martes, 30 de junio de 2009

Las bibliotecas más bellas de Occidente

Exposición fotográfica en París

Ver elmundo.es

miércoles, 24 de junio de 2009

Glamour náutico en la Bahía de Palma: arranca la SuperYacht Cup

María J. García | Palma miércoles 24/06/2009


Superyachtcup.com

Esta noche la bahía de Palma se llenará, oficilamente, del glamour de la Hours SuperYach Cup. 18 megayates iniciarán, a partir de mañana, una regata en las que participan unos 500 tripulantes y que, durante tres días, disputarán uno de los encuentros deportivos más vistosos del circuito internacional. Fiestas, barbacoas y cócteles acompañaran a las salidas al mar, en un evento que, en 2007, movió en Mallorca la friolera de 30 millones de euros.

Este año, tras un acuerdo con la Autoridad Portuaria de Baleares, la base de operaciones se traslada del Dique del Oeste al Moll Vell, enfrente de la Lonja, un emplazamiento muy celebrado por organizadores y participantes.

Para los apasionados de los veleros, el sábado 27 de junio, la regata abrirá sus puertas al público de 9 a 13 horas. Los amantes de la náutica podrán ver de cerca, entre otros, el megayate Mari Cha III, que ha llegado a Baleares procedente desde Tahití, recorriendo más de 13.0000 kilómetros, además de Meteor, con 51,59 metros de eslora. El yate con el diseño más antiguo es el Sunshine, una réplica exacta del diseñado por William Fife en 1900.

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Otras páginas relacionadas:

G. RODAS: Los ´Rolls Royce´ de la vela atracan en Palma (DM, Miércoles 24 de junio de 2009)

GABRIEL RODAS: Un total de 18 grandes veleros de todo el mundo navegarán esta semana por la bahía de Palma (DM, Martes 23 de junio de 2009)

1864. Huggins y el nacimiento de la Astrofísica

Rafael Bachiller | Madrid miércoles 24/06/2009

nebulosa
La nebulosa 'Ojo de gato' observada por el Hubble y el Chandra | NASA

Cuando, en la noche del 29 de Agosto de 1864, William Huggins se asomó al espectroscopio que había instalado en su observatorio para analizar la luz procedente de la nebulosa planetaria 'Ojo de gato' (NGC6543) en la constelación del Dragón, se llevó una enorme sorpresa. "¡Yo no esperaba un espectro como éste!", exclamó. El análisis de la luz revelaba una única línea de emisión, lo que implicaba que esta nebulosa estaba hecha de un gas fluorescente. Su método de observación (la espectroscopía) aplicado a otras nebulosas y estrellas no sólo permitiría determinar su composición química, sino que sería la herramienta necesaria para obtener sus parámetros físicos (temperatura y densidad). Por fin se podía estudiar la naturaleza de los astros, lo que inauguraba una nueva rama de la Astronomía: la Astronomía física o Astrofísica.

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William Huggins junto a su telescopio | Huggins y Huggins 'Scientific papers'.
Un astrónomo 'por libre'
Hijo de un comerciante de sedas y paños, William Huggins nació en Cornhill en 1824. Muy interesado por la Astronomía y viviendo con gran holgura económica, Huggins decidió, a los 30 años de edad, vender el negocio familiar para construirse un observatorio privado en Tulse Hill, unos 8 kilómetros al sur de Londres.

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Lady Huggins (1848-1915) | Wellesley College
A los 51 años de edad, Huggins se casó con la joven Margaret Lindsay Murray (Lady Huggins) y juntos pasaron más de 30 años realizando observaciones espectroscópicas, llegando a publicar, también conjuntamente, una obra capital, el Atlas de espectros estelares representativos, en 1899. A los 84 años de edad, Huggins se vio obligado a suspender sus observaciones porque ya no veía bien y, poco después, los Huggins debieron asistir apenados al desmantelamiento de su telescopio, un objeto precioso para ellos. William murió en 1910, a los 86 años de edad y, aunque 24 años más joven, lady Huggins tan sólo le sobrevivió durante 5 años.

