jueves, 12 de noviembre de 2009

1990. El lanzamiento del telescopio espacial Hubble

Rafael Bachiller | Madrid martes 10/11/2009

Hubble
El telescopio Hubble | NASA,ESA.

En 1990, tras numerosos estudios y experimentos con telescopios espaciales menores, la NASA (con colaboración de la ESA) puso en órbita el telescopio espacial Hubble. Equipado con un espejo de 2,4 metros de diámetro y libre de las limitaciones que impone la atmósfera a las observaciones desde tierra, el Hubble ha proporcionado resultados espectaculares en todos los campos de la astronomía.

Astronomía desde el espacio
La turbulencia atmosférica introduce un parpadeo en la observación óptica de las estrellas que limita el poder de resolución (la nitidez) de las observaciones astronómicas a un segundo de arco (1"), no siendo posible obtener detalles más finos con un telescopio estándar situado sobre la superficie de nuestro planeta.

El astrónomo norteamericano Lyman Spitzer (1914-1997) comenzó a abogar desde la década de 1940 por las ventajas de realizar observaciones astronómicas ópticas desde el espacio exterior. Al anular el parpadeo atmosférico, la nitidez de las observaciones estaría limitada únicamente por los efectos de difracción de la luz. Un telescopio de 2,4 metros de diámetro fuera de la atmósfera podría observar detalles unas 20 veces más finos que los que detectaría en una noche clara desde la superficie terrestre. Tal telescopio espacial no sufriría de contaminación lumínica y, naturalmente, podría ser utilizado para la observación de la radiación ultravioleta e infrarroja que es bloqueada por la atmósfera.

El gran telescopio espacial
La construcción del Hubble | NASA.
Aunque Spitzer convenció pronto a muchos colegas astrónomos de sus ideas, habría que esperar hasta la década de los 1970 para que la NASA tomase la decisión de construir un gran telescopio espacial. Entre tanto, otros telescopios menores fueron lanzados al espacio demostrando que la tecnología disponible era suficiente como para llevar a cabo este gran proyecto. El nuevo telescopio, un reflector de 2,4 metros de diámetro equipado con varios detectores, se financió gracias a la colaboración entre las dos mayores agencias del mundo (NASA y ESA) y se previó su lanzamiento para el año 1983.

Pero, como en muchos proyectos, surgieron imprevistos durante la construcción del telescopio, problemas técnicos y de financiación que introdujeron retrasos considerables. Además, en 1986 tuvo lugar el desastre del Challenger en el que murieron los 7 miembros de su tripulación, un trágico suceso que haría replantearse a la NASA muchas cuestiones de seguridad y que, naturalmente, ocasionó retrasos en todas las misiones espaciales tripuladas.

Lanzamiento del Discovery con el Hubble a bordo (24 Abril 1990) | NASA
Finalmente, el 24 de abril de 1990, el transbordador espacial Discovery puso en órbita al telescopio espacial que llevaría el nombre del gran astrónomo estadounidense Edwin Hubble (1889-1953). En el momento de su lanzamiento, el telescopio espacial Hubble iba equipado con cinco detectores: una cámara de gran campo, un espectrógrafo de alta resolución, un fotómetro de alta velocidad, y una cámara y un espectrógrafo específicamente diseñados para observar objetos débiles.

Espejo defectuoso
Los astrónomos, que llevaban años planeando numerosas observaciones con el Hubble, esperaban impacientes a los primeros resultados. Sin embargo, al cabo de unas pocas semanas del lanzamiento, las observaciones que se recibían eran decepcionantes. Resultaba prácticamente imposible enfocar correctamente el telescopio y las imágenes que se recibían tenían una calidad similar a la que habrían tenido con el telescopio en tierra.

La órbita del Hubble | NASA,ESA
Pronto se identificó la causa del problema: el espejo principal tenía una forma defectuosa. Aunque al proceso de pulido se le había prestado la mayor atención posible y se había empleado la mejor tecnología de la época, resultaba que el espejo era demasiado plano en sus bordes. Con ese defecto, la mayor parte de las observaciones programadas por los astrónomos eran irrealizables, en particular los proyectos de cosmología que necesitaban observaciones de galaxias muy lejanas y débiles.

Como consecuencia de ese defecto, que se había producido por un error en el ajuste de los mecanismos que habían sido empleados para pulir el espejo, la NASA y el telescopio fueron objeto de numerosas críticas y burlas. Entre tanto, los astrónomos tuvieron que buscar soluciones imaginativas para poder extraer datos útiles de las observaciones. Como la forma (incorrecta) del espejo era bien conocida, se pudieron desarrollar unas técnicas, denominadas "de deconvolución", que permitían recuperar parte de la información interesante.

