martes, 12 de mayo de 2009

Un idealista que hizo del Mediterráneo su particular laboratorio

Laura Jurado | Palma lunes 11/05/2009

Odón de Buen
Científicos recogiendo muestras en la bahía de Palma. | La recerca marina a las Illes Balears

En Zuera –a 25 kilómetros de Zaragoza– no hay mar. Las únicas playas que Odón de Buen pudo ver en su pueblo natal eran las fluviales a orillas del Gállego. Quizá conoció las profundidades oceánicas con los libros de Julio Verne y entonces decidió dedicar la vida a su estudio. "Mis innovaciones científicas me produjeron graves disgustos, desataron contra mí todo género de asechanzas", diría al final de su carrera. En el camino quedaba la introducción de la oceanografía en España con Mallorca como principal referente.

Con la carrera recién acabada, Odón de Buen se embarcó a bordo de la fragata Blanca en una expedición científica que pretendía emular a las del siglo XVIII. Era un naturalista comisionado por el Museo de Ciencias Naturales de Madrid, pero allí descubrió su verdadera vocación. Su dedicación a las Ciencias Naturales se orientó hacia la oceanografía. Pocos años después convertía su cátedra en la Universidad de Barcelona en una auténtica aula experimental.

Su viaje al laboratorio de Banyuls de la Marenda en 1893 fue uno de los momentos clave de su carrera. Su director, Henry Lacaze Duthiers, supuso la concreción de sus proyectos. "Fue su pilar y maestro, quien le mostró las particularidades del Mediterráneo y la idoneidad de las Baleares para crear un centro oceanográfico que permitiera su estudio", explica el actual director del laboratorio oceanográfico balear, Enric Massutí. Por aquel entonces sólo Santander contaba con uno de estos centros.

Odón de Buen.
"La oceanografía era aún algo incipiente. En Baleares habían existido algunos estudios de naturalistas, pero muy primarios. El centro fue el verdadero impulso", afirma Massutí. Las sugerencias de Lacaze Duthiers y las excursiones organizadas por la Universidad de Barcelona, decidieron a De Buen. La falta de apoyo de las instituciones locales descartó un proyecto en Mahón. El 2 de mayo de 1908 se inauguraba el Laboratorio Biológicomarino de Porto Pi al que el propio Odón denominó "la cuna de la oceanografía española2.

"El objetivo era establecer las bases científico-técnicas de la investigación marina", añade Massutí. Se analizaron las corrientes, la fauna y la flora mediterráneas y se determinaron las migraciones de las especies, entre otras actividades. La intención del aragonés era plantear una investigación del mar desde todas las perspectivas: la física, la química, la biológica y la geológica.

"Una de sus grandes aportaciones fue la idea de que la gestión de los recursos marinos debía estar basada en conocimientos científicos y técnicos. Algo impensable en aquel momento", señala Massutí. El centro contaba con un equipamiento muy moderno: microscopios con objetivos de inmersión, seis acuarios, laboratorio fotográfico, una embarcación de vela y otra motorizada, etc.

"El laboratorio no se limitaba a Mallorca sino que abarcaba todo el Mediterráneo oriental. Fue un punto de atracción para investigadores de toda Europa que realizaron estancias en el centro", entre ellos, Ramón y Cajal o Emil Racovitza. El éxito del laboratorio –que después se trasladó a S’Aigo Dolça y ya en los años 70 hasta su ubicación actual en el muelle de Ponent– y la promoción de la oceanografía que De Buen hizo en Madrid continuaron con la creación del Instituto Español de Oceanografía, el único organismo estatal destinado exclusivamente a la investigación marina. Fundado en 1917 por el aragonés y al que dedicó el resto de su carrera hasta su jubilación.

El estallido de la Guerra Civil sorprendió a Odón de Buen y a su mujer en Mallorca, donde se habían refugiado de la tensión que se vivía en la capital. La guerra fue un periodo traumático para el laboratorio de Baleares: sus científicos fueron aislados o apresados, entre ellos el propio Odón. El canje por la hermana y la hija de Primo de Rivera le sacó de la cárcel. Se marchó a Banyuls –donde murió su esposa– y luego se exilió a México. Otro oceáno donde imaginar 20.000 leguas de viaje submarino.

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