La estela de Fraunhofer
El pionero trabajo de Fraunhofer sobre el análisis espectral de la luz del Sol fue continuado y ampliado por numerosos astrónomos. El sueco Anders Jonas Ångström (1814-1874) continuó observando el Sol con mucho detalle llegando a identificar 800 de las líneas oscuras con líneas de elementos conocidos en la Tierra. El norteamericano Lewis Morris Rutherford(1816-1892) fue pionero en la utilización de la 'red de difracción', un elemento que sustituyó a los prismas en el análisis espectral. Rutherford realizó una primera clasificación de las estrellas según el aspecto de sus espectros.

En su observatorio, Huggins había instalado un excelente telescopio refractor de 20 centímetros de apertura construido por el americano Adam Clark, uno de los mejores constructores de instrumentos de la época. Huggins también estaba al tanto de los trabajos de Fraunhofer (apoyados en la interpretación ofrecida por Bunsen y Kirchhoff) que habían permitido el análisis espectral de la luz solar, y tenía la intención de aplicar esta misma técnica a las estrellas y nebulosas, de forma que se equipó con un buen espectrógrafo que instaló en su telescopio.

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Espectros de emisión de diferentes elementos observados en el laboratorio.
Simultáneamente, junto con William Miller, profesor de química del King's College de Londres, Huggins pasó mucho tiempo realizando espectroscopía de los elementos terrestres en el laboratorio, lo que le permitiría reconocer después la presencia de estos elementos en los astros.

Nebulosas de gas y nebulosas de estrellas
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La nebulosa del 'Anillo' en la
constelación de Lira. | NASA
Las primeras observaciones de Huggins publicadas en 1863 demostraron que las estrellas estaban hechas de los mismos elementos que existían en la Tierra y en el Sol. Pero fue en 1864 cuando obtuvo los primeros datos que le permitieron clasificar las nebulosas en dos tipos principales: unas (como el 'Ojo de gato' en Dragón y el 'Anillo' en Lira) estaban hechas de gas, mientras que otras (como la de Andrómeda) estaban constituidas por enormes agregados de estrellas. Se distinguió así, por vez primera, entre las nebulosas gaseosas y las galaxias.

El Nebulio
Huggins aplicaba su espectrógrafo a todo astro posible. Analizó la luz de los cometas donde descubrió líneas de hidrocarburos y también descubrió hidrógeno en una nova. En algunas nebulosas descubrió unas líneas muy brillantes que no tenían contrapartida en ninguno de los espectros obtenidos en los laboratorios terrestres. Pensó que estas líneas se debían a un elemento que no existía en la Tierra: el 'Nebulio'. Hubo que esperar al siglo XX para que el astrónomo norteamericano Ira Bowen (1898-1973) demostrase que estas líneas eran debidas a transiciones "prohibidas" (muy poco probables) entre estados del oxígeno y nitrógeno ionizados.

Midiendo las velocidades de los astros
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Desplazamiento hacia el rojo de las líneas de absorción observadas en una estrella que se aleja.
El denominado efecto Doppler, que había sido descrito en la década de los 1840 independientemente por el austriaco Christian Doppler (1803-1853) y el francés Armand Fizeau (1819-1896), consiste en el desplazamiento hacia frecuencias más altas (hacia el azul) de las ondas luminosas cuando el emisor de luz se acerca al observador. Recíprocamente, cuando el emisor se aleja del observador tiene lugar una disminución de la frecuencia (desplazamiento hacia el rojo). Este desplazamiento en frecuencias resulta ser proporcional a la velocidad relativa entre el emisor y el observador. Así pues, midiendo el desplazamiento en frecuencias se puede obtener la velocidad del emisor. Pero tales desplazamientos eran muy pequeños, lo que hacía que fuesen extremadamente difíciles de medir.

En 1868, Huggins decidió emplear su espectroscopio para intentar medir el sutil efecto Doppler en algunas estrellas y... ¡lo consiguió!. Por ejemplo, cuando observó Sirio, detectó un significativo desplazamiento hacia el rojo que implicaba que esta estrella se estaba alejando de nosotros con una velocidad de unos 47 kilómetros por segundo, un valor un poco más elevado que el real, pero notablemente preciso si consideramos que se trata de una medida pionera.

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El espectro de la nebulosa de Orión por Huggins y Huggins. | B. J. Becker
Curiosidades...
* Lady Huggins no fue una mera asistente en los trabajos de su esposo, sino que fue una gran astrónoma por méritos propios. Ella analizó la luz de la nebulosa de Orión, donde detectó la presencia de oxígeno. Además, los intereses de Lady Huggins no se restringían a la Astronomía, sino que era una intelectual muy polifacética: tenía profundos conocimientos musicales y estaba interesada por todas las artes.

