la Universidad Luliana de Mallorca se convirtió en licenciado y Maestro en Artes, título que le permitía acceder a los estudios médicos que luego desarrolló en la Real y Pontificia Universidad de Gandía donde se doctoró. Regresó a la Isla para que reconocieran su título pero apenas ejerció aquí.

"Mallorca pasaba por una época terrorífica:guerras, epidemias... Pronto decidió viajar a Cádiz, que era el salvoconducto para trasladarse a América", explica el cirujano de la Clínica Juaneda, Carlos Marín, autor de la tesis El Doctor donde Lorenzo Campins y Ballester en el contexto de los estudios médicos en Nueva Granada. El mallorquín apenas tardó un año en dar el salto a Venezuela.

La ciudad de Santiago de León de Caracas que recibió a Campins en 1762 seguramente distaba mucho de lo que esperaba encontrar. Una ciudad de 30.000 habitantes con una inmensa mayoría analfabeta, un predominio de las enfermedades infecciosas y sin ninguna supervisión de la profesión médica. El mallorquín tenía todas las papeletas para convertirse en un pionero.

La práctica médica estaba dominada por un profundo curanderismo. Se separaban, además, las actividades del médico de las del cirujano. Los segundos, eran barberos de origen indígena que, bajo la supervisión de un médico, realizaban las cirugías. "Campins no estaba especializado en ninguna rama médica. En aquel momento sólo Italia, Francia y Alemania tenían algunos doctores especializados en la disección de cadáveres, pero no en áreas", afirma Marín.

El médico mallorquín adquirió un doble papel público y privado. En su consulta privada llegaba a ingresar a sus pacientes en su propia casa durante el tratamiento cuidando incluso de su alimentación. Desde 1772 se convirtió en médico de los tres únicos hospitales que existían en Caracas en la época: San Pablo, Nuestra Señora de la Caridad y San Lázaro. "Fue un hombre innovador pero su medicina era arcaica. La Ilustración aún no había llegado a España y la profesión tenía siglos de retraso con respecto al resto de Europa", asegura el cirujano.

La Real y Pontificia Universidad de Caracas tenía ya cuatro décadas de historia pero, como el modelo de las universidades europeas medievales, no contaba con estudios médicos. Lorenzo Campins se ofreció para dar un curso de Medicina gratuito, pero durante años estos cursos fracasaron mientras el curanderismo seguía proliferando. En su primer año sólo tuvo cuatro alumnos y, pese a que las clases eran gratuitas, la Universidad le exigió que diera una fianza por si incumplía la obligación contraída.

En 1763 el monarca español, Carlos III, le dio los permisos para la creación de una cátedra de Medicina. Durante más de veinte años dictó clases y en 1775 Francisco Xavier de Molina se convirtió en el primer médico titulado en una universidad venezolana.

"Pese a que los indígenas no lo supieran, sus técnicas médicas tenían una base científica. Incluso tenían remedios naturales más avanzados que la medicina de Campins. Él, por ejemplo, seguía usando las sanguijuelas para los sangrados", afirma Carlos Marín. El mallorquín consiguió institucionalizar la supervisión del ejercicio médico al lograr que la monarquía española decretara el establecimiento del Protomedicato de Caracas. Durante ocho años administró el Tribunal y le dio batalla al curanderismo libre. Una cédula de Carlos III le nombró protomédico interino de la provincia de Venezuela.

Dada la escasez de personal médico, Lorenzo Campins ostentó prácticamente todos los cargos de la época. Su acción en Venezuela se desarrolló durante veintiún años. "Su labor fue muy relevante porque inculcó los avances para la medicina. Instauró una independencia pragmática en la colonia con la introducción de la ciencia. Era un paso para empezar a valerse por sí mismos y no depender de la superioridad de la metrópoli", opina el cirujano.

Su vida y su carrera se convirtieron en la lucha por la profesionalización de la medicina hasta que una grave enfermedad mental acabó con su vida en 1783. Quedaban aún otros tantos años para que Venezuela proclamara, en 1811, su independencia. Hoy, el auditorio del Hospital Clínico Universitario de Caracas lleva el nombre de Lorenzo Campins.