Óptica correctora
Tras tres años de estudios, los técnicos de la NASA encontraron una solución: situando un par de espejos en la trayectoria del haz luminoso captado por el telescopio se podía compensar la forma incorrecta del espejo. El nuevo sistema óptico de corrección, denominado COSTAR (Corrective Optics Space Telescope Axial Replacement), era como una especie de "gafas" para ayudar a ver bien al telescopio.

Una intervención técnica en el Hubble | NASA
En diciembre de 1993, el transbordador espacial Endeavour viajó hasta el telescopio con siete astronautas a bordo. Durante 10 días, los astronautas reemplazaron uno de los fotómetros por el corrector COSTAR y realizaron otras tareas de mejora sustituyendo una de las cámaras, instalando ordenadores más potentes, etc. A principios de 1994, las nuevas imágenes que mostró la NASA eran absolutamente espectaculares. El telescopio podía observar ahora con la precisión con la que había sido diseñado inicialmente.

Desde entonces se han realizado 4 intervenciones adicionales en el telescopio. Los detectores originales han ido siendo reemplazados por otros cada vez más sensibles y de mayores prestaciones y que tenían sus propios sistemas de compensación para la óptica incorrecta del espejo principal. Durante la última campaña, que tuvo lugar en mayo de 2009, el corrector COSTAR fue retirado y sustituido por un nuevo espectrógrafo.

El espectacular éxito del Hubble
El Campo Ultraprofundo. | NASA,ESA
Las observaciones realizadas por el Hubble han cubierto desde objetos del sistema solar hasta lejanísimas galaxias dejando un legado absolutamente sobresaliente a la astronomía. De entre sus resultados hay que destacar las imágenes conocidas como el Campo Profundo y el Campo Ultraprofundo. Se trata de las imágenes de mayor sensibilidad obtenidas en la historia de la astronomía óptica, pequeñas regiones del cielo que revelan innumerables galaxias hasta los confines del universo.

Los "pilares de la creación"en M16.
Objetos del sistema solar, regiones de formación estelar (como los célebres "pilares de la creación" en Messier 16), estrellas evolucionadas, etc. En todos los campos de la astronomía, el Hubble ha obtenido, y sigue obteniendo, resultados sobresalientes.

Observando estrellas Cefeidas en galaxias remotas, el Hubble refinó el valor de la edad del universo (estimada hoy a 13.700 millones de años). Por otra parte, mediante la observación de supernovas muy distantes (tanto desde el Hubble como desde tierra), se encontró en 1998 la prueba de que el universo se expande de manera acelerada. Esta aceleración en la expansión se explica hoy mediante la presencia de una "energía oscura" que debe constituir el 73% de la composición total del universo.

Más telescopios espaciales
El telescopio espacial Herschel | ESA
Aunque el Hubble está siendo un telescopio espacial extremadamente productivo científicamente y es el más conocido a nivel popular, ha habido otros muchos telescopios espaciales que han realizado, y que están realizando, aportaciones de gran importancia en astronomía. De entre ellos citemos, por ejemplo, el IUE de rayos ultravioletas, el IRAS y el ISO de infrarrojos, el Chandra y el Newton-XMM de rayos X, el COBE y el WMAP de microondas. Durante el año 2009 se lanzaron el Kepler, un telescopio específicamente diseñado para la búsqueda de planetas extrasolares, el Planck, para el estudio detallado del fondo cósmico de microondas y el Herschel para la exploración del infrarrojo lejano (una de las últimas ventanas por explorar en astronomía).

Imagen artística del JWST | NASA
El lanzamiento del JWST (James Webb Space Telescope), un telescopio que puede ser considerado en muchos aspectos como el sucesor del Hubble, está previsto hacia el año 2015. Equipado con un espejo de unos seis metros de diámetro y emplazado a un millón y medio de kilómetros de la Tierra, el JWST tendrá unas prestaciones extraordinarias en el infrarrojo próximo y medio.

Curiosidades…


Unas nuevas técnicas denominadas "óptica activa" y "óptica adaptativa" permiten ahora compensar los efectos perniciosos introducidos por la atmósfera en telescopios instalados en tierra. Ya no es imprescindible, por lo tanto, instalar telescopios espaciales para escapar a la turbulencia atmosférica, pero éstos siguen siendo indispensables para observar las radiaciones que quedan apantalladas por la atmósfera.
El Hubble tiene una masa de unas 11 toneladas y su órbita se encuentra a casi 600 kilómetros sobre nuestras cabezas. Se mueve a la vertiginosa velocidad de 27.000 kilómetros por hora, por lo que tarda una hora y media en dar una vuelta en torno a la Tierra
Tras las 5 misiones realizadas por los transbordadores espaciales para realizar el mantenimiento del telescopio in situ, el instrumento ha entrado en un modo de operación rutinario que debería mantenerse sin complicaciones hasta el año 2014, quizás incluso algunos años más. El Hubble fue diseñado originalmente para, al final de su misión, ser devuelto a la Tierra a bordo de uno de los transbordadores, pero esto ya no será posible pues la NASA está retirando esta flotilla de naves. Cuando el Hubble deje de ser utilizable, muy posiblemente, será simplemente retirado de su órbita.

