martes, 30 de junio de 2009

El Salón de Sesiones del Ayuntamiento de Palma

Domingo 28 de junio de 2009

BARTOMEU BESTARD (*) El Salón de Sesiones del Ayuntamiento es el ámbito representativo de los ciudadanos de Palma por excelencia. La fecha de su construcción debe situarse entre 1897 y 1903. Se debe recordar que en 1892 se habían empezado las obras en las Casas Consistoriales, obras que significaron intervenir en profundidad en el antiguo edificio de la Universidad del Reino de Mallorca. Uno de los cambios que había en el proyecto era el de cambiar la ubicación del Salón de Sesiones. Durante siglos los jurados, y más tarde el batle y los regidores, se reunieron en la primera crujía del edificio municipal, es decir, el Salón de Sesiones daba a la plaza de Cort. El ruido ocasionado en la plaza, siempre llena de vitalidad y bullicio, ocasionaba molestias a los regidores durantes sus asambleas. Tanto es así que mientras tenían lugar las sesiones se cerraba el acceso de los carros a Cort mediante unas cadenas. De esta costumbre nos queda la calle que une las plazas de Santa Eulalia y Cort, la cual recibe el nombre de Cadena. Ante esta situación molesta los responsables políticos del Ayuntamiento reivindicaban un cambio de ubicación de la Sala. Por ello Manuel Chápuli, a la sazón arquitecto municipal, a la hora de redistribuir los espacios interiores del edificio, trasladó el Salón de Sesiones a la parte posterior de las casas consistoriales, consiguiendo así una zona más alejada del ruido procedente del exterior.
Según la historiadora del arte Catalina Cantarellas, el diseño del Salón ideado por Chápuli "había tomado como punto de referencia el que desde mediados de siglo había sido uno de los interiores más renombrados con destino semejante. Nos referimos al Paraninfo de la Universidad Central de Madrid". El Salón describe una planta rectangular de ciento treinta metros cuadrados. Se ingresa a través de dos puertas. El testero —resaltado por dos grandes vitrales realizados por los talleres de Casa Amigó de Barcelona— y el resto de mobiliario destinado a los regidores —mobiliario que diseñó Gaspar Bennàzar— describe un espacio elíptico. En la parte superior de los muros se reparten rítmicamente una serie de vitrales, también de la Casa Amigó, mientras que en el techo hay un artesonado policromo, obra de Damià Fontirroig (1896).
La decoración del Salón de Sesiones fue encargada al cronista de la ciudad, Benito Pons Fàbregues. Pons diseñó el programa iconográfico en 1895 y se ejecutó en 1902. Todo el conjunto ornamental de la Sala obedece a la exaltación del antiguo Reino de Mallorca. Esta intención se consigue a partir de la colocación de una parte importante de la colección pictórica de la galería de hijos ilustres de Mallorca, en la cual destaca la representación de Jaime I colocado entre las dos puertas de acceso a la Sala. Esta decoración mediante los retratos, queda completada con la representación de una seria de bustos de personajes ilustres sacados de los diferentes campos del saber y a su vez relacionados también con la historia del Reino. Al mismo tiempo, estos bustos se alternan con los vitrales, los cuales aparecen blasonados con las armas, tanto de los diferentes territorios que conformaron la Corona de Mallorca, como de las dinastías reales vinculadas a Mallorca.
Los personajes representados en forma de busto colocados en el testero son: el cardenal Antonio Cerdà (teología), Jaime I (padre de la patria), Ramon Llull (estandarte en la defensa de la fe de Jesucristo) y Guillem Sagrera (arte). En el lateral izquierdo se representa a Quinto Cecilio Metelo (romanización), Mateu Orfila (medicina), Jafuda Cresques (cartografía), Bonaventura Serra (erudito e ilustrado) y Vicente Mut (ingeniero). En la pared opuesta se encuentran los bustos de Antoni Reus (pintura), Benito Rosselló (música), Edris-el-Ibiçi (poesía), Juan Binimelis (historia) y Jaume Ferrer (marino). En la pared de ingreso se colocaron los bustos del cardenal Despuig y del marqués de la Romana, representantes "del progreso ilustrado y defensa de la patria". Todos los personajes que se hicieron en busto tienen la particularidad de que no poseen retrato en pintura en la galería de hijos ilustres, bien por no haberlo tenido nunca, pues no todos los hijos ilustres tienen cuadro, bien porque su retrato fue pasto de las llamas durante el incendio de 1894. Es el caso del marqués de la Romana, el cual poseía un magnífico retrato, obra de Vicente López, que por desgracia se quemó.
En cuanto a los vitrales —en la actualidad en proceso de restauración— ya se ha dicho que están blasonados con diferentes armas: de los reyes de Aragón y de España; y la de los territorios que en su día conformaron la Corona de Mallorca: Montpeller, el Rosselló, el Conflent, la Cerdanya, también las Islas. Especialmente interesante son los dos grandes vitrales que flaquean el dosel de la testera. En ellos se representan sendos reyes de armas o heraldos —pura imaginación de Benito Pons, pues Mallorca, a diferencia de otros territorios de la Corona de Aragón, jamás tuvo heraldos— imitando a los reyes de armas de la época de los Reyes Católicos. En ellas también se representan los escudos de los pueblos de Mallorca.
En la parte central de la testera se encuentra un dosel de terciopelo rojo, coronado por el escudo de Palma, flanqueado por dos escudos más, de dimensiones mucho más reducidas, correspondientes a Manacor e Inca. Este dosel es fruto de un privilegio otorgado por Felipe V el 12 de octubre de 1717, en virtud del cual se otorgó a Palma voto en las Cortes de Castilla. El dosel —del que sólo podían hacer uso las ciudades que tenían derecho a voto en Cortes— fue elaborado en 1809. Bajo el dosel se sitúa la figura de Jesús Crucificado, obra de Tomàs Vila y el busto del rey Juan Carlos I.