* En 1867, el astrónomo italiano Angelo Secchi (1818-1878) agrupó los espectros estelares en cuatro clases principales argumentando que cada una de estas clases correspondía a un grupo de estrellas con características físicas diferenciadas. De sus trabajos también se dedujo de manera natural que el Sol era una estrella como tantas otras.

* Gracias a la medida del efecto Doppler de las galaxias, el astrónomo estadounidense Edwin Hubble (1889-1953) demostraría en el siglo XX la expansión del universo, uno de los pilares observacionales de la teoría del Big Bang.

* Huggins fue nombrado Sir en 1897 y ejerció como presidente de la Royal Society entre 1900 y 1905. Hay un cráter en la Luna y otro en Marte que llevan su nombre. También el asteroide 2635 fue bautizado 'Huggins'.

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martes, 23 de junio de 2009

El tendero que se hizo de oro vendiendo nieve en las montañas

Laura Jurado | Palma lunes 22/06/2009

cases de neu
Una de las cases de neu

Quienes van a Ca’n Joan de S’Aigo dicen que hacer cola para tener mesa es parte del ritual. Pocos saben, sin embargo, que hace más de 300 años los mallorquines ya abarrotaban el local cuando Ca’n Joan era una sucursal de las cases de neu. La fama de sus quartos y su chocolate son sólo la punta del iceberg de su historia. ¿Quién no se ha preguntado de dónde viene el aigo de su nombre? Hay que remontarse a 1700.

«Joan fue el fundador, y se dedicaba a la venta de hielo y agua fresca que obtenían de la nieve de las montañas», explica Leonor Vich Montaner, sobrina del actual propietario. Antes de chocolatero Ca’n Joan de S’Aigo fue nevater. Junto a otros trabajadores de Selva y Caimari recogía nieve en la Serra de Tramuntana en invierno para destinarla al consumo en verano.

La primera referencia sobre estas neveras artificiales en la Isla aparece en la Història General del Regne de Mallorca, de Joan Binimelis, en 1595. Las cases de neu eran el depósito donde se almacenaba la nieve y se conservaba hasta su consumo. A veces era una sima o una excavación forrada de pedra en sec. Junto a ellas se levantaban pequeños edificios donde vivían los nevaters en la época de recogida. Su trabajo era todo menos fácil: primero transportaban la nieve hasta el depósito con palas y luego la pisaban durante horas –a menudo con los pies descalzos– hasta convertirla en hielo. El proceso se repetía para formar diversas capas separadas por carrizo; la última se cubría con sal, ceniza y ramas.

En abril comenzaba la época de consumo. El transporte de la nieve en burro o carro desde los depósitos -a mayoría de difícil acceso y a 1.000 metros de altura– conllevó la creación de los caminos de piedra. El boom económico comenzó en el siglo XVI y su comercio quedó regulado ya en 1656 en el Capítol de l’Obligat de la Neu. Los primeros productos que se obtuvieron de la nieve fueron, efectivamente, el hielo y el agua fresca, que se vendían rellenando las bombes de refredar –una especie de lechera de cobre con 15 kilos de capacidad– que se guardaban en las casas.

Aquel primer Ca’n Joan de S’Aigo estaba en la calle Carnisseria y su oferta no tardó en ampliarse. Primero llegaron las bebidas a base de hielo y zumo de frutas –un primitivo granizado– y luego, los helados. «Es la heladería más antigua de Mallorca. El dueño viajaba mucho y probablemente fue en Italia donde conoció el modo de hacerlos. El proceso era idéntico al actual», explica Leonor. El helado de almendra –servido en su tradicional vasito de cristal– popularizó la cafetería. Hasta los médicos comenzaron a recomendarlos: «La gente llegaba con la receta escrita. El hielo era bueno como analgésico para las inflamaciones y la almendra era muy energética y digestiva», añade.

Junto a su faceta científica, Ca’n Joan de S’Aigo se convirtió en un referente social. «La llegada del verano era oficial con el primer helado tras la misa del Corpus y el invierno, con el chocolate tras el canto de la Sibil·la. Antiguamente, había que comulgar en ayunas y a la salida de la iglesia se llenaba el local», recuerda Leonor.