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Rafael Bachiller es director del Observatorio Astronómico Nacional ( Instituto Geográfico Nacional).

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Puerto de Palma: De puerto comercial a zona de ocio

Miquel A. Font | Palma jueves 12/11/2009

El Moll Vell está destinado a convertirse en una de las principales zonas de ocio de Palma. El proyecto global se desarrollará por fases y la primera será la reconversión de la zona más próxima al edificio de Autoridad Portuaria, ahora muy degradada, en una prolongación de la Avenida Antonio Maura. Se derribarán viejos edificios, se construirá un mirador elevado, habrá espacio para bares y restaurantes y se eliminará todo el tráfico rodado. La idea se inspira en el Maremagnum de Barcelona pero con notables diferencias. No se quiere crear una zona desangelada destinada al ocio nocturno sino un espacio de carácter eminentemente marinero y apropiado para el paseo, la náutica recreativa y el ocio tanto diurno como nocturno.

Será este viernes cuando el consejo de administración de Autoridad Portuaria, que preside Francesc Triay, aprobará el concurso de ideas para el desarrollo de este proyecto. La transformación afecta a una zona de 15.000 metros cuadrados. En las bases del concurso se establecen algunas premisas básicas como es la obligación del ganador de construir un complejo de locales comerciales, despachos y oficinas. También se contempla la construcción del mirador elevado de libre acceso en el solar que ahora ocupa el antiguo restaurante de La Lubina. Finalmente el ganador de concurso estará obligado a crear y gestionar una serie de amarres. No se ha determinado el número.

Estos son los principios básicos pero los concursantes podrán aportar otras ideas orientadas siempre a revitalizar el Moll Vell mediante su reconversión en lo que se denomina un Puerto Ciudad. Francesc Triay explica que cada concursante deberá presentar una propuesta sobre la redistribución del tráfico y la forma de unir la Avenida Antoni Maura con el Moll. Cabe recordar aquí que existe un proyecto, ahora aparcado, de soterrar el tramo del paseo Marítimo comprendido entre el Parc de la Mar y el Club Náutico.

Autoridad Portuaria considera que el Moll Vell tiene unas instalaciones antiguas, desfasadas y obsoletas que dan una mala imagen del frente marítimo de Palma. En el Moll hay también muchas naves industriales que deberán desaparecer. Los edificios de la Guardia Civil, el Instituto Social de la Marina y la Asociación Provincial de Empresarios de Actividades Marítima (APEAM) se consideran desfasados y se propone su derribo y sustitución por edificaciones más modernas.

Todo esto es sólo la primera fase del Plan Director del Puerto de Palma que también contempla la ampliación del Dique del Oeste y el traslado a esta zona de todo el tráfico de mercancías. Será entonces cuando se pueda afrontar la reforma integral del Moll y abrir toda la zona a la ciudad para destinarla al deporte, el turismo náutico y el ocio en general. Actualmente gran parte del antiguo puerto está cerrada a los ciudadanos.

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martes, 10 de noviembre de 2009

El 'broker' del alga menorquina (Rodríguez Femenías)

Laura Jurado | Palma lunes 09/11/2009

Rodríguez Femenías
Rodríguez Femenias de expedición | J. M. Rosas

Qué movió a Joan J. Rodríguez Femenias a fijar su atención en los fondos marinos sigue siendo casi un misterio. Tal vez él, empresario terrestre, vio en las estepas abisales un oasis libre de explotación. O quizá se preguntara qué eran aquellas plantas viscosas que le rascaban las piernas cuando nadaba en la playa. Una inversión de aficionado que brilló por encima de cualquiera de sus negocios.

Nació en Mahón hijo de un próspero comerciante pero no tuvo más estudios que la escuela primaria. Sin embargo, probablemente fue aquella procedencia la que le permitió iniciarse en el mundo de los negocios poco antes de hacer el que sería el descubrimiento de su vida: la botánica. "Fue con la visita a Menorca de Colombiers, un inspector de correos francés que llegó en la época de los ensayos telegráficos entre Mahón y Argel. Era un naturalista aficionado y contagió al menorquín", explica el historiador Josep Miquel Vidal.