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Elena Soto: El 'software', la cobaya virtual

lunes, 23 de noviembre de 2009

1995. El 'boom' de los planetas extrasolares

Rafael Bachiller | Madrid viernes 20/11/2009

Astronomía
Imagen artística del planeta HD189733b con su estrella. | NASA

En 1995 los astrónomos Michel Mayor y Didier Queloz anunciaron la detección de 51 Pegasi b, un planeta que orbita en torno a una estrella de tipo solar a 50 años luz de la Tierra. Confirmado prontamente por los norteamericanos Geoffrey Marcy y Paul Butler, este descubrimiento inauguró una intensa carrera que ha conducido a la detección de un total de más 400 planetas extrasolares contenidos en unos 300 sistemas planetarios.

Aunque todos estos planetas son significativamente más masivos que la Tierra, la instrumentación que está siendo específicamente diseñada para la búsqueda y detección de planetas de tipo terrestre debería conducir en pocos años a la detección de otras tierras.

¿Hay otros mundos con vida?
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Durante siglos el hombre se ha preguntado si estamos solos en el universo y ha tratado de responder mediante la observación del sistema solar, pues aquí se encontraban los únicos planetas y satélites al alcance de sus telescopios. Sin embargo, la zona de habitabilidad del entorno solar (esto es, la región que tiene la temperatura y la radiación adecuadas para que se desarrolle la vida) no es más que una pequeña franja circular en torno a la órbita de la Tierra.

Todos los planetas y los satélites, salvo Marte (que se encuentra en la frontera exterior) y naturalmente la Luna, se encuentran fuera de esta zona habitable. Aunque la Luna esté en la zona de habitabilidad, su carencia de atmósfera hace que la vida allí sea extremadamente improbable. De forma que, fuera de la Tierra, las posibilidades de encontrar vida en los otros cuerpos del sistema solar se reducen, aparte de algunas notables excepciones, a Marte.

Marte es muy similar en muchos aspectos a nuestro planeta, tiene agua y energía volcánica y, aunque está ubicado en una zona más fría que la terrestre, su subsuelo es relativamente prometedor. Si no en la actualidad, quizás en fases más tempranas de la evolución del sistema solar Marte tuvo una temperatura más elevada y pudo albergar algún tipo de vida. Aunque ninguno de los intentos realizados hasta la fecha para detectar allí vida haya tenido éxito, merece la pena seguir explorando en detalle su superficie y su subsuelo. En cuanto a los otros cuerpos del sistema solar, tan sólo algunos satélites de Júpiter (como Europa) y de Saturno (como Titán y Encelado) ofrecen alguna vaga posibilidad.

La esperanza de encontrar vida en nuestro sistema solar es por tanto bastante limitada. Pero, al fin y al cabo, el nuestro es un sistema planetario en una estrella de los 100.000 millones que conforman nuestra Galaxia. Y si nuestro Sol está acompañado por sus planetas, cabe esperar que al menos una buena fracción del enorme número de estrellas de la Vía Láctea también lleve asociado un sistema planetario más o menos similar al nuestro.

El descubrimiento del primer planeta extrasolar
Imagen artística de 51 Pegasi y su estrella.
En 1995, utilizando un pequeño telescopio de 1,9 metros del Observatorio de Haute Provence (Francia), los astrónomos suizos Michel Mayor y Didier Queloz detectaron los primeros indicios claros de la presencia de un planeta orbitando en torno a una estrella: 51 Pegasi. Se trata de una estrella de tipo solar situada a 50 años luz de distancia en la constelación de Pegaso.

De manera similar a Mayor y Queloz, los norteamericanos Geoffrey Marcy y Paul Butler llevaban varios años buscando indicios de planetas extrasolares. Poco tiempo después de que la detección del nuevo planeta, denominado 51 Pegasi b, se hiciese pública, Marcy y Butler la confirmaron mediante observaciones realizadas en el Observatorio de Lick (cerca de San José, California). Siguieron otras varias observaciones que mostraron que el planeta tenía una masa de al menos la mitad de la de nuestro Júpiter y que orbitaba muy cerca de su estrella, por lo que la temperatura en su superficie debía estar por encima de los 1000 grados Celsius.

La caza de planetas
Sistema planetario HD70642 I PPARC
La detección del planeta 51 Pegasi b inauguró una rápida carrera a la caza de más y más planetas. En los últimos años se han ido multiplicando y refinando las técnicas de medida, adaptando la instrumentación a este tipo de observaciones, haciendo que tal caza sea cada vez más certera y fructífera.