Después de los helados llegaron los quartos, las ensaimadas y las cocas de trampó. El derrumbe de un edificio contiguo obligó al traslado de la cafetería a su actual ubicación en la calle de Can Sanç. La aparición de sistemas de refrigeración y de producción de hielo a principios del siglo XX acabó con las cases de neu. La última –de las 42 catalogadas en Mallorca– fue una en el Coll de Comafreda abandonada en 1927. Los caminos de piedra y los restos de las construcciones quedaron como recuerdo de aquellas cases de neu que hoy forman parte de itinerarios montañeros y que en 2004 fueron declaradas Bien de Interés Cultural. Por su parte Ca’n Joan de S’Aigo se adaptó a las transformaciones; cambió las máquinas pero conservó su espíritu como una cafetería al estilo Cuéntame en la que aún pueden verse las bombes de refredar.

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miércoles, 17 de junio de 2009

1846. El descubrimiento de Neptuno

Rafael Bachiller | Madrid miércoles 17/06/2009

Neptuno
Neptuno observado por la sonda Voyager 2 en 1989. | NASA

El descubrimiento de Neptuno no fue 'accidental' sino que obedeció a predicciones realizadas por cálculos matemáticos. En efecto, tras el descubrimiento de Urano, los astrónomos se aplicaron a determinar los parámetros de su órbita elíptica.

Sin embargo, según se obtenían más datos, más claro aparecía que el movimiento real del planeta se desviaba considerablemente de la órbita predicha por la teoría de la gravedad de Newton. Dado que esta teoría se encontraba firmemente establecida, pronto se generalizó la idea de que las anomalías de Urano sólo podían deberse a las perturbaciones ejercidas por otro planeta desconocido más lejano.

Le Verrier en París y Adams en Cambridge realizaron los cálculos de la posición del nuevo planeta. El astrónomo alemán Johann Galle lo observó desde el observatorio de Berlín, muy próximo a la posición predicha, el 23 de septiembre de 1846.

Cálculos en París
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Urbain Le Verrier. | Magnus Manske
En el Observatorio de París, Urbain Le Verrier (1811-1877), continuador de la tradición francesa en 'mecánica celeste', se encontraba siguiendo los pasos de Laplace estudiando la estabilidad del sistema solar, cuando en 1845 François Arago, el director del observatorio, le planteó el problema de la órbita de Urano. Los resultados de Le Verrier no se hicieron esperar: en junio de 1846, a partir de laboriosos cálculos, predijo una posición para el nuevo planeta.

Cálculos en Cambridge
John Couch Adams
Simultáneamente, en Cambridge, el joven y brillante matemático John Couch Adams (1819-1892), sin conocer el trabajo de Le Verrier, llevaba tiempo trabajando en el mismo problema.

En 1843 Adams ya había calculado una posición para el planeta desconocido, pero no precisó unos primeros resultados hasta setiembre de 1845. Adams, con tan sólo 26 años de edad, pero respaldado con una carta del profesor de astronomía de Cambridge James Challis (1803-1882), intentó comunicar su resultado al Astrónomo Real (director del observatorio de Greenwich), Georg Biddell Airy (1801-1892). Por una serie de vicisitudes Adams no llegó a entrevistarse con Airy personalmente y tan sólo pudo dejarle un escrito.

Observaciones en Cambridge
Entre tanto, un artículo de Le Verrier con sus predicciones llegó también a las manos de Airy quien entonces se apercibió del posible interés del asunto. Pero Airy consideró que la búsqueda del planeta desconocido no era un trabajo adecuado para el Real Observatorio de Greenwich y sugirió a Challis que realizase la búsqueda en Cambridge.

Sin embargo, allí ni siquiera poseían mapas estelares de la zona en la que debían buscar y Challis se tomó el trabajo con calma. Evidentemente, no era consciente de la competición latente entre Adams y Le Verrier.

Descubrimiento en Berlín
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Posiciones predicha (cuadrado) y observada (círculo) de Neptuno
Finalmente, Le Verrier pasó sus predicciones a un astrónomo del observatorio de Berlín, Johann Galle (1812-1910), quien utilizando un refractor construido por Fraunhofer localizó el planeta muy próximo a la posición predicha por los cálculos de Le Verrier.

El descubrimiento fue realizado en la primera noche que Galle lo intentó: el 23 de septiembre de 1846. Debido al color azul verdoso que presentaba el planeta, Galle lo bautizó con el nombre del dios del mar: Neptuno.