*Cronista oficial de Palma.

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Cuando para ir a Urgencias la ambulancia era un llaüt a remos

Laura Jurado | Palma martes 30/06/2009

En cuarenta años la Isla del Rey pasó de un proyecto de Parador Nacional digno de protagonizar el No-Do a unas ruinas objetivo del equipo de investigación de Cuarto Milenio. Su aislamiento no fue suficiente para evitar el expolio que arrasó, incluso, con las vigas del edificio. Hubo que esperar hasta 2004 para ver la resurrección del hospital.

Algo de premonitorio tuvo la conquista de Menorca a los musulmanes en el siglo XIII cuando, para esperar al resto de su escuadra, Alfonso III hizo escala en aquel islote mahonés. Su visita terminaría por bautizarlo como Isla del Rey y sería una muestra de su posición estratégica para la Marina. Los ingleses fueron conscientes de ello y en 1711 el almirante Jennings ordenó la construcción de un hospital. «Fue el primero de Menorca y diseñado por el mismo arquitecto de los de Chelsea y Greenwich aunque destinado a las escuadras que recalaran en Mahón», explica el presidente de la Asociación de Amigos de la Isla del Hospital y ex jefe del Estado Mayor del Ejército, Luis Alejandre.

Aquel primer centro tenía una única planta y camas para 400 pacientes, más del doble de la actual capacidad del Mateu Orfila aunque, como detalla Alejandre, «por entonces no había ningún tipo de medicina primaria y la mayoría de los casos eran derivados al hospital». Fue con la segunda dominación inglesa –con la francesa de por medio– cuando las obras de ampliación de 1773 elevaron a 1.200 el número de camas. «El hospital fue una puerta de entrada a una medicina más avanzada y científica de la Escuela de Edimburgo lejos de las supersticiones de la española», añade.

Pese a que funcionaría aún durante dos siglos más, con la Guerra de la Independencia comenzaron los problemas para el hospital. La falta de recursos económicos del Estado hizo que se dejara de atender el centro y, aunque se consiguió evitar la venta del edificio, se destinó al cobijo de ganado al tiempo que se alquilaban los terrenos del islote como pasto.