La observación de un planeta extrasolar es una tarea muy delicada, pues en esencia se trata de ver un pequeño cuerpo oscuro en la inmediata proximidad de un intensísimo foco luminoso (la estrella central). Es como tratar de ver una mota de polvo que, arrastrada por el viento, pasa en la noche por delante del faro iluminado de una motocicleta distante. La técnica inicial de detección, denominada de la "velocidad radial" sigue siendo la más productiva.

Según el planeta orbita en torno a su estrella causa sobre ésta unas pequeñísimas variaciones en su velocidad radial (de acercamiento y alejamiento a la Tierra) que pueden ser identificadas en sus líneas espectrales gracias al efecto Doppler. Ésta fue la técnica empleada para la primera detección de 51 Pegasi b.

La técnica 'astrométrica' consiste en la medida de alta precisión de la posición estelar y de las pequeñas desviaciones causadas por el efecto gravitatorio del planeta según se desplaza en su órbita. La técnica de los "tránsitos" se basa en la medida de las variaciones en luminosidad total producidas por los mini-eclipses que se ocasionan cuando el planeta pasa por la línea de mirada que va desde nuestro telescopio a la estrella.

Un planeta de tipo 'Júpiter caliente'. | NASA
Todas estas técnicas siguen caminos más o menos sinuosos y no consiguen detectar el planeta de manera directa, sino tan sólo mediante los efectos causados sobre características de su estrella central (pequeños cambios en su velocidad, posición o brillo). Estas perturbaciones son más acusadas según el planeta es mayor y según su órbita es más cercana a la estrella. Por lo tanto, en términos generales, estas técnicas favorecen la detección de planetas muy masivos y que orbitan muy cerca de sus estrellas.

Gracias a los telescopios progresivamente más potentes y al desarrollo de instrumentación específica de detección de planetas, las noticias que dan cuenta del descubrimiento de nuevos planetas se suceden actualmente de manera muy rápida. En octubre de 2009, la ESO anunció la detección de 32 planetas desde su observatorio en La Silla (Chile) y la NASA, mediante observaciones con el telescopio espacial Spitzer, confirmó la presencia de atmósferas en dos planetas de tipo 'Júpiter caliente'.

Desde la detección de 51 Pegasi b se han detectado más de 400 planetas extrasolares formando parte de más de 300 sistemas planetarios.

Los planetas de los púlsares
Un pulsar y un planeta que lo orbita.
Tres años antes del descubrimiento en el óptico de 51 Pegasi b, en 1992, utilizando el gran radiotelescopio de Arecibo, el astrónomo polaco Alexander Wolszczan había detectado anomalías en el periodo del pulsar PSR B1257+12 (a casi 1000 años-luz de la Tierra). La única explicación posible para esas anomalías es la presencia de dos planetas con masas unas 4 veces superiores a la terrestre.

Se conocen hoy algunos otros planetas en torno a púlsares, sin embargo, no es seguro que estos planetas tengan las mismas características de los que orbitan en torno a estrellas estándar. Los de los púlsares pueden ser los residuos de planetas gigantes gaseosos que no han sido completamente destruidos cuando la estrella masiva central llegó al final de su vida generando una supernova y dando lugar a la también residual estrella de neutrones. O, alternativamente, quizás tales planetas hayan sido formados en una "segunda ola" de formación planetaria poco después de la explosión de la supernova.

Otras tierras
El telescopio Kepler. | NASA
Los planetas detectados hasta el presente son significativamente más masivos que la Tierra. El siguiente reto que se plantea es pues la detección de pequeños planetas rocosos (de tipo terrestre) en los que se den las condiciones idóneas para el desarrollo de vida.

En el año 2009 la NASA lanzó el telescopio espacial Kepler con la misión específica de explorar muy detalladamente una pequeña región de la Vía Láctea y examinar millares de estrellas con el fin de detectar y caracterizar planetas de tipo terrestre e incluso menores. Siguiendo razonamientos estadísticos, se espera que Kepler llegue a localizar más de un centenar de tales tierras.

Hay otros proyectos espaciales encaminados a la búsqueda de planetas de tipo terrestre. La NASA tiene previsto el Terrestrial Planet Finder y la ESA el Darwin. Ambos observatorios están siendo diseñados para realizar observaciones de interferometría (con varios telescopios) y poder obtener buenas imágenes de los sistemas planetarios más cercanos a la Tierra.

Además de la imagen directa, los estudios espectroscópicos de los planetas de tipo terrestre también revisten un gran interés pues pueden permitir la detección de agua, ozono, dióxido de carbono y de otros compuestos relacionados con la vida en las atmósferas planetarias.