Los descubrimientos de Urano (Herschel 1781) y de Ceres (Piazzi 1801) habían sido 'accidentales', es decir, se realizaron cuando sus descubridores estaban realizando observaciones de estrellas que no iban encaminadas a la búsqueda de ningún planeta.

Sin embargo, el descubrimiento de Neptuno tuvo una naturaleza muy diferente, pues fue una de las primeras veces que se realizó un descubrimiento físico siguiendo las predicciones de unos cálculos matemáticos. Como le gustaba decir a Arago, Le Verrier había sido "el hombre que descubrió un planeta con un lápiz".

Gigantes gaseosos
Neptuno es un planeta muy similar a Urano. Ambos son gigantes gaseosos con diámetros en torno a 4 veces el de la Tierra, lo que significa que tienen volúmenes unas 64 veces mayores que el de nuestro planeta. Las masas de Urano y Neptuno son, respectivamente, 15 y 17 veces más altas que la Tierra. Ambos planetas tienen núcleos rocosos sobre los que se extiende una masa de agua caliente que soporta, a su vez, una densa atmósfera compuesta principalmente por hidrógeno y metano.

Urano y Neptuno forman junto a Júpiter y Saturno el grupo de cuatro planetas exteriores, gigantes y gaseosos; un grupo muy diferente del grupo interior de los cuatro planetas pequeños y rocosos (Mercurio, Venus, la Tierra y Marte).

Neptuno: el último planeta
Tras el descubrimiento de Neptuno, el banquero y astrónomo aficionado Percival Lowell (1855-1916) se empeñó en la búsqueda de un planeta aún más lejano (el 'Planeta X') y, para ello, construyó un magnífico observatorio en Arizona que ya utilizaba técnicas fotográficas. Tras la muerte de Lowell, un astrónomo aficionado, Clyde Tombaugh (1906-1997) descubriría el 'Planeta X (Plutón) desde el observatorio de Lowell el 18 de febrero de 1930. Plutón, con un diámetro de tan sólo 2300 km, está acompañado por un 'satélite', Caronte, de 1200 km de diámetro. Se trata, pues, de objetos mucho menores que los 8 planetas 'clásicos'.

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Los 8 planetas y varios planetas enanos. | NASA
A finales de la década de los 1980, la instrumentación era suficientemente potente como para descubrir otros cuerpos más lejanos que resultaron ser similares a Plutón: Eris, Makemake, Haumea, etc. Para todos estos cuerpos menores del Sistema Solar, la Unión Astronómica Internacional acuñó el término 'planeta enano' en el año 2006. Degradando a Plutón de la categoría de 'planeta' a la de 'planeta enano', e incluyendo en esta misma categoría a Ceres, se trataba de poner orden en la clasificación de los numerosos objetos del sistema solar.

Así, sólo ocho cuerpos del sistema solar merecen hoy la designación de planetas. Estos ocho planetas constituyen el grupo relativamente homogéneo de los objetos que, junto al Sol, son los dominantes del sistema solar.

Curiosidades...
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Adams busca Neptuno y lo descubre en un libro de Le Verrier en un dibujo satírico del ss XIX
* En las semanas que siguieron al descubrimiento de Neptuno, se desencadenó una agria polémica entre Francia e Inglaterra sobre la paternidad del hallazgo. En esa polémica, Adams siempre se comportó como un auténtico caballero reconociendo los méritos de Le Verrier, mientras que este último se comportó de manera un tanto arrogante. Hoy se considera que son igualmente meritorios del éxito del descubrimiento de Neptuno tanto Adams como Le Verrier como, naturalmente, Galle.

* Estimulado por el éxito logrado con Neptuno, Le Verrier intentó explicar las anomalías del movimiento de Mercurio mediante la existencia de un hipotético planeta "intramercurial" al que se denominó Vulcano. Tal planeta nunca se encontró. Las anomalías del movimiento de Mercurio se explicarían, ya en el siglo XX, mediante un efecto de la Teoría de la Relatividad General de Einstein, con lo que la existencia del hipotético Vulcano quedó completamente descartada.