En 1821 fue habilitado como lazareto para los enfermos de fiebre amarilla. «El gran enemigo eran los contagios, por eso se destacaba la ventilación y el aislamiento del hospital de la Isla», afirma Alejandre. Sin embargo un accidente durante unas prácticas de tiro en la Batería de Llucalari en 1953 probó su ineficiencia: «Demostró lo penoso que era el traslado en barco al centro aunque ya existiera una lancha motora. Eso precipitó su cierre». Diez años después comenzó el traslado de varias secciones al nuevo Hospital Municipal inaugurado el 23 de junio de 1964.

A su clausura siguieron cuarenta años de expolio y abandono: zonas sin techo ni muros, paredes repletas de graffitis, habitaciones sin vigas y la desaparición del sistema eléctrico tras el robo de los cables de cobre. En 1960 Franco había visitado la Isla del Rey para sugerir la construcción de un Parador Nacional con piscina y hasta puerto deportivo. También la empresa americana Fractal proyectó en el año 2000 un hotel de lujo que diseñaría el arquitecto japonés Kisho Kurokawa. Ninguna de las iniciativas salió adelante.

«Era muy difícil que la iniciativa privada funcionara con la Isla porque sus propietarios son diversas administraciones: 20 metros corresponden a la Demarcación de Costas, otra parte al Ministerio de Cultura y el muelle al Ayuntamiento de Es Castell», detalla Alejandre. Con los años, muchos se alegran de que el fracaso de los sucesivos proyectos garantizara su propiedad pública. En 2004 la Asociación de Amigos de la Isla del Hospital comenzó la reconstrucción del centro recuperando instrumental del siglo XIX e intentando convertirlo en lugar de visitas. El skyline menorquín recupera su forma.

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Las bibliotecas más bellas de Occidente

Exposición fotográfica en París

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miércoles, 24 de junio de 2009

Glamour náutico en la Bahía de Palma: arranca la SuperYacht Cup

María J. García | Palma miércoles 24/06/2009


Superyachtcup.com

Esta noche la bahía de Palma se llenará, oficilamente, del glamour de la Hours SuperYach Cup. 18 megayates iniciarán, a partir de mañana, una regata en las que participan unos 500 tripulantes y que, durante tres días, disputarán uno de los encuentros deportivos más vistosos del circuito internacional. Fiestas, barbacoas y cócteles acompañaran a las salidas al mar, en un evento que, en 2007, movió en Mallorca la friolera de 30 millones de euros.

Este año, tras un acuerdo con la Autoridad Portuaria de Baleares, la base de operaciones se traslada del Dique del Oeste al Moll Vell, enfrente de la Lonja, un emplazamiento muy celebrado por organizadores y participantes.

Para los apasionados de los veleros, el sábado 27 de junio, la regata abrirá sus puertas al público de 9 a 13 horas. Los amantes de la náutica podrán ver de cerca, entre otros, el megayate Mari Cha III, que ha llegado a Baleares procedente desde Tahití, recorriendo más de 13.0000 kilómetros, además de Meteor, con 51,59 metros de eslora. El yate con el diseño más antiguo es el Sunshine, una réplica exacta del diseñado por William Fife en 1900.

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Otras páginas relacionadas:

G. RODAS: Los ´Rolls Royce´ de la vela atracan en Palma (DM, Miércoles 24 de junio de 2009)

GABRIEL RODAS: Un total de 18 grandes veleros de todo el mundo navegarán esta semana por la bahía de Palma (DM, Martes 23 de junio de 2009)

