jueves, 23 de abril de 2009

Alcúdia recibe al ´Sea Cloud´, yate que perteneció a Trujillo

Jueves 23 de abril de 2009

Sea Cloud
El velero de cuatro mástiles y 110 metros de eslora fue regalo de amor entre millonarios y buque armado durante la Guerra Mundial

J. ORTEGA FIGUEIRAL. PALMA. Hoy el Puerto de Alcúdia vive una situación doblemente excepcional. Por una parte, recibe un crucero, algo que rompe la rutina de unos muelles acostumbrados a ver casi cada día a los mismos barcos gaseros, mercantes y de pasaje. La segunda excepcionalidad es el barco en sí, el Sea Cloud, un velero de 110 metros, que a las 12 del mediodía quedará atracado en el muelle de poniente, el mismo donde hace noche el rápido Ramón Llull de Baleària a su regreso de Ciutadella.
El Sea Cloud lleva navegando desde 1931, año en que E.F. Hutton, un magnate neoyorquino, regaló un espléndido yate de recreo de cuatro mástiles a su esposa Marjorie Merriweather, rica heredera y mujer de negocios. El barco, bautizado como Hussar fue decorado al gusto de Marjorie, quien antes de la existencia del barco reprodujo su interior simulándolo en un almacén portuario para realizar pruebas de mobiliario. Durante el primer año de navegación, la pareja realizó un crucero de nueve meses, llevando su estilo de vida lujoso a todos los puertos que visitaban, donde invitaban a cenas y fiestas a las personalidades locales. A pesar de una vida opulenta, variada y muy viajera, el matrimonio hizo aguas y cuatro años después de la botadura del Hussar, llegó el divorcio. En el reparto de propiedades, ella se quedó con el barco, al que rebautizó como Sea Cloud y lo convirtió en una embajada y misión comercial oficiosa de Estados Unidos viajando por el mundo, invitando a millonarios, celebridades y diplomáticos a bordo. Incluso altos dignatarios de EE.UU. y la Unión Soviética se alojaron a bordo simultáneamente en una visita del velero a Leningrado, de donde tuvo que salir a toda prisa cuando la guerra mundial era inminente y la marina alemana estaba al acecho.
Durante el conflicto armado, el barco fue movilizado por la armada estadounidense, que le despojó de mástiles, le dotó de armamento y navegando únicamente a motor como IX-99 realizó tareas militares de vigilancia, guardacostas y trasmisión de datos. De ahí que aun hoy el barco luzca una placa bajo el puente de mando con unas barras doradas que recuerdan sus años de servicio militar, que terminó en 1946 y volvió a manos de sus propietarios, que invirtieron una fortuna en recuperar su aspecto original tras su paso por un mundo para el que no estaba preparado. A pesar de ser el yate privado más grande de EE.UU., el entonces marido de Merriweather no tenía mucha sangre marinera y lejos de disfrutar a bordo se mareaba continuamente y perdió interés en navegar. Esa circunstancia, unida a que los costes de mantenimiento del barco y los sueldos de 70 tripulantes no eran precisamente económicos, empujó al matrimonio a vender el velero a un curioso personaje que se había enamorado de éste tras haber viajado a bordo.
En 1955, Leónidas Trujillo, el tristemente famoso dictador dominicano, pasó a ser el nuevo dueño, que renombró como Angelita a su nuevo barco de recreo. Chapita, -como era conocido Trujillo por su afición a las condecoraciones-, no pudo disfrutar demasiado de su residencia flotante, ya que fue asesinado en 1961. A pesar de su entierro en un panteón bajo el altar de una iglesia de la ciudad de San Cristóbal, sus allegados temieron que su tumba fuese profanada y trasladaron su cuerpo al Angelita, que zarpó inmediatamente cargado de objetos valiosos y una cantidad indeterminada de dinero con sus familiares y colaboradores más próximos, con destino a la Costa Azul, donde pensaban vivir un discreto retiro dorado. Para cuando llegaron a Canarias el barco recibió la orden del nuevo gobierno de regresar al país -dinero y bienes se perdieron por el camino- y pasó a formar parte de la armada dominicana. Poco después fue vendido en dos ocasiones y tras unos años sin actividad fue reconvertido en un híbrido de buque escuela civil para estudiantes con posibles, una idea que fracasó al poco tiempo y el velero, que había vuelto a cambiar hasta tres veces de nombre, quedó abandonado en Puerto Colón, Panamá.
Un grupo de marinos mercantes, empresarios y amantes del mar alemanes tuvieron noticia de la situación del velero. Volaron hasta Panamá para recuperarlo y lo compraron prácticamente al peso. Tras una dura travesía hasta Hamburgo, llevaron al Sea Cloud hasta el astillero donde se construyó en los años 30, allí pudieron devolverle su aspecto original, un trabajo de casi nueve meses tras el que el barco renació reconvertido en un elegante velero de cruceros con capacidad para 64 pasajeros, atendidos por 60 tripulantes. Al ser diseñado originalmente como yate privado, algunos de sus camarotes tienen algunos detalles curiosos como chimeneas, lavabos con mármol de Carrara o algunos de los muebles originales. El ambiente a bordo dista mucho del de los actuales buques de crucero al llevar un numero tan limitado de pasajeros, que saben de las peculiaridades de este barco y disfrutan cuando navega a vela, extendiendo sus 30 velas que ocupan unos 3.000m2 de superficie.
Este año el velero celebra su 30 aniversario como buque de cruceros. Desde que se dedica a ello, suele pasar los meses de primavera y verano en Europa y Mediterráneo, mientras que los inviernos suele estar basado en el Caribe.
La escala del Sea Cloud en Alcúdia será de casi siete horas, en la que los pasajeros visitarán el norte de la isla. Al ser unas 60 personas, estos viajeros, más que invadir el puerto al que llegan, acaban integrándose con el entorno. Merece la pena ver su maniobra salida y el despliegue de sus velas, si el tiempo acompaña.

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Viernes 24 de abril de 2009

El velero ´Sea Cloud´ canceló su parada en Alcúdia pocas horas antes de llegar



REDACCIÓN. PALMA. El Sea Cloud no arribó a ayer a buen puerto. Al menos al de Alcúdia, donde tenía previsto amarrar sus 110 metros de eslora durante siete horas. Decisión tomada de madrugada, pocas horas antes de entrar en aguas mallorquinas, parece que la causa es el retraso acumulado por el velero en su singladura por el Mediterráneo español. La Autoridad Portuaria confirmó que el buque, que lleva navegando desde 1931, anduvo unas horas incomunicado, por lo que tampoco se puede descartar algún problema técnico.Ya rumbo a Barcelona, donde el sábado terminará la ruta, navegaba a una velocidad de 10 nudos frente a Alicante, costeando rumbo a la capital catalana.

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