* El cervecero inglés y astrónomo aficionado William Lassell (1799-1880) construyó un gran reflector, con espejo de 61 cm y montura ecuatorial, cerca de Liverpool. Allí observó Neptuno, 17 días tras su descubrimiento, e inmediatamente descubrió Tritón, su mayor satélite. Entre 1848 y 1851 descubrió varios satélites de Saturno y de Urano. Frustrado por el mal tiempo de su observatorio, se instaló en Malta (entonces una colonia británica) en 1855 y allí acabó construyendo un reflector con espejo de 1,2 metros. Ésta fue la primera vez que un telescopio fue instalado en un sitio relativamente 'remoto' para disfrutar de buenas condiciones de observación.

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Rafael Bachiller es director del Observatorio Astronómico Nacional (Instituto Geográfico Nacional).

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martes, 16 de junio de 2009

El hombre que escribió la Historia de las Islas con una calculadora

Laura Jurado | Palma lunes 15/06/2009

Académicos
Socios de la Real Academia de Medicina de Palma. | Real Academia de Medicina de Baleares

Ni los periódicos ni la política se entienden ya sin las encuestas. «La moderna ciencia de gobernar descansa hoy sobre la estadística», predijo Fajarnés Tur a finales del siglo XIX. En la lenta pero progresiva evolución de las Ciencias Sociales en España pocos habían vuelto sus ojos a las matemáticas. El ibicenco fue uno de los primeros en aplicar la objetividad de los números.

Se licenció en Medicina y Cirugía en Barcelona pero apenas ejerció dos años como forense entre Ibiza y Palma. Poco tiempo pero el suficiente para conocer el estado deplorable de la sanidad en el archipiélago: las autopsias se practicaban al aire libre y la polémica por la falta de unas condiciones mínimas en el hospital de su isla natal acababa por provocar su cierre.

En 1881 Enric Fajarnés Tur ingresaba en el cuerpo de Correos y, aunque compatibilizó ambas actividades durante un tiempo, en 1886 decidió no volver a ejercer como médico. «Su familia era de clase alta así que no necesitaba asegurarse una posición económica, pero Correos le permitió viajar. Orientó su faceta científica a la investigación y gracias a su profesión entró en contacto con instituciones de toda Europa», afirma el director del Centre de Professorat d’Eivissa y coautor –junto a Joana Maria Pujades– de Enric Fajarnés Tur. Entre la història i la demografia, Ernest Prats.

El conocimiento matemático de la población era su principal objetivo. En lugar de evaluar el estado sanitario lo presentaba en forma numérica. La estadística y la demografía –que él consideraba una parte de la primera– eran sus armas. «Era la primera vez que se estudiaba la población desde un método científico. Cuantificó los fallecimientos según su causa y la natalidad», explica Prats. Sus fuentes de datos eran censos y padrones que registraban algunas características demográficas y epidemiológicas de la población balear. Una finalidad que la medicina del siglo XIX perseguía y que en España se materializó con el Boletín Mensual de Estadística Sanitaria de la Península e Islas Adyacentes de 1879.

Los defectos físicos de la población de Menorca, las muertes violentas por accidente en Mallorca o los matrimonios consanguíneos en la población ebusitana centraron algunos de los estudios demográficos de Fajarnés. Dentro de la epidemiología investigó el paludismo, el sarampión, la tisis y la ceguera entre otras enfermedades. Junto a sus estadísticas intentó encontrar las causas de las epidemias y las fluctuaciones de población así como hacer innovadoras propuestas teóricas. «Ya en el siglo XIX explicó la necesidad de controlar la fecundidad en un momento en el que se disparó la natalidad y las familias no podían mantener a sus hijos. Al propio Fajarnés se le murieron tres. Por otro lado analizó las consecuencias económicas de las enfermedades como las bajas laborales», añade Prats.

La Revista Balear de Ciencias Médicas acogió muchos de los artículos de Fajarnés sin llegar a conseguir gran repercusión. «Las revistas en las que escribía tenían una divulgación escasa y los libros que publicaba eran sólo para regalar. Muchos de sus métodos siguen siendo factibles hoy en día pero entonces no consiguió crear escuela». Su muerte fue también la de su obra. Ni discípulos ni seguidores. Tuvieron que pasar casi cuarenta años desde su muerte para que en un congreso de Medicina en 1970 se presentara una primera bibliografía con 1.000 títulos suyos referenciados. Una elipsis temporal sin importancia para el demógrafo ibicenco porque se reducía –sólo y como todo– a números.