1864. Huggins y el nacimiento de la Astrofísica

Rafael Bachiller | Madrid miércoles 24/06/2009

nebulosa
La nebulosa 'Ojo de gato' observada por el Hubble y el Chandra | NASA

Cuando, en la noche del 29 de Agosto de 1864, William Huggins se asomó al espectroscopio que había instalado en su observatorio para analizar la luz procedente de la nebulosa planetaria 'Ojo de gato' (NGC6543) en la constelación del Dragón, se llevó una enorme sorpresa. "¡Yo no esperaba un espectro como éste!", exclamó. El análisis de la luz revelaba una única línea de emisión, lo que implicaba que esta nebulosa estaba hecha de un gas fluorescente. Su método de observación (la espectroscopía) aplicado a otras nebulosas y estrellas no sólo permitiría determinar su composición química, sino que sería la herramienta necesaria para obtener sus parámetros físicos (temperatura y densidad). Por fin se podía estudiar la naturaleza de los astros, lo que inauguraba una nueva rama de la Astronomía: la Astronomía física o Astrofísica.

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William Huggins junto a su telescopio | Huggins y Huggins 'Scientific papers'.
Un astrónomo 'por libre'
Hijo de un comerciante de sedas y paños, William Huggins nació en Cornhill en 1824. Muy interesado por la Astronomía y viviendo con gran holgura económica, Huggins decidió, a los 30 años de edad, vender el negocio familiar para construirse un observatorio privado en Tulse Hill, unos 8 kilómetros al sur de Londres.

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Lady Huggins (1848-1915) | Wellesley College
A los 51 años de edad, Huggins se casó con la joven Margaret Lindsay Murray (Lady Huggins) y juntos pasaron más de 30 años realizando observaciones espectroscópicas, llegando a publicar, también conjuntamente, una obra capital, el Atlas de espectros estelares representativos, en 1899. A los 84 años de edad, Huggins se vio obligado a suspender sus observaciones porque ya no veía bien y, poco después, los Huggins debieron asistir apenados al desmantelamiento de su telescopio, un objeto precioso para ellos. William murió en 1910, a los 86 años de edad y, aunque 24 años más joven, lady Huggins tan sólo le sobrevivió durante 5 años.

La estela de Fraunhofer
El pionero trabajo de Fraunhofer sobre el análisis espectral de la luz del Sol fue continuado y ampliado por numerosos astrónomos. El sueco Anders Jonas Ångström (1814-1874) continuó observando el Sol con mucho detalle llegando a identificar 800 de las líneas oscuras con líneas de elementos conocidos en la Tierra. El norteamericano Lewis Morris Rutherford(1816-1892) fue pionero en la utilización de la 'red de difracción', un elemento que sustituyó a los prismas en el análisis espectral. Rutherford realizó una primera clasificación de las estrellas según el aspecto de sus espectros.

En su observatorio, Huggins había instalado un excelente telescopio refractor de 20 centímetros de apertura construido por el americano Adam Clark, uno de los mejores constructores de instrumentos de la época. Huggins también estaba al tanto de los trabajos de Fraunhofer (apoyados en la interpretación ofrecida por Bunsen y Kirchhoff) que habían permitido el análisis espectral de la luz solar, y tenía la intención de aplicar esta misma técnica a las estrellas y nebulosas, de forma que se equipó con un buen espectrógrafo que instaló en su telescopio.

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Espectros de emisión de diferentes elementos observados en el laboratorio.
Simultáneamente, junto con William Miller, profesor de química del King's College de Londres, Huggins pasó mucho tiempo realizando espectroscopía de los elementos terrestres en el laboratorio, lo que le permitiría reconocer después la presencia de estos elementos en los astros.

Nebulosas de gas y nebulosas de estrellas
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La nebulosa del 'Anillo' en la
constelación de Lira. | NASA
Las primeras observaciones de Huggins publicadas en 1863 demostraron que las estrellas estaban hechas de los mismos elementos que existían en la Tierra y en el Sol. Pero fue en 1864 cuando obtuvo los primeros datos que le permitieron clasificar las nebulosas en dos tipos principales: unas (como el 'Ojo de gato' en Dragón y el 'Anillo' en Lira) estaban hechas de gas, mientras que otras (como la de Andrómeda) estaban constituidas por enormes agregados de estrellas. Se distinguió así, por vez primera, entre las nebulosas gaseosas y las galaxias.