Pronto la botánica fue un campo demasiado amplio y Rodríguez Femenias buscó refugio en la algología en la que se formó de manera autodidacta y con la correspondencia con una veintena de algólogos con Bornet y Grunow como maestros. En aquel momento era un campo de la ciencia prácticamente desconocido "y con muy pocos estudios en el Mediterráneo occidental" que hizo del menorquín un pionero y referente más allá de España. No fue hasta finales del siglo XIX cuando la algología experimentó un gran desarrollo en todo el país.

Llevaba ya algunos años recogiendo material y pronto su herbario de algas hoy en el Ateneo de Mahón alcanzó las 3.000 especies. Entre ellas, endemismos que él mismo había descubierto como la Laminaria rodriguezii. En lo teórico, seis publicaciones recogieron sus avances en los que destacan Algas de Baleares, raíz de la algología posterior del Levante peninsular. Su proyecto de realizar un catálogo nacional de algas no consiguió apoyo para salir adelante.

Lejos del mar, analizó la flora menorquina y obras como Flòrula de Menorca fue una referencia básica que prácticamente no se ha actualizado hasta el siglo XXI. Recorrió los barrancos de Algendar, el de Trebaluger y el Pas den Ravull rescatando plantas endémicas. Su Catálogo de los musgos de las Baleares (1875) marcó también un referente en el estudio de los briófitos que identificó gracias a la ayuda del alemán Hegel. Los reconocimientos no tardaron en llegar: en 1866 se convertía en el primer miembro español de la Societé Botanique de France y poco después en socio numerario de la Sociedad Española de Historia Natural.

Mientras seguían publicándose sus obras, Joan J. Rodríguez Femenias abandonó en cierto modo la investigación para desarrollar iniciativas de mayor envergadura. Con el oceanógrafo Odón de Buen proyectó la creación de un centro de estudios de biología marina en el puerto de Mahón. Pero la falta de apoyo acabó por hacerlo realidad en Mallorca. "El problema fue fundamentalmente económico. Las autoridades locales estaban a favor, pero no querían gastar en eso y menos en una isla tan pequeña como Menorca", afirma Vidal.

En la década de los 80 el menorquín se centró en actividades municipales: entre 1883 y 1885 fue alcalde de Mahón, en 1882 fundó con su suegro el Banco de Mahón –el primer banco autónomo de la isla del que fue administrador hasta su muerte– e instaló una fábrica de gas para alumbrado. El proyecto del Ateneo Cultural llevaría también su nombre entre los fundadores intelectuales, aunque murió antes de verlo hecho realidad.

En Menorca siempre fue, y es, mucho más conocido por su faceta como botánico. Como alcalde sus medidas progresistas causaron mucha polémica. Por otro lado, el Banco de Mahón acabó muy mal tras su muerte y, aunque él no tuviera la culpa, desprestigió también su figura.

Entre tensiones urbanísticas y políticas y ya prácticamente sin contacto con el mar, Joan J. Rodríguez Femenias murió en 1905 en Toulouse cuando se había trasladado a la ciudad francesa para pasar una temporada en un balneario en busca de remedio para su salud. Hacía quizá demasiado tiempo que se había convertido en un animal administrativo y terrestre.

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Elena Soto: El guardián del espacio exterior

El crucero más moderno del mundo hace escala en Palma

Lunes 09 de noviembre de 2009

M. R. AGUILERA. PALMA. El Celebrity Equinox, uno de los buques de crucero más modernos y lujosos de los que actualmente están en servicio, hizo ayer escala en Palma.
El barco pertenece a la prestigiosa Celebrity Cruises y ha sido construido en los astilleros Meyer Werft, en Papenburg (Alemania), y cuenta con una eslora de 317,2 metros y 36,9 de manga. Tiene una capacidad para 2.852 pasajeros y unas 1.200 personas de tripulación.
Su diseño interior es muy elegante y sofisticado, destacando el gran teatro Equinox de tres alturas y el restaurante principal llamado Silouette, que ocupa dos niveles. Una de las novedades más importantes es el Lawn Club, una zona de unos 2.000 metros cuadrados de césped natural en cubierta para la práctica del golf. Existen además innovaciones técnicas como la utilización de energía solar y su diseño está optimizado para que se pueda disminuir el consumo de combustible y las emisiones.