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miércoles, 10 de junio de 2009

1838. Las primeras medidas de distancias estelares

Rafael Bachiller | Madrid miércoles 10/06/2009

estrellas
La estrella Vega y su anillo polvoriento. | NASA, Spitzer

Desde la invención del telescopio la medida de la distancia a las estrellas había desafiado a los astrónomos. No hubo instrumentos suficientemente precisos para realizar estas medidas hasta la primera mitad del XIX.

En 1838, Friedrich Bessel midió la distancia a la estrella 61 Cygni (unos 11 años-luz), poco después Wilhelm Struve midió la distancia a Vega (unos 25 años-luz) y Henderson la de la estrella más próxima al Sol: Alfa del Centauro (4,3 años-luz). Se alcanzó así una idea de las escalas interestelares.

Estas medidas también permitieron comparar las luminosidades de las estrellas entre sí, lo que llevó a la conclusión de que el Sol no era más que una estrella media entre las innumerables estrellas observables en la bóveda.

Las estrellas, sólo en 2D
Cuando miramos la bóveda celeste obtenemos una imagen en 2 dimensiones de la distribución de las estrellas. Pero ¿cuál es la distribución real de las estrellas en las 3 dimensiones? Para responder a esta pregunta hay que medir la distancia que nos separa de las estrellas. Desde la invención del telescopio, la medida de estas distancias había desafiado a los astrónomos.

La paralaje
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La paralaje
¿Cómo medir la distancia a las estrellas? Desde los tiempos de Galileo, se había predicho que, según la Tierra describe su órbita en torno al Sol, las estrellas cercanas debían observarse describiendo una pequeña elipse en el cielo. Cuanto más cercana sea la estrella mayor será ese movimiento paraláctico ofreciendo así la oportunidad de medir su distancia.

Es como cuando viajamos en un tren y observamos que los árboles más cercanos parecen moverse rápidamente (y desaparecen pronto de nuestra vista) mientras que los árboles lejanos apenas se mueven (y permanecen visibles durante mucho tiempo).

En 1725, James Bradley intentando medir la paralaje había descubierto la aberración de la luz y había concluido que la paralaje a las estrellas más cercanas era menor que 1 segundo de arco, lo que implicaba que estas estrellas se encontraban, a distancias superiores a 200.000 veces la del Sol. En el XVIII no había telescopios capaces de medir esas paralajes.

Pero a principios del XIX se introdujeron grandes perfeccionamientos en la instrumentación astronómica. Por un lado, Jesse Ramsden había desarrollado un método para grabar de manera mecanizada la escala sobre el círculo de posición de los telescopios, lo que mejoraba enormemente la precisión de las medidas de las posiciones estelares. Por otro lado, Joseph Fraunhofer había introducido la montura ecuatorial que permitía realizar el seguimiento de las estrellas con gran precisión y había diseñado un micrómetro para medir pequeños ángulos en el espacio.

Medidas pioneras
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Friedrich Bessel
El primer astrónomo que utilizó este sofisticado instrumental para medir una paralaje fue Friedrich Bessel.

Bessel nació en Minden (Alemania) en 1784 y trabajó como contable en su juventud. Astrónomo autodidacta, demostró pronto su valía en esta disciplina, de forma que a los 25 años de edad se le confió el observatorio de Königsberg donde permanecería hasta su muerte en 1864.

En Königsberg, con el fin de medir una paralaje, Bessel decidió probar suerte con 61 Cygni, una estrella débil que presentaba un movimiento aparente excepcionalmente rápido (un indicio de que se encontraba cercana).

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L a estrella 61 en la constelación del Cisne. | RJ Hall
Con sumo cuidado, Bessel midió repetidamente la posición aparente de esta estrella respecto de otras del fondo y, tras sustraer todos los efectos de movimiento que no eran debidos a la paralaje, anunció en 1838 que la paralaje de 61 Cygni era de tan sólo 0,30 segundos de arco. Es decir, la distancia a esta estrella era de 650.000 veces mayor que la distancia al Sol: unos 98 billones de kilómetros. Desde esta estrella, la luz tardaba en llegarnos 10,4 años, por lo que su distancia podía expresarse como "10,4 años-luz" (un valor muy próximo al de 11,4 años-luz adoptado en la actualidad).

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Wilhelm Struve. | Litografía de H. Mitreuter, Enciclopedia Británica
Casi simultáneamente, en Dorpat (hoy Tartu, Estonia), el astrónomo ruso-alemán Wilhelm Struve (1793-1864) adquirió un gran refractor a Fraunhofer y lo utilizó para medir la paralaje de Vega (Alfa de la Lira).