El Nebulio
Huggins aplicaba su espectrógrafo a todo astro posible. Analizó la luz de los cometas donde descubrió líneas de hidrocarburos y también descubrió hidrógeno en una nova. En algunas nebulosas descubrió unas líneas muy brillantes que no tenían contrapartida en ninguno de los espectros obtenidos en los laboratorios terrestres. Pensó que estas líneas se debían a un elemento que no existía en la Tierra: el 'Nebulio'. Hubo que esperar al siglo XX para que el astrónomo norteamericano Ira Bowen (1898-1973) demostrase que estas líneas eran debidas a transiciones "prohibidas" (muy poco probables) entre estados del oxígeno y nitrógeno ionizados.

Midiendo las velocidades de los astros
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Desplazamiento hacia el rojo de las líneas de absorción observadas en una estrella que se aleja.
El denominado efecto Doppler, que había sido descrito en la década de los 1840 independientemente por el austriaco Christian Doppler (1803-1853) y el francés Armand Fizeau (1819-1896), consiste en el desplazamiento hacia frecuencias más altas (hacia el azul) de las ondas luminosas cuando el emisor de luz se acerca al observador. Recíprocamente, cuando el emisor se aleja del observador tiene lugar una disminución de la frecuencia (desplazamiento hacia el rojo). Este desplazamiento en frecuencias resulta ser proporcional a la velocidad relativa entre el emisor y el observador. Así pues, midiendo el desplazamiento en frecuencias se puede obtener la velocidad del emisor. Pero tales desplazamientos eran muy pequeños, lo que hacía que fuesen extremadamente difíciles de medir.

En 1868, Huggins decidió emplear su espectroscopio para intentar medir el sutil efecto Doppler en algunas estrellas y... ¡lo consiguió!. Por ejemplo, cuando observó Sirio, detectó un significativo desplazamiento hacia el rojo que implicaba que esta estrella se estaba alejando de nosotros con una velocidad de unos 47 kilómetros por segundo, un valor un poco más elevado que el real, pero notablemente preciso si consideramos que se trata de una medida pionera.

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El espectro de la nebulosa de Orión por Huggins y Huggins. | B. J. Becker
Curiosidades...
* Lady Huggins no fue una mera asistente en los trabajos de su esposo, sino que fue una gran astrónoma por méritos propios. Ella analizó la luz de la nebulosa de Orión, donde detectó la presencia de oxígeno. Además, los intereses de Lady Huggins no se restringían a la Astronomía, sino que era una intelectual muy polifacética: tenía profundos conocimientos musicales y estaba interesada por todas las artes.

* En 1867, el astrónomo italiano Angelo Secchi (1818-1878) agrupó los espectros estelares en cuatro clases principales argumentando que cada una de estas clases correspondía a un grupo de estrellas con características físicas diferenciadas. De sus trabajos también se dedujo de manera natural que el Sol era una estrella como tantas otras.

* Gracias a la medida del efecto Doppler de las galaxias, el astrónomo estadounidense Edwin Hubble (1889-1953) demostraría en el siglo XX la expansión del universo, uno de los pilares observacionales de la teoría del Big Bang.

* Huggins fue nombrado Sir en 1897 y ejerció como presidente de la Royal Society entre 1900 y 1905. Hay un cráter en la Luna y otro en Marte que llevan su nombre. También el asteroide 2635 fue bautizado 'Huggins'.

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martes, 23 de junio de 2009

El tendero que se hizo de oro vendiendo nieve en las montañas

Laura Jurado | Palma lunes 22/06/2009

cases de neu
Una de las cases de neu

Quienes van a Ca’n Joan de S’Aigo dicen que hacer cola para tener mesa es parte del ritual. Pocos saben, sin embargo, que hace más de 300 años los mallorquines ya abarrotaban el local cuando Ca’n Joan era una sucursal de las cases de neu. La fama de sus quartos y su chocolate son sólo la punta del iceberg de su historia. ¿Quién no se ha preguntado de dónde viene el aigo de su nombre? Hay que remontarse a 1700.