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Vendido el canguro ´Ciudad de Sevilla´

Domingo 08 de noviembre de 2009


El buque ´Ciudad de Sevilla´ ha estado unos meses fuera de servicio hasta que fue vendido el pasado mes de septiembre. Foto: M.R.A

MANUEL R. AGUILERA. PALMA. Seguro que muchos aun recuerdan la imagen impactante del ferry de Trasmediterránea Ciudad de Sevilla embarrancado en los acantilados cercanos al Castillo de San Carlos, cerca de Marivent. Fue más o menos por estas fechas (el 19 de octubre), pero de 1982, hace 27 años. El buque, que hace meses fue retirado de servicio y estaba amarrado en San Carlos de la Rápita, ha sido vendido y partió a mediados de septiembre rumbo a Port Said. El Ciudad de Sevilla era la construcción número 141 de los astilleros Unión Naval del Levante, de Valencia, y entró en servicio en julio de 1980. Fue la cuarta unidad de la conocida serie Canguro, tenía 138,3 metros de eslora y 20,5 de manga, pesaba 11.513 toneladas, estaba propulsado por dos motores MAN de 6.546 Kw de potencia cada uno que le daban 21 nudos de velocidad, su capacidad inicial de pasaje era de 982 pasajeros (750 en camarote y 232 en butaca), podía llevar unos 225 coches y tenía una capacidad de carga de unos 480 metros.
Desde el principio estuvo asignado a las líneas de Balears y en uno de sus viajes entre Barcelona y Palma, el 19 de octubre de 1982, pasó desgraciadamente a la historia. A primeras horas de la mañana el buque estaba finalizando la travesía y se encontraba ya en bahía de Palma a escasas millas del puerto, cuando por una caída en el cuadro eléctrico al buque se le pararon los motores principales y auxiliares, quedando sin gobierno. Poco a poco y debido al viento y el oleaje fue abatiendo hacia la costa. En principio no fondeó las anclas al estar en zona de cables submarinos. Eso sí, se llamó urgentemente a un remolcador que en vano intentó ayudar al buque, dado que se rompieron las estachas en los sucesivos intentos de remolque. En el último momento y a la desesperada se fondeó sin éxito en ancla de babor, pero al final quedó embarrancado en la Punta des Grells, golpeándose debido al oleaje, repetidamente contras las rocas, lo que le produjo grandes grietas en el casco que le inundaron la sala de máquinas, dando lugar a una importante escora a babor. A bordo llevaba en esos momentos 269 pasajeros y 78 tripulantes. Rápidamente y ante la gravedad de la situación se presentó en la inmediación personal de la vecina Estación Naval de Portopí, de la flotilla de dragaminas, de Comandancia de Marina, Cruz Roja del Mar, Policía Nacional y Guardia Civil además del comandante militar de Marina, don Marcial Sánchez-Barcáiztegui.
Como no se podía remolcar el buque dado que la popa se había incrustado en el fondo y la escora y las inundaciones iban en aumento se decidió que el pasaje abandonara la nave, que se hizo de tres maneras diferentes: por una escala de cuerda tendida por su banda de estribor, hasta lanchas zódiac de la Armada y de la Cruz Roja, mediante los botes salvavidas de babor, que posteriormente fueron remolcados a la cercana Cala Nova, y por un andarivel tendido entre el buque y tierra; hay que decir que no se registraron escenas de pánico y sólo dos personas tuvieron que ser atendidas en centros hospitalarios: un ataque de ansiedad y un marinero que se fracturó un brazo al ayudar en las tareas de rescate. Algunos vehículos sufrieron desperfectos debido a que se tumbaron unos sobre otros debido a la escora.
Tras el accidente, se pensó que el buque se podía partir en dos o escorar hasta quedar tumbado. Por suerte no sucedió así y se decidió contratar los servicios de la empresa holandesa Smit-Tak, especializada en este tipo de salvamentos, que trajo a la isla multitud de medios técnicos como remolcadores y grúas. Tras muchos días de trabajos, el 5 de diciembre el Ciudad de Sevilla fue reflotado y partió remolcado rumbo a Cartagena donde se le hicieron arreglos urgentes. Fue reparado en los astilleros de la Unión Naval del Levante. Las obras duraron más de dos años.
A mediados de marzo de 1985 volvió a entrar en servicio, siendo otra vez asignado a las conexiones península-Balears donde navegó sin novedad hasta que con la entrada en servicio de unidades más modernas, fue trasladado a rutas en el Norte de África. En 2001 sufrió en Barcelona dos importantes incendios en la sala de máquinas. A principios del 2009 fue amarrado, esperando su venta, en San Carlos de la Rápita, hasta mediados de septiembre, en que partió de ese puerto con el nombre acortado de Sevilla. Se desconocen las intenciones de sus nuevos dueños y si el buque volverá a navegar o será enviado a desguace.