Esta estrella, la cuarta más brillante del cielo, también presentaba un rápido movimiento propio. En 1840, anunció que la paralaje de Vega era 0,29 segundos de arco, lo que correspondía a unos 11 años-luz. (Hoy sabemos que la paralaje real de Vega es 0,13 segundos y su distancia unos 25 años luz).

La estrella más próxima
Finalmente, el astrónomo escocés Thomas Henderson (1798-1844) observó desde el Cabo de Buena Esperanza la estrella Alfa Centauri, que sólo es visible desde el Hemisferio Sur.

La estrella más brillante de la constelación de Centauro, la tercera más brillante del cielo, también estaba animada de un movimiento propio rapidísimo y, todavía más, era una estrella múltiple en la que al menos dos de las componentes presentaban una separación aparente mayor de lo habitual.

Aunque Henderson no poseía la instrumentación tan sofisticada de Bessel y Struve, pudo medir la paralaje de esta estrella por ser excepcionalmente cercana. Henderson midió 0,91 segundos de arco. Ahora disponemos de un valor más preciso, 0,76 segundos, es decir 4,3 años-luz, lo que hace de Alfa Centauri la estrella más próxima a la Tierra (después del Sol). Hoy sabemos que Alfa Centauri es de hecho un sistema triple, la estrella más próxima de las tres recibe el nombre de Próxima Centauri.

Las estrellas, por fin en 3D
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Distribución en 3D de las estrellas más próximas al Sol (hasta 15 años-luz)
La medida de la distancia a las estrellas permitía por primera vez tener una idea de la distribución en 3 dimensiones del entorno solar y de las escalas de distancias que reinan en el espacio interestelar.

El Sol aparecía como una estrella más entre otras muchas y la luz empleaba varios años para recorrer las distancias entre las estrellas vecinas.

El espacio interestelar era mucho más vasto de lo que se había imaginado hasta entonces.

El Sol, una estrella banal
Una vez conocidas las distancias a las estrellas, podían determinarse sus luminosidades reales. Resultó así que las componentes mayores de Alfa Centauri son tan luminosas como el Sol, mientras que 61 Cygni lo es mucho menos y Vega mucho más.

La confirmación por Galileo de la idea de Copérnico de que la Tierra era un planeta más de los que giraban en torno al Sol ya había supuesto un duro golpe para el antropocentrismo. La medida de las distancias a las estrellas venía ahora a amplificar estas ideas filosóficas que seguían poniendo al hombre en su lugar: el Sol, nuestra estrella, no era más que una de las innumerables estrellas de las que pueblan la bóveda celeste, una estrella media que no parece tener nada de especial, una estrella banal.

Curiosidades...
* La primera determinación de una distancia estelar por Bessel terminó con varios siglos de intentos frustrados por parte de numerosos astrónomos que no habían podido alcanzar tal éxito. John Herschel se refirió a la hazaña de Bessel como "el triunfo mayor y más glorioso protagonizado por la astronomía práctica".

* La técnica de medida de distancias mediante paralajes estuvo limitada por la instrumentación durante muchos años. En el año 1900 tan sólo se habían medido las distancias a 72 estrellas. Hoy se dispone de otras técnicas mucho más potentes, lo que permite la medida de distancias incluso a estrellas que están situadas en otras galaxias.

* Giuseppe Piazzi fue el descubridor, en 1804, del rapidísimo movimiento propio de 61 Cygni que le llevó a bautizar a esta estrella como "estrella volante". En 1830, Struve descubrió que 61 Cygni es una estrella doble.

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Imagen artística de Gliese 876 con su sistema planetario. | NASA
* Las estrellas más próximas son algunas de las más idóneas para buscar planetas extra-solares, en particular planetas parecidos a la Tierra. Por ejemplo, en la estrella Gleise 876 (en Acuario), que se encuentra a 15,3 años-luz, se han detectado 3 planetas. Epsilon Eridani, a tan sólo 10,5 años-luz de distancia, tiene un disco polvoriento a su alrededor en el que parece estar formándose un planeta. También Vega posee un disco polvoriento en torno suyo con abultamientos que parecen planetas en formación.
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Rafael Bachiller es director del Observatorio Astronómico Nacional (Instituto Geográfico Nacional).

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