«Joan fue el fundador, y se dedicaba a la venta de hielo y agua fresca que obtenían de la nieve de las montañas», explica Leonor Vich Montaner, sobrina del actual propietario. Antes de chocolatero Ca’n Joan de S’Aigo fue nevater. Junto a otros trabajadores de Selva y Caimari recogía nieve en la Serra de Tramuntana en invierno para destinarla al consumo en verano.

La primera referencia sobre estas neveras artificiales en la Isla aparece en la Història General del Regne de Mallorca, de Joan Binimelis, en 1595. Las cases de neu eran el depósito donde se almacenaba la nieve y se conservaba hasta su consumo. A veces era una sima o una excavación forrada de pedra en sec. Junto a ellas se levantaban pequeños edificios donde vivían los nevaters en la época de recogida. Su trabajo era todo menos fácil: primero transportaban la nieve hasta el depósito con palas y luego la pisaban durante horas –a menudo con los pies descalzos– hasta convertirla en hielo. El proceso se repetía para formar diversas capas separadas por carrizo; la última se cubría con sal, ceniza y ramas.

En abril comenzaba la época de consumo. El transporte de la nieve en burro o carro desde los depósitos -a mayoría de difícil acceso y a 1.000 metros de altura– conllevó la creación de los caminos de piedra. El boom económico comenzó en el siglo XVI y su comercio quedó regulado ya en 1656 en el Capítol de l’Obligat de la Neu. Los primeros productos que se obtuvieron de la nieve fueron, efectivamente, el hielo y el agua fresca, que se vendían rellenando las bombes de refredar –una especie de lechera de cobre con 15 kilos de capacidad– que se guardaban en las casas.

Aquel primer Ca’n Joan de S’Aigo estaba en la calle Carnisseria y su oferta no tardó en ampliarse. Primero llegaron las bebidas a base de hielo y zumo de frutas –un primitivo granizado– y luego, los helados. «Es la heladería más antigua de Mallorca. El dueño viajaba mucho y probablemente fue en Italia donde conoció el modo de hacerlos. El proceso era idéntico al actual», explica Leonor. El helado de almendra –servido en su tradicional vasito de cristal– popularizó la cafetería. Hasta los médicos comenzaron a recomendarlos: «La gente llegaba con la receta escrita. El hielo era bueno como analgésico para las inflamaciones y la almendra era muy energética y digestiva», añade.

Junto a su faceta científica, Ca’n Joan de S’Aigo se convirtió en un referente social. «La llegada del verano era oficial con el primer helado tras la misa del Corpus y el invierno, con el chocolate tras el canto de la Sibil·la. Antiguamente, había que comulgar en ayunas y a la salida de la iglesia se llenaba el local», recuerda Leonor.

Después de los helados llegaron los quartos, las ensaimadas y las cocas de trampó. El derrumbe de un edificio contiguo obligó al traslado de la cafetería a su actual ubicación en la calle de Can Sanç. La aparición de sistemas de refrigeración y de producción de hielo a principios del siglo XX acabó con las cases de neu. La última –de las 42 catalogadas en Mallorca– fue una en el Coll de Comafreda abandonada en 1927. Los caminos de piedra y los restos de las construcciones quedaron como recuerdo de aquellas cases de neu que hoy forman parte de itinerarios montañeros y que en 2004 fueron declaradas Bien de Interés Cultural. Por su parte Ca’n Joan de S’Aigo se adaptó a las transformaciones; cambió las máquinas pero conservó su espíritu como una cafetería al estilo Cuéntame en la que aún pueden verse las bombes de refredar.

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miércoles, 17 de junio de 2009

1846. El descubrimiento de Neptuno

Rafael Bachiller | Madrid miércoles 17/06/2009

Neptuno
Neptuno observado por la sonda Voyager 2 en 1989. | NASA

El descubrimiento de Neptuno no fue 'accidental' sino que obedeció a predicciones realizadas por cálculos matemáticos. En efecto, tras el descubrimiento de Urano, los astrónomos se aplicaron a determinar los parámetros de su órbita elíptica.