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miércoles, 4 de noviembre de 2009

1968. Los primeros púlsares

Rafael Bachiller | Madrid miércoles 04/11/2009

Los astrónomos Antony Hewish y Jocelyn Bell anunciaron, en 1968, el descubrimiento de unos objetos astronómicos nuevos. Los denominaron radiofuentes pulsantes, o simplemente púlsares, por tratarse de emisores de rapidísimas ráfagas de microondas que alcanzaban la Tierra con sorprendente regularidad. Por otro lado, desde varios años antes, astrónomos teóricos habían barajado la posibilidad de que algunas estrellas acabasen sus vidas en la forma de densísimos residuos estelares constituidos por neutrones. Cotejando las propiedades, pronto se concluyó que estas estrellas de neutrones predichas teóricamente eran los mismos objetos que los púlsares recién descubiertos.

Radiofuentes variables
En los primeros años de la década de 1960 las observaciones de radioastronomía mostraban que algunas radiofuentes variaban muy rápidamente en intensidad. En particular se habían detectado variaciones muy rápidas en la intensidad de los cuásares, variaciones que debían estar ocasionadas por los tamaños muy compactos de estas lejanas galaxias.

Antony Hewish | www.nobelprize.org
El astrónomo británico Antony Hewish pensó que quizás el medio interplanetario produciría también un centelleo parecido al parpadeo que introduce la atmósfera terrestre cuando observamos una estrella lejana. Pero el centelleo debido al medio interplanetario debía ser mucho más rápido que el introducido por la atmósfera terrestre. Con el fin de detectar fluctuaciones muy rápidas en las emisiones astronómicas en longitudes de onda del orden del metro, Hewish diseñó un instrumento muy específico: un interferómetro (denominado el "Four Acre Array") que se extendía sobre una superficie de unos 18.000 metros cuadrados y que estaba constituido por unos 90 km de alambre tendido sobre un millar de postes de madera.

Ráfagas de microondas
Unos estudiantes universitarios cuidaban de que el interferómetro funcionase correctamente y examinaban los metros y metros de papel en que los datos quedaban representados gracias a un registrador gráfico. Uno de esos estudiantes era la joven irlandesa Jocelyn Bell (nacida en 1947), una mujer meticulosa y concienzuda que examinaba con tesón los interminables gráficos. Jocelyn detectó pronto las fluctuaciones en las emisiones de los cuásares. Pero más sorprendente resultó el descubrimiento de una señal rapidísima a la que apodó "desastrosa" (scruff). La señal fluctuaba demasiado rápidamente para ser estudiada con el registrador gráfico instalado inicialmente por Hewish, de forma que tuvieron que equipar al radiotelescopio con un registrador más ágil para poder poner de manifiesto las variaciones de aquel scruff.

El nuevo registrador sí que pudo representar fielmente unas ráfagas de microondas que tan sólo duraban una vigésima de segundo y que llegaban con gran regularidad, exactamente cada 1,337 segundos. Medio en broma apodaron a aquella señal LGM-1 (Little-Green-Man – 1, es decir: Hobrecillo-verde-1) pues algunos llegaron a pensar que aquellos pulsos parecían emitidos por algún sistema extraterrestre inteligente.

Los púlsares
Sintonizando el radiotelescopio en frecuencias diferentes, Bell y Hewish detectaron tres nuevos objetos pulsantes del mismo estilo. Finalmente convencido de que habían detectado un nuevo fenómeno, Hewish anunció el descubrimiento en febrero de 1968. Hewish se refirió a esos objetos como "pulsating radio sources" (radio fuentes pulsantes), un término que fue rápidamente abreviado como "pulsar".

Todos los púlsares parecían extremadamente regulares, pero sus periodos variaban considerablemente de uno a otro. Algunos tenían periodos que alcanzaban varios segundos, pero otro detectado en 1968 por el radiotelescopio de Arecibo (Puerto Rico) tenía un periodo cortísimo de 33 milisegundos. Razonamientos físicos elementales indicaban que tales pulsos muy energéticos y rápidos sólo podían ser originados por objetos muy compactos que rotaban o pulsaban con velocidades extraordinarias. Tenían que ser objetos más compactos que las estrellas enanas blancas.

Residuos estelares
Walter Baade (1893-1960) y Fritz Zwicky (1898-1974) venían especulado, desde 1939, con la posible existencia de "estrellas de neutrones" esto es, estrellas que se hubiesen contraído extremadamente de forma que sus átomos hubiesen perdido sus enjambres de electrones para formar una densísima materia neutrónica. Si el Sol se contrajese para formar una estrella de neutrones, toda su masa se concentraría en una esfera de tan solo unos 15 kilómetros. Una pequeña cucharada de la materia de esta nueva estrella debía tener una masa de unas mil millones de toneladas.