2M1207b, el primer planeta detectado por imagen directa. | ESO
¿Hay otros mundos con vida? Gracias a las nuevas técnicas de observación, tanto desde la Tierra como desde el espacio, las próximas décadas ofrecerán al hombre una relación progresivamente más estrecha con el cosmos. La detección de planetas extrasolares no ha sido más que la primera de una apasionante e impredecible serie de aventuras.

Curiosidades


En el año 2004, el Observatorio del Hemisferio Austral (ESO) anunció la detección de un planeta mediante imagen directa con el Very Large Telescope (VLT): 2M1207b, un objeto 5 veces más masivo que Júpiter situado a unos 170 años luz de la Tierra. En el año 2009 ya se han detectado, mediante imagen directa, 11 planetas que forman parte de 9 sistemas planetarios diferentes, y cabe esperar que los grandes telescopios ópticos, con espejos de entre 8 y 10 metros, multipliquen este tipo de detecciones en el futuro próximo.
Algunos astrónomos pretenden haber detectado planetas huérfanos, esto es, planetas que vagan o flotan libremente por el espacio sin estar sujetos a ninguna estrella. De confirmarse su existencia, habría que estudiar si tales "planetas" tienen las mismas características que los planetas estándar que orbitan en torno a estrellas. Y es que un planeta huérfano pudo quizás formarse a partir de una pequeña nube interestelar que no llegó a formar una estrella, mediante un mecanismo diferente del que forman las estrellas y los discos circunestelares polvorientos que acaban produciendo un sistema planetario de los habituales.
El planeta extrasolar más cercano de los conocidos se encuentra a tan sólo 10 años luz de la Tierra, su nombre es Epsilon Eridani b y es tan sólo una vez y media más masivo que Júpiter. Fue descubierto en el año 2000 y confirmado, mediante medidas astrométricas, por el telescopio espacial Hubble en el año 2006.

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Rafael Bachiller es director del Observatorio Astronómico Nacional ( Instituto Geográfico Nacional).

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miércoles, 18 de noviembre de 2009

Fondea en Palma un buque británico que ha auxiliado barcos atacados por piratas

En abril participó en el rescate de trece pescadores secuestrados en aguas somalíes

Miércoles 18 de noviembre de 2009

Wave Knight
El buque británico Wave Knight fondea en aguas de la bahía de Palma. Foto: M. R. Aguilera

MANUEL R. AGUILERA. PALMA. A primeras horas de la tarde de ayer fondeó en la bahía de Palma el buque auxiliar de la armada británica Wave Knight que pertenece a la RFA (Royal Fleet Auxiliary Service), fuerza que sirve de apoyo logístico a todos los buques de la Royal Navy. Este barco ha estado en los últimos meses en el Océano Indico auxiliando al operativo internacional que está desplegado en aquellas aguas contra la piratería .
Aunque se trata de un buque de apoyo, sus tripulantes han participado en varias acciones contra los piratas somalíes. El 18 de abril del 2009 recibió una llamada de socorro de un mercante que estaba siendo atacado. Cuando llegaron encontraron a los piratas que huían. Persiguieron su embarcación hasta que se toparon con un pesquero que hacía de buque nodriza, al que detuvieron y, con la ayuda de la fragata holandesa De Zeven Provincien, fueron liberados 13 pescadores que habían sido secuestrados por los piratas, que les retenían en el pesquero.
El mismo día, dos horas más tarde, fue recibida otra llamada de un buque que también estaba siendo atacado. Rápidamente actuó el Wave Knight, junto a la fragata canadiense Winnipeg y la norteamericana Halyburton, persiguiendo a los piratas hasta que su embarcación fue abordada.

Secuestro

A finales de octubre fueron secuestrados dos tripulantes ingleses de un velero; el Wave Knight estaba cerca cuando los piratas los trasbordaban a otra embarcación pero, según fuentes oficiales británicas, por seguridad de los secuestrados no actuaron para no poner en riesgo sus vidas.
Las funciones del buque británico Wave Knight son dar apoyo a otras unidades, principalmente, de combustible y pertrechos. La embarcación va dotada de los medios necesarios para realizar estas tareas en plena navegación ya que tiene una capacidad de unos 16.000 metros cúbicos de combustible, 500 toneladas de carga seca y ocho contenedores refrigerados.

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