Sin embargo, según se obtenían más datos, más claro aparecía que el movimiento real del planeta se desviaba considerablemente de la órbita predicha por la teoría de la gravedad de Newton. Dado que esta teoría se encontraba firmemente establecida, pronto se generalizó la idea de que las anomalías de Urano sólo podían deberse a las perturbaciones ejercidas por otro planeta desconocido más lejano.

Le Verrier en París y Adams en Cambridge realizaron los cálculos de la posición del nuevo planeta. El astrónomo alemán Johann Galle lo observó desde el observatorio de Berlín, muy próximo a la posición predicha, el 23 de septiembre de 1846.

Cálculos en París
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Urbain Le Verrier. | Magnus Manske
En el Observatorio de París, Urbain Le Verrier (1811-1877), continuador de la tradición francesa en 'mecánica celeste', se encontraba siguiendo los pasos de Laplace estudiando la estabilidad del sistema solar, cuando en 1845 François Arago, el director del observatorio, le planteó el problema de la órbita de Urano. Los resultados de Le Verrier no se hicieron esperar: en junio de 1846, a partir de laboriosos cálculos, predijo una posición para el nuevo planeta.

Cálculos en Cambridge
John Couch Adams
Simultáneamente, en Cambridge, el joven y brillante matemático John Couch Adams (1819-1892), sin conocer el trabajo de Le Verrier, llevaba tiempo trabajando en el mismo problema.

En 1843 Adams ya había calculado una posición para el planeta desconocido, pero no precisó unos primeros resultados hasta setiembre de 1845. Adams, con tan sólo 26 años de edad, pero respaldado con una carta del profesor de astronomía de Cambridge James Challis (1803-1882), intentó comunicar su resultado al Astrónomo Real (director del observatorio de Greenwich), Georg Biddell Airy (1801-1892). Por una serie de vicisitudes Adams no llegó a entrevistarse con Airy personalmente y tan sólo pudo dejarle un escrito.

Observaciones en Cambridge
Entre tanto, un artículo de Le Verrier con sus predicciones llegó también a las manos de Airy quien entonces se apercibió del posible interés del asunto. Pero Airy consideró que la búsqueda del planeta desconocido no era un trabajo adecuado para el Real Observatorio de Greenwich y sugirió a Challis que realizase la búsqueda en Cambridge.

Sin embargo, allí ni siquiera poseían mapas estelares de la zona en la que debían buscar y Challis se tomó el trabajo con calma. Evidentemente, no era consciente de la competición latente entre Adams y Le Verrier.

Descubrimiento en Berlín
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Posiciones predicha (cuadrado) y observada (círculo) de Neptuno
Finalmente, Le Verrier pasó sus predicciones a un astrónomo del observatorio de Berlín, Johann Galle (1812-1910), quien utilizando un refractor construido por Fraunhofer localizó el planeta muy próximo a la posición predicha por los cálculos de Le Verrier.

El descubrimiento fue realizado en la primera noche que Galle lo intentó: el 23 de septiembre de 1846. Debido al color azul verdoso que presentaba el planeta, Galle lo bautizó con el nombre del dios del mar: Neptuno.

Los descubrimientos de Urano (Herschel 1781) y de Ceres (Piazzi 1801) habían sido 'accidentales', es decir, se realizaron cuando sus descubridores estaban realizando observaciones de estrellas que no iban encaminadas a la búsqueda de ningún planeta.

Sin embargo, el descubrimiento de Neptuno tuvo una naturaleza muy diferente, pues fue una de las primeras veces que se realizó un descubrimiento físico siguiendo las predicciones de unos cálculos matemáticos. Como le gustaba decir a Arago, Le Verrier había sido "el hombre que descubrió un planeta con un lápiz".

Gigantes gaseosos
Neptuno es un planeta muy similar a Urano. Ambos son gigantes gaseosos con diámetros en torno a 4 veces el de la Tierra, lo que significa que tienen volúmenes unas 64 veces mayores que el de nuestro planeta. Las masas de Urano y Neptuno son, respectivamente, 15 y 17 veces más altas que la Tierra. Ambos planetas tienen núcleos rocosos sobre los que se extiende una masa de agua caliente que soporta, a su vez, una densa atmósfera compuesta principalmente por hidrógeno y metano.

Urano y Neptuno forman junto a Júpiter y Saturno el grupo de cuatro planetas exteriores, gigantes y gaseosos; un grupo muy diferente del grupo interior de los cuatro planetas pequeños y rocosos (Mercurio, Venus, la Tierra y Marte).

Neptuno: el último planeta
Tras el descubrimiento de Neptuno, el banquero y astrónomo aficionado Percival Lowell (1855-1916) se empeñó en la búsqueda de un planeta aún más lejano (el 'Planeta X') y, para ello, construyó un magnífico observatorio en Arizona que ya utilizaba técnicas fotográficas. Tras la muerte de Lowell, un astrónomo aficionado, Clyde Tombaugh (1906-1997) descubriría el 'Planeta X (Plutón) desde el observatorio de Lowell el 18 de febrero de 1930. Plutón, con un diámetro de tan sólo 2300 km, está acompañado por un 'satélite', Caronte, de 1200 km de diámetro. Se trata, pues, de objetos mucho menores que los 8 planetas 'clásicos'.

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Los 8 planetas y varios planetas enanos. | NASA
A finales de la década de los 1980, la instrumentación era suficientemente potente como para descubrir otros cuerpos más lejanos que resultaron ser similares a Plutón: Eris, Makemake, Haumea, etc. Para todos estos cuerpos menores del Sistema Solar, la Unión Astronómica Internacional acuñó el término 'planeta enano' en el año 2006. Degradando a Plutón de la categoría de 'planeta' a la de 'planeta enano', e incluyendo en esta misma categoría a Ceres, se trataba de poner orden en la clasificación de los numerosos objetos del sistema solar.

Así, sólo ocho cuerpos del sistema solar merecen hoy la designación de planetas. Estos ocho planetas constituyen el grupo relativamente homogéneo de los objetos que, junto al Sol, son los dominantes del sistema solar.

Curiosidades...
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Adams busca Neptuno y lo descubre en un libro de Le Verrier en un dibujo satírico del ss XIX
* En las semanas que siguieron al descubrimiento de Neptuno, se desencadenó una agria polémica entre Francia e Inglaterra sobre la paternidad del hallazgo. En esa polémica, Adams siempre se comportó como un auténtico caballero reconociendo los méritos de Le Verrier, mientras que este último se comportó de manera un tanto arrogante. Hoy se considera que son igualmente meritorios del éxito del descubrimiento de Neptuno tanto Adams como Le Verrier como, naturalmente, Galle.

* Estimulado por el éxito logrado con Neptuno, Le Verrier intentó explicar las anomalías del movimiento de Mercurio mediante la existencia de un hipotético planeta "intramercurial" al que se denominó Vulcano. Tal planeta nunca se encontró. Las anomalías del movimiento de Mercurio se explicarían, ya en el siglo XX, mediante un efecto de la Teoría de la Relatividad General de Einstein, con lo que la existencia del hipotético Vulcano quedó completamente descartada.

* El cervecero inglés y astrónomo aficionado William Lassell (1799-1880) construyó un gran reflector, con espejo de 61 cm y montura ecuatorial, cerca de Liverpool. Allí observó Neptuno, 17 días tras su descubrimiento, e inmediatamente descubrió Tritón, su mayor satélite. Entre 1848 y 1851 descubrió varios satélites de Saturno y de Urano. Frustrado por el mal tiempo de su observatorio, se instaló en Malta (entonces una colonia británica) en 1855 y allí acabó construyendo un reflector con espejo de 1,2 metros. Ésta fue la primera vez que un telescopio fue instalado en un sitio relativamente 'remoto' para disfrutar de buenas condiciones de observación.

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Rafael Bachiller es director del Observatorio Astronómico Nacional (Instituto Geográfico Nacional).

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