Modelo de una estrella de neutrones | NASA
El austriaco Thomas Gold (1920-2004) y el británico Fred Hoyle (1915-2001) fueron los primeros en relacionar las propiedades de los púlsares con las de las estrellas de neutrones. En efecto, ellos conjeturaron que una estrella de neutrones era lo suficientemente pequeña como para rotar con periodos del orden del segundo. Estas estrellas rotantes debían comportarse como gigantescos imanes y los electrones sometidos a los poderosísimos campos magnéticos quedan atrapados en las regiones polares de la estrella formando, durante este proceso, unos chorros de ondas de radio muy estrechos que se comportarían como el rayo de luz de un faro. Cada vez que esta especie de faro dirigiese su haz de luz hacia nuestro telescopio recibiríamos una corta ráfaga de radiación. Debido a la rotación, tales ráfagas serían periódicas como las observadas en los púlsares.

Un pulsar en el Cangrejo
La nebulosa del Cangrejo observada por el Hubble | NASA, ESA
Por otro lado, el astrónomo italiano Franco Pacini (nacido en 1939 había estudiado las propiedades teóricas de las estrellas de neutrones y en 1967 había predicho que en el corazón de la Nebulosa del Cangrejo (Messier 1) debía quedar un residuo en forma de estrella de neutrones rápidamente rotante. En efecto, esta nebulosa era el remanente de la explosión de una estrella de alta masa que había dado lugar a una Supernova en el año 1.054 (fenómeno que había sido observado por astrónomos árabes y chinos).

El pulsar del Cangrejo observado en rayos X (Chandra, azul) y en el visible (Hubble) | NASA
El pulsar, denominado PSR B0531+21 fue descubierto en el mismo año de 1968 por radioastrónomos del observatorio de Green Bank (Virginia Occidental, EEUU) en el centro de la Nebulosa del Cangrejo. A la detección en ondas de radio pronto siguieron las detecciones en otros rangos del espectro electromagnético, en particular en el visible y en rayos X. Pronto no quedó ninguna duda de que ese pulsar era el mismo objeto que la estrella de neutrones que quedó como residuo de aquella explosión de supernova que tuvo lugar en 1054.

El interés de los púlsares
Se han identificado actualmente diferentes tipos de púlsares: a los tradicionales observados en ondas de radio se suman los púlsares de rayos X, los de rayos gamma (generalmente objetos binarios) y los "magnetares" (púlsares con campos magnéticos extremos). Particularmente interesantes son los llamados "púlsares de microsegundo", púlsares viejos en los que los campos magnéticos son relativamente débiles (en comparación con otros púlsares) y que se encuentran animados de velocidades de rotación extremadamente rápidas (periodos de entre 1 y 10 milisegundos). Suelen formar parte de sistemas binarios, el compañero es generalmente una estrella madura o una enana blanca que parece jugar un papel muy importante en la formación y evolución del pulsar. Los púlsares binarios fueron descubiertos en 1974 por Russell Hulse (nacido en 1950) y Joseph Taylor (nacido en 1941) quienes fueron premiados con el Nobel en 1993.

Las observaciones muestran que el periodo orbital de los púlsares de microsegundo va acelerándose ligeramente con el tiempo, probablemente porque la órbita del sistema binario se va haciendo cada vez más pequeña, una consecuencia de las pérdidas de energía debidas a la emisión de ondas gravitatorias que, tal y como predice la Teoría de la Relatividad General de Einstein, debe ser muy importante en este tipo de objetos. Los púlsares de microsegundo se cuentan por tanto entre los mejores candidatos para poder detectar un día tales ondas gravitatorias de manera directa.

Curiosidades


Antony Hewish recibió el Premio Nobel en 1974 por el descubrimiento de los púlsares. La comunidad científica siempre ha considerado que Jocelyn Bell era igualmente merecedora de reconocimiento por tal descubrimiento y ha tratado de compensarla en reiteradas ocasiones. Recibió la medalla Michelson, el premio Oppenheimer, el premio Beatriz Tinsley, la medalla Herschel de la Royal Astronomical Society, etc. J. Bell ha ocupado cargos académicos de gran responsabilidad y prestigio: fue decana de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Bath y Presidente de la Royal Astronomical Society.
Mediante razonamientos teóricos se estima que existe un límite físico en unas 1500 rotaciones por segundo, pues por encima de esa velocidad el pulsar se disgregaría físicamente debido a la fuerza centrífuga. Los púlsares de milisegundo más rápidos conocidos hasta la fecha llegan a realizar 700 rotaciones por segundo.
El astrónomo Thomas Gold siempre tuvo ideas heterodoxas y provocativas. En 1992 publicó un polémico artículo en el que sugería que los depósitos de carbón, gas y petróleo en nuestro planeta no son restos fósiles, sino que son generados por fuerzas tectónicas. En 1999 amplió sus argumentos en un libro en el que también especulaba sobre el origen de la vida.

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Rafael Bachiller es director del Observatorio Astronómico Nacional ( Instituto Geográfico Nacional).

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martes, 3 de noviembre de 2009

La Greta Garbo de los cielos

Laura Jurado | Palma lunes 02/11/2009

Jean Batten
Batten en su juventud | Alberto Vera

Durante años, Jean Batten fue una de las mujeres más conocidas en todo el mundo. Pasó media vida en los cielos entre proezas aéreas que acapararon portadas. Sin embargo su éxito volátil la desterró de la palestra para vivir en un ostracismo de anonimato en el que falleció en Palma.

Acaba el día de Todos los Santos y los cementerios amanecen repletos de flores. En el de Palma, una tumba sigue sin ser visitada. Una placa de metal con un rostro femenino con gorro de aviador –flanqueado por estrellas y aviones en formación– es el único recuerdo del paso de Jean Batten por Mallorca. Un pequeño homenaje restaurado en 2006 después de que la aviadora, en pleno anonimato, fuera enterrada en una fosa común.

Batten nació en Rotorua (Nueva Zelanda) en 1909. Antes incluso de su nacimiento, Jean parecía presdestinada a la aviación. Sobre su cuna su madre había colgado la noticia del primer piloto que había cruzado el Canal de la Mancha apenas unas semanas atrás: el francés Louis Bleriot. Ya de niña, Ellen –su madre y una feminista acérrima– le inculcó la idea de que para triunfar en el mundo debía competir con los hombres en actividades tradicionalmente masculinas. Y en aquel momento nada era tan desafiante como la aviación.

Jean estudió secretariado, ballet y música y soñaba con convertirse en concertista de piano. Sin embargo los éxitos de Charles Lindbergh y una visita a Australia del también aviador Kingsford-Smith –en la que la joven pudo dar una vuelta en su avión– bastaron para convencerla de que su futuro era convertirse en piloto. Pese a que su padre no lo aprobaba fue fácil convencer a su madre para trasladarse juntas a Londres, uno de los principales centros de aviación de la época.

En 1932 obtenía la licencia de vuelo privado en el Club Aeroplano de Londres. Superada la parte teórica, quedaba la logística y es que no tenía el dinero suficiente para obtener el permiso de vuelo comercial y mucho menos para comprar un avión. Ella buscaba un espónsor pero rentabilizó su condición de fémina –que le valió el apodo de La Garbo de los cielos– con dos relaciones sentimentales. La primera con el piloto neozelandés Fred Truman –quien le costeó la licencia– y la segunda con el inglés Victor Doree, que le compró su primera avioneta. Una Gipsy Moth que acabó siniestro total en un accidente en Pakistan.

Con la Castrol Oil como patrocinadora, comenzaron los éxitos de Batten. En 1934 batió por cuatro días el récord femenino de Amy Johnson al cruzar de Inglaterra a Australia en catorce días y 22 horas y tras dos intentos fallidos. Un año después fue la primera mujer en volar sobre el Atlántico Sur hasta Brasil con un récord de velocidad. "Si me caigo y desaparezco en el mar, no quiero que nadie venga a buscarme. No tengo la más mínima intención de poner en peligro la vida de los demás", advertía antes de sus despegues.

Los galardones empezaron a sucederse: el Harmon Traphy, fue nombrada Comandante del Imperio Británico y, en 1938, se convirtió en la primera mujer en recibir la medalla de la Federación Internacional de Aeronáutica, el mayor honor de la aviación.

El estallido de la Segunda Guerra Mundial fue el final de sus aventuras aéreas. Jean tampoco pudo encontrar un empleo y acabó por retirarse de la vida pública. Finalizada la contienda, vivió con su madre en diferentes localizaciones alrededor del mundo hasta la muerte de ésta.

En los años 60 llegó a Palma buscando un nuevo hogar y fijó su residencia en unos apartamentos de Porto Pi. En 1979 escribía su autobiografía, Alone in the sky consumida entre el anonimato y el aislamiento en el que moriría tres años después. Su negación a tratar la infección de una herida provocada por la mordedura de un perro acabó con su vida.

El mundo había perdido su pista hacía tiempo y, sin nadie que la reclamara, fue enterrada en una fosa común. Fue la historiadora neozelandesa Ian Mackersey quien la localizó años después. En Palma se arregló su tumba con una placa de reconocimiento y se puso su nombre a una calle. En su país, bautizó la terminal internacional de Auckland donde, en su honor, siguen despegando los aviones.

Fuente
Elena Soto: Una amenaza